jueves, 26 de marzo de 2015

Mariposa, el Ser que somos?



Mariposa de mi alma,
mariposa de mi corazón,
en mis noches y en mis días,
que pueda sentirte yo...

porque dejar de sentirte sería
dejar de vivir despierto,
y sumirme en un profundo sueño
sería como estar muerto.

Mariposa de colores,
tú albergas mis pasiones
mis delirios, mis errores
mis pensamientos y emociones

Mariposa sube y vuela
alcanza la bella estela
sube y fúndete con ella
haz la magia que mi alma anhela...

Reflexiones de hoy...

Todavía no tengo claro lo que quiero, pero desde hace tiempo, tengo muy muy claro lo que no quiero en mi vida. Una de las cosas que no quiero son relaciones descompensadas, trabajar en contra de mi ética, dejar de bailar, callar lo que siento, vivir sin ser yo misma, abandonar la esperanza de que las cosas se pueden hacer de un modo mejor para todos... Aún así, utilizo todos los acontecimientos desagradables que me encuentro para encontrar un aprendizaje, procuro darle la vuelta hacia lo positivo.

Amenudo me encuentro con personas...
...que me subestiman, quizá sea para que aprenda a valorarme más
...que me dicen lo que debo hacer y cómo tengo que hacerlo, quizá sea para que aprenda a mantenerme en mí misma sin dejarme influenciar
...que me mienten, quizá sea para que aprenda la otra cara de la inocencia
...que me proponen hacer cosas que van en contra de la honestidad y el respeto, quizá sea para que aprenda el valor de la impecabilidad
...que me intentan robar mi energía, quizá sea para que aprenda a poner límites y a establecer mis verdaderas prioridades, dónde pongo mi energía?!
...que no me dejan hablar y cuando lo hacen no me escuchan! Quizá sea para que aprenda el valor de la palabra y el arte de la palabra justa
...que si no hago lo que quieren o esperan de mí desaparecen o se enfadan, quizá sea para que aprenda que vivir intentando complacer a los demás es condenarse a la esclavitud de hacerse responsable de la felicidad de los demás... y si desaparecen, quizá sea para que aprenda realmente quién vale la pena que esté en mi vida
...que se preocupan por mí cuando quieren algo, quizá sea para que aprenda que el ser humano se mueve por intereses y ahí estamos todos incluídos, detrás de todas las relaciones hay un interés aunque sea a nivel inconsciente

Supongo que todo esto os suena, ¿verdad?


domingo, 22 de marzo de 2015

Vuelta a Manresa, ya tengo el título de terapeuta de TVP :)



¡Ya he vuelto! Después del odiseico viaje, de nuevo estoy en casa :) ¡Qué aventuras, madre mía! Nos lo hemos pasado muy bien, a pesar de todos los inconvenientes, hemos dado la vuelta a todo y hemos podido disfrutar de nuestra estancia.

Cada vez que nos aventuramos  a organizar algún taller o algún curso surgen nuevas experiencias que se van superando. Esta vez vengo con el subidón de haber acabado junto a mis compañeros de promoción la formación de Terapeuta de Terapia de Vidas Pasadas con David :)

En la entrega de títulos con el profe :)
Lo hemos pasado genial en el curso, hemos compartido nuestros temores, penas, fatiguitas, lágrimas... nos hemos acompañado en el nacimiento, en la muerte, en varias vidas y situaciones que nos parecían perpetuas y sin solución. Y todo esto entre risas y bromas, con mucho tacto y cariño. Así hemos hecho posible que este curso haya sido el inicio de un proceso de apertura, renovación y crecimiento hacia una mayor conciencia, una nueva forma de vivir y de comprender el mundo. Os aprecio mucho y compañer@s del alma :)



Al acabar el curso han surgido en mi mente muchas cuestiones. Se puede decir que la vida (o mi alma) me ha empujado desde muy temprano a buscar el camino hacia el descanso eterno y la felicidad. Siempre he sentido el impulso de hacer algo por que el mundo sea mejor, por sentirme feliz y ver felices a las personas de mi alrededor, por unir a las personas por un bien común en hermandad... y por diferentes acontecimientos he ido descubriendo cosas que me han ido acercando a los medios que hacen eso viable. Para mí, llegar a este punto me ha requerido muchos años de preparación y de trabajo personal. Desde una profunda noche oscura en la que me hallaba inmersa en 2006 hasta ahora ha sido un árduo camino de introspección, sesiones terapéuticas (mediante relajaciones, reiki, aura-soma, TVP, flores de Bach, aromaterapia), asistir a cursos y talleres, práctica diaria de limpiezas y protecciones, meditaciones, leer libros, conocer y acompañar a otras personas en ciertos momentos... Todo eso me ha llevado hasta el momento de hoy.

