Cuando empezaba a tomar contacto con las terapias y a dar mis primeros pasitos con el Reiki, había una persona que hablaba acerca de que había personas que eran "Señoras de la Vida" y otras "Señoras de la Muerte". En aquel momento me intrigó, y puedo decir que casi me impresionó ese halo de misterio que echó sobre el significado de esos términos y sobre quién los ostentaría.
Con el tiempo me había olvidado de eso, pero hoy ha vuelto a mi cabeza. Las musas están activas en este viernes venusiano y estoy tremendamente receptiva al fluir de la ideas y las reflexiones. Se van estableciendo interconexiones rápidamente entre recuerdos de sucesos, frases, lecturas que voy haciendo y los hechos de la vida cotidiana. Estoy comprendiendo muchas cosas, que hasta ahora se habían quedado flotando en mi inconsciente y pululando como sátelites que de vez en cuando chocaban con la razón creando dudas, inseguridades, conflictos... y la sensación de temas inacabados con un final por descubrir ¡Cuánta energía gastada en intrigas engañosas!
A lo que iba, las Señoras de la Vida y de la Muerte... ¡Qué soberbia memez! Y explicaré el porqué. Seguramente el nivel de profundidad en este tema al que había llegado esa persona se quedaba en el "me han dicho" y en "he leído en algún lugar que", de ahí lo de soberbia, ya que es un tanto pretencioso querer dar respuesta a algo que ni de lejos se conoce. Y lo de "memez" hace referencia a la tontería tan grande que es hablar de Vida y Muerte como cosas separadas, detalle que deja a esa persona en evidencia y como una ignorante ante cualquiera que tenga algo de idea sobre esta cuestión. Es importante que si nos interesan estos temas indaguemos y busquemos fuentes más sólidas, a ser posible, la propia experiencia, que eso es irrefutable.
Si nos ceñimos a los términos utilizados y miramos bien el significado de Vida y el significado de Muerte, es lícito hacerse preguntas como: ¿qué es la Vida? ¿qué es la Muerte? ¿es posible hallar el significado de una sin la otra? ¿puede alguien dominar y reinar la Vida sin conocer la Muerte? ¿y al contrario?
Al hablar de Señora de la Vida, se está transmitiendo la idea de que alguien que reina, gobierna o ayuda a los "vivos", excluyendo y/o ignorando a los que no están vivos, los "muertos". Entonces sería alguien que se encarga de ayudar a las personas que están vivas. Pero ¿qué significa estar vivo? ¿qué está vivo y qué no? ¿la vida acaba cuando el cuerpo físico deja de funcionar? ¿y si en un trabajo el paciente dice que tiene consigo a un familiar? ¿qué haría la Señora de la Vida, cuál es el criterio?
Sin embargo, cuando se habla de Señora de la Muerte, la sensación es muy distinta. Da la impresión de algo lúgubre y oscuro, de alguien que habla con los desencarnados, con los muertos, con aquellos que están atrapados o incomunicados en el "Más allá" (como si eso estuviera lejos o en otro lado). Viene a la mente la imagen de alguien vestido de negro con aspecto lánguido al estilo gótico, un poco de peli de terror, y de cementerio. Sería alguien que ayuda a los difuntos, a las personas que han muerto. Pero, alguien que domina los asuntos de la muerte ¿se limita a hablar con seres desencarnados y oscuros? ¿se refiere a cosas sobrenaturales y demoníacas? ¿no tiene ninguna relación con los aspectos de la vida? ¿los seres desencarnados están muertos o es otro tipo de vida/existencia?
Haciendo estas diferencias de Vida/Muerte, alimentamos el sinsentido de una realidad dual, dividida y sesgada, que por su parcialidad carece de sentido. La vida y la muerte están tan íntimamente ligadas que es imposible que exista una sin la otra. Son dos caras de una misma moneda, la una da paso a la otra. Y es este movimiento rítmico y continuo el que nos da la sensación de tiempo.
La Muerte es cambio, transformación, degeneración, contracción, desaparición y renovación, que permite dar paso a la Vida, que es crecimiento, proliferación, expansión, fertilidad, prosperidad. Y el ciclo vuelve a empezar. Un eterno vaivén de amor en movimiento, la música del corazón universal latiendo en el que el sístole es la contracción de la creación y el diástole su expansión.
Si me preguntaran en estos momentos qué me gustaría ser de las dos cosas, Señora de la Vida o de la Muerte, diría sin lugar a dudas, algo así como la Dama de los Tránsitos. Sin duda querría ser la Barquera Entremundos, la que acompaña en los viajes internos y comparte las aventuras y desventuras de las almas, la que ofrece consuelo y reconforta en las noches oscuras y la intuición que guía cuando los rayos del sol ciegan la visión. ¿Por qué elegir entre Vida y Muerte cuando ambas conviven en comunión? ¿No será mejor, a caso, facilitar el paso de una a otra ayudando a fluir y a danzar siendo un@ con la existencia?
Que el Corazón nos guíe por la senda de nuestra Alma para que alcancemos nuestros más profundos anhelos y ello nos lleve a ser Uno con la Luz que anima la Existencia.