Con
la dulzura de la inocente belleza de una niña, con la cara angelical.
Con esos ojos claros de mirada transparente sin mácula, ¿qué daño
puedes hacerme tú? Esa ingenuidad que te hace bonita y maleable,
influenciable y persuasible, será tu perdición. Eso es lo que piensan
quienes no te conocen, quienes te miran y ven sólo tu apariencia, y no en
profundidad.
Tras ese aire de juventud naif, se ve y se siente que eres mujer, eres maga y eres reina. Tienes en tus manos el poder de elegir y transformar tu vida, tus
decisiones son en verdad las que cuentan, y en tu vida nada pasa si no es por ti. Tus armas son el valor y la dulzura con las que enfrentas el mundo y sus dragones, tu fuerza es tu voluntad y la intención de vivir, tu poder es el amor que eres, emanas y compartes sin límite. Guerrera, ganas batallas sin enfrentamiento con la ternura de tu dulce mirada y tu sonrisa, eres fuerte ante la adversidad y continúas donde otr@s abandonan, ni el miedo que te hace temblar ni la soledad te apartan de lograr tu objetivo.
Mujer, hónrate a ti misma. Agradece los dones de lo femenino y disfruta de ellos. Ábrete al mundo cual flor a la luz y despliega tu potencial, compártelo. Sé un destello en el oscuro cielo, sé blanca espuma en el mar. Habrá alguien que realmente te verá y te querrá recordar.