Anteriormente escribía en este blog sobre ser terapeuta, la importancia de la figura del terapeuta y la necesidad de que haya una buena formación para comprender y acompañar a la persona que lo solicite de la mejor manera posible, sin obviar detalles, sin proyecciones, evitando dañarle innecesariamente y poniendo a su alcance las herramientas necesarias para que sane sin hacerse dependiente de nadie. Mis apreciaciones, tras este proceso formativo, van más allá. Me daba cuenta de que mi visión era parcial, tenía la sensación de que faltaban piezas para que todo lo que había aprendido encajara y el trabajo que pudiera ofrecer tuviera una coherencia. Muchas veces me sentía como si me alzara de puntillas para rozar conla punta de los dedos el verdadero sentido de todo esto, y acababa por sentirme cansada, frustrada, enfadada...

Sin duda, las terapias son disciplinas que constituyen herramientas hábiles para educar, instruir y alentar a las personas a tomar la responsabilidad de su propia vida. Comprender de dónde vienen los síntomas, identificar las verdaderas necesidades del alma, hacer conscientes los errores cometidos y aprender de ellos implican cambios que repercuten en todos los niveles del Ser y transforman nuestras vidas. Nuestra misión como terapeutas es ayudar a recuperar la fuerza y la voluntad, para que sea la propia persona la que realice los cambios que necesite en su vida, dejando de ser arrastrad@ por las circunstancias y sin depender de alguien o algo externo que le indique lo que debe hacer en cada momento. Alcanzar un estado de paz, amor y serenidad es posible, la práctica hace que lo puedan traer a sus vidas, y esto repercute de forma positiva también en todo su entorno, como una onda expasiva aunque a veces no sea posible percibir el alcance de todos los beneficios.

Trabajar de terapeuta es asumir una gran responsabilidad. Todo lo que se dice a un paciente en la consulta tiene una repercusión, sino inmediata, a nivel inconsciente, y va trabajando. Igual que cuando pasamos la baqueta por el cuenco tibetano poco a poco se va produciendo una vibración, las palabras del terapeuta quedan suspendidas en el campo vibratorio del paciente y van ejerciendo influencia. Así pues, todo cuenta, nuestras palabras, la intencionalidad, la intención, nuestro nivel de conciencia, todo va a influir en el desarrollo de la relación terapeuta-paciente. 

Deberíamos plantearnos entonces, por ejemplo, qué ocurre cuando le digo al paciente cosas que percibo de él o que "he visto" durante la sesión. Son situaciones que plantean dudas sobre todo en maestros y terapeutas de reiki, imposición de manos, terapias energéticas y en personas sensibles/perceptivas. Antes de decir nada debemos reflexionar sobre las siguientes cuestiones: ¿cómo le va a influenciar eso? ¿en qué le va a beneficiar?. Si lo que le voy a decir le va a ayudar a crecer, a ver las cosas de forma positiva y a sentirse mejor, deberé procurar comunicárselo de forma que lo pueda entender y encajar teniendo en  cuenta el momento en el que está. Por ejemplo: si percibo que las decisiones que está tomando en su vida le llevan a situaciones de dolor y sufrimiento, puedo hacerle preguntas que lel hagan reflexionar sobre su actitud y que le ayuden a darse cuenta de los fallos que está cometiendo. Pero siempre de forma imparcial y que sea él/ella quien se de cuenta y quien saque sus propias conclusiones!!!

Conviene olvidarnos de la antigua práctica de decirle a la gente cuántos entes lleva enganchados, qué ha sido en vidas pasadas o cuántas encarnaciones le quedan. Todo eso son hipótesis que no llevan a ningún lado, o al menos no le solucionan nada a la persona, ni hacen que aprenda nada, ni que se ilumine...

Lo importante es que la persona haga su trabajo, que se de cuenta de las cosas que suponen impedimentos para que pueda ser feliz, que se de cuenta de sus errores, que tome conciencia y se haga responsable. Debemos ayudarle a que tenga valor y la constancia necesaria para permitirse mirar hacia su interior y desentrañar los misterios de su sombra. Por eso pienso que el mayor reto que tenemos es la confianza. El acompañamiento desde la confianza es un descanso para el terapeuta y esperanzador para el paciente. El gran problema que se encuentra mucha gente es que cuando acude a la consulta de un profesional es que el poder reside en el terapeuta, y mientras eso se mantenga, la perona no podrá realizar verdaderamente su trabajo porque pondrá la responsabilidad en los demás (en este caso en el terapeuta) y seguirá yendo "a que le sanen".

Por eso me encuentro muy agradecida a la formación que he recibido, a los terapeutas que me han acompañado durante mi proceso hasta ahora y a mis compañeros del alma. Todas estas experiencias me han llevado a recompilar todas estas reflexiones, apreciaciones y conclusiones.

El alma es la primera capa sensible y sutil que nos encontramos cuando miramos hacia nuestro interior. Está llena de sorpresas, unas agradables y otras llenas de dolor y sufrimiento. Cuanto más trabajamos para conocerla más nos damos cuenta de su fragilidad y poderío, de cómo un cambio a este nivel deriva en cambio importantes en la vida física ordinaria. Sanar una herida del alma acerca al descanso de la plena conciencia, nos ayuda a traer más luz a nuestra vida y a ser más felices.

Viendo la magia de interactuar con el alma, de saber escucharla y comprenderla, ya tengo mis dudas resueltas. Por fin mi trabajo tiene sentido. Poco a poco las piezas del puzle encajan... y es que, más importante que la técnica que usemos, de los cursos que hayamos hecho, de la edad que tengamos, del país que seamos... está el nivel de conciencia. Cuando hemos tenido la experiencia de unidad, entonces podemos transmitir a los demás que ese estado es posible. Cuando nos hemos experimentado como la gran madre, entonces podemos acompañar a otras mujeres en el proceso de sanación de su feminidad... porque sabemos lo que es por experiencia propia, tenemos la certeza de que eso es así...

Mis palabras tan sólo expresan el deseo sincero de la autenticidad en todo lo que hagamos. Estamos en un momento en el que es urgente poner conciencia a nuestras vidas. Lo que hasta ahora servía ya no nos vale. Es hora de funcionar de forma diferente y de darnos cuenta de que la opción de hacer un mundo mejor, de ser felices y de cambiar las cosas está en nuestras manos. De nosotros depende mirar a la cara a todo aquello que tememos para colocarlo en su lugar y que no suponga un obstáculo, tomemos las riendas de nuestras vidas, hagámonos responsables y seamos nosotros quienes decidamos.

He tomado la decisión consciente de dedicar mi vida a traer la luz y conciencia y con ello ayudar a todas las personas que quieran hacerlo también. En el fondo, todos buscamos lo mismo, el problema es que muchas veces no sabemos cómo conseguirlo y nos metemos en cada marrón... No obstante es bueno saber que entre tod@s hacemos un mundo mejor.

Desde mi corazón hacia vuestra alma,
Anna



sábado, 14 de febrero de 2015

Feliz día de San Valentín


¡Feliz día de los enamorados! O como yo prefiero llamarle, ¡Feliz día del wisky!


Conozco a mucha gente que no le gusta este día. Se deprimen porque no tienen pareja o porque el recuerdo que guardan no es demasiado bueno. Es frustrante que te recuerden cada año en la misma fecha aquello que deberías tener y no tienes. Por eso en lugar de San Valentín, prefiero llamarle San Ballantine's... que al menos nos ameniza y nos ayuda a olvidar...

Este día de celebración es otra oportunidad más para recordarnos aquello que no tenemos o la imperfección de lo que tenemos. Nos envían un mensaje implícito que dice algo así como, en este día debes tener pareja y debéis regalaros algo.

¿Pero qué ha de cierto en un amor que se celebra una vez al año bajo una masiva campaña publicitaria? ¿Qué valor tiene que alguien se acuerde de su amor cuando todo el entorno nos bombardea con llamativos corazones y todo tipo de marketing "I love you" y ositos? ¿A caso si no se tiene pareja no se puede celebrar el amor?

Cuántos estereotipos y cuánto interés consumista... no nos dejemos engañar.

El hecho de no tener pareja no es nada malo y tampoco nos priva de que celebremos el amor. Podemos estar enamorados de la vida, amar a todas las cosas y a todos los seres, aceptar todo tal y como es, y vivir en ese estado en cada instante. Podemos amar cada una de las cosas que hacemos y proyectar ese amor hacia todo lo que nos envuelve, ese sí que es un buen regalo de amor que seguro que será más provechoso y mejor recibido que cualquier otra cosa. Esto también va para quienes tenemos pareja. Debería ser más importante procurar la salud de la relación que hacer un regalo un día al año. El amor se demuestra instante a instante, con cada gesto, cada mirada, cada palabra... si el 14 de febrero hay un regalo y no hay un verdadero amor y respeto, la relación está vacía, muerta, perdida y es absurdo y falso cualquier intento de disimularlo, porque internamente se sabe. Si hoy digo "te quiero" y cada día hablo mal a mi pareja, no la escucho ni dialogo, no confío en ella/él, le grito, le guardo rencor... ¿Qué sentido tiene?

Con pareja o sin, amar por haber amado todo eso que nos hemos llevado... libres de ser quienes somos a la aventura en este universo peculiar, agradeciendo la grandeza y la magnificencia de esa energía que nos junta y nos separa, que nos trae y nos lleva, y nos guía simplemente a la felicidad de ser infinitamente amados.

Feliz día Corazones :)

martes, 10 de febrero de 2015

Amor es todas partes...





Sigo viendo amor en todas partes...

Aunque en la superficie de mi ser experimente las sacudidas de las aguas turbulentas, hay algo quieto y sereno en mi interior que permanece intacto e inmutable. Aún cuando las lágrimas brotan de mis ojos y empañan mi mirada, aún sintiendo morir una parte de mí, en mi interior habita la alegría y el puro gozo. Siento la efervescencia de la vida, la alegría inmensa infinita, la conexión con el todo y, de alguna forma, me siento que soy todo y estoy en todo.

Cuando tomo contacto con mi interior, está todo claro, en calma, no hay dudas ni dolor... y si hubiera dolor, sería sólo anecdótico, como un cristalito de sal perdido en la inmensidad del océano ¿Quién puede distinguir dónde está ese cristalito contemplando el océano? Es un punto tan diminuto, que queda diluido en la vastedad.

Desde lo profundo de mi ser, doy gracias al Universo por cada día en este mundo, porque cada vez que abro los ojos recuerdo porqué estoy aquí. Es un acto de fe y esperanza, a la vez de confianza en la vida, en todos los seres (incluyéndome a mí, por supuesto). Lo veamos o no estamos aquí por nuestra aspiración interna a la realización plena y total, y nos mueve el impulso inconsciente de ser felices y de experimentarnos amorosos y amados.

Cuando contemplo el pasado, lo que hoy acontece y el devenir, veo perfección, sutileza y compasión universal. Está todo tan medido para que aprendamos, para que nos sanemos, que es imposible escapar a ello. Podemos resistirnos, negarnos y aferrarnos para no ver, para no sentir... pero de una forma u otra la vida nos empuja a ceder, a soltar, a asumir. Nos corresponde a nosotros abrir los ojos y tomar la responsabilidad de nuestra propia vida. Debemos reconocer que no es necesario vivir luchando, podemos descansar en la confianza del fluir de a existencia y de que todo es para bien, aceptando que todo está com o está y es como es... más allá de lo que aparentemente nos gustaría... y ¡está bien así!

En la aceptación y la confianza está la redención, el cese del sufrimiento que nos traen los aferramientos a que las cosas deben ser como pensamos, como creemos que deben ser, como nos gustaría que fueran. En el reconocimiento de nuestras "imperfecciones" y "errores" encontramos la perfección de la vida, que nos pone un espejo mediante nuestro entorno (circunstancias, personas, acontecimientos) para que veamos nuestras heridas y las podamos sanar.

Lastimablemente nos cuesta horrores reconocerlo, y aún más hacerlo. Pero, por suerte, cada vez somos más las personas que nos interesamos y nos implicamos día a día en el estudio y la práctica de herramientas útiles para hacer consciente el inconsciente y que alentamos a incrementar esa aspiración a ser felices. Porque vivir de otra manera es posible y dadas las circunstancias personales y sociales, ahora ya es una demanda a gritos.

martes, 27 de enero de 2015

Compañeros del alma

Estoy realmente contenta y feliz. En cada curso que hacemos de la formación de terapeutas nos encontramos con gente que abre su corazón y se atreve a compartir sus más íntimos dolores, sus penas, decepciones, miedos... y también sus virtudes, su afecto, sus ilusiones, risas...

Cada encuentro es una reunión para la sanación de las heridas de nuestra alma. Entre todos conseguimos drenar todo aquello que nos hace daño, lo que nos perturba y supone para nosotr@s un obstáculo en nuestra vida diaria. Se pude decir que no se libra ni el apuntador. Todas las personas implicadas, tod@s l@s que asistimos, participamos de las experiencias propias y de nuestr@s compañer@s. Cuando un@ compañer@ está haciendo su trabajo de sanación, una parte de mí y de los demás se está sanando también. Pasa de ser un trabajo individual, a ser una tarea colectiva que tiene repercusiones con un efecto a modo de onda expansiva y por resonancia, cuyos beneficios son palpables en el entorno próximo pero incuantificables a nivel cósmico.

Después de una jornada dura de trabajo, etamos cansad@s, pero con la alegría de haber compartido experiencias y de haber liberado parte de las cargas que nos impiden ser quien verdaderamente somos. El trabajo en equipo permite avanzar más deprisa, puesto que al entrar en resonancia con l@s compañer@s las experiencias afloran y con el apoyo del grupo se consigue la confianza suficiente como para hacer frente a aquello que nos duele.

Cuando me encuentro con mis compañer@s y me cuentan que dolores que tenían han disminuido o desaparecido, que la relación con los familiares está mejorando, que se encuentran mejor y más felices... ¡siendo una alegría y una emoción internas indescriptibles! Ser felices, es posible. El reto es descubrir qué es la felicidad y cómo llegar a ella :)

¡Sigamos trabajando! ¡Adelante mis valientes héroes y heroínas emprendedor@s!

lunes, 5 de enero de 2015

Los ojos son el espejo del alma, son el balcón que nos permite asomarnos al interior de las personas. Si nos fijamos, podemos entrar en contacto con la esencia de ese ser al que estamos mirando y percibir sus miedos, sus anhelos, sus virtudes, sus intenciones... e incluso de qué pasta está hecho.

La mirada de las personas va cambiando según varían las circunstancias y sus pensamientos y emociones. Hay quienes son más inexpresivos, quienes llevan un gran coraza y parece que nunca son afectados ni perturbados por nada, pero ante personas atentas sus ojos les delatan...

La capacidad de aguante mirando a los ojos nos aporta mucha información sobre quién tenemos delante. Hay gente que desvía la mirada por timidez, porque se siente desnud@ o frágil. Hay quien se siente violent@ o intimidad@. Hay quienes miran hacia un lado para esconder el dolor y el sufrimiento interno que reflejan sus ojos. Pero también hay casos contrarios, hay miradas que escudriñan, que parece que están haciendo radiografías de "lo oculto". Hay miradas descaradas, inquisidoras, de desprecio, de ansia, de malicia y ensañamiento.

Las más agradables de recordar son las dulces, como caricias para el alma. Cuando la esencia de dos personas parece rozarse, reconocerse y estremecerse. Hay miradas amorosas que transmiten tanta ternura y calidez que serían capaces de derretir el corazón de hielo más duro (y no me refiero exclusivamente al amor de pareja).

Los ojos no sólo perciben, también transmiten, y además de una forma no racional. Cualquier ser puede percibir la fuerza de una mirada. Los niños ya desde pequeños, antes de desarrollar el nivel racional, aprenden a identificar los cambios en el rostro de su mamá y se fijan especialmente en su mirada (aunque también influye el tono de voz y la actitud corporal), saben identificar perfectamente cuándo está enfadada, contenta, preocupada... Si nos fijamos en los animales, ellos también utilizan las miradas para comunicar (al margen de imágenes mentales, hormonas...).

Con la mirada esculpimos en el otro o que mora en nuestro interior. Deberíamos tomar conciencia de cómo afecta a quienes nos rodean. Sería bueno reflexionar y preguntarse ¿qué estoy transmitiendo? ¿Cómo reacciona la gente frente a mi mirada?

En ocasiones las palabras dicen una cosa diferente a lo que expresa la mirada, ¿cómo saber a qué hacer caso? Sabiendo que la palabra surge de lo racional y que los ojos reflejan el inconsciente... creo que no hay duda, el resto, os lo dejo a vosotr@s...

Felices Reyes... ¿os habéis fijado en su mirada?...