viernes, 26 de enero de 2018

Dama de los Tránsitos

Cuando empezaba a tomar contacto con las terapias y a dar mis primeros pasitos con el Reiki, había una persona que hablaba acerca de que había personas que eran "Señoras de la Vida" y otras "Señoras de la Muerte". En aquel momento me intrigó, y puedo decir que casi me impresionó ese halo de misterio que echó sobre el significado de esos términos y sobre quién los ostentaría.

Con el tiempo me había olvidado de eso, pero hoy ha vuelto a mi cabeza. Las musas están activas en este viernes venusiano y estoy tremendamente receptiva al fluir de la ideas y las reflexiones. Se van estableciendo interconexiones rápidamente entre recuerdos de sucesos, frases, lecturas que voy haciendo y los hechos de la vida cotidiana. Estoy comprendiendo muchas cosas, que hasta ahora se habían quedado flotando en mi inconsciente y pululando como sátelites que de vez en cuando chocaban con la razón creando dudas, inseguridades, conflictos... y la sensación de temas inacabados con un final por descubrir ¡Cuánta energía gastada en intrigas engañosas!

A lo que iba, las Señoras de la Vida y de la Muerte... ¡Qué soberbia memez! Y explicaré el porqué. Seguramente el nivel de profundidad en este tema al que había llegado esa persona se quedaba en el "me han dicho" y en "he leído en algún lugar que", de ahí lo de soberbia, ya que es un tanto pretencioso querer dar respuesta a algo que ni de lejos se conoce. Y lo de "memez"  hace referencia a la tontería tan grande que es hablar de Vida y Muerte como cosas separadas, detalle que deja a esa persona en evidencia y como una ignorante ante cualquiera que tenga algo de idea sobre esta cuestión. Es importante que si nos interesan estos temas indaguemos y busquemos fuentes más sólidas, a ser posible, la propia experiencia, que eso es irrefutable.

Si nos ceñimos a los términos utilizados y miramos bien el significado de Vida y el significado de Muerte, es lícito hacerse preguntas como: ¿qué es la Vida? ¿qué es la Muerte? ¿es posible hallar el significado de una sin la otra? ¿puede alguien dominar y reinar la Vida sin conocer la Muerte? ¿y al contrario?

Al hablar de Señora de la Vida, se está transmitiendo la idea de que alguien que reina, gobierna o ayuda a los "vivos", excluyendo y/o ignorando a los que no están vivos, los "muertos". Entonces sería alguien que se encarga de ayudar a las personas que están vivas. Pero ¿qué significa estar vivo? ¿qué está vivo y qué no? ¿la vida acaba cuando el cuerpo físico deja de funcionar? ¿y si en un trabajo el paciente dice que tiene consigo a un familiar? ¿qué haría la Señora de la Vida, cuál es el criterio?

Sin embargo, cuando se habla de Señora de la Muerte, la sensación es muy distinta. Da la impresión de algo lúgubre y oscuro, de alguien que habla con los desencarnados, con los muertos, con aquellos que están atrapados o incomunicados en el "Más allá" (como si eso estuviera lejos o en otro lado). Viene a la mente la imagen de alguien vestido de negro con aspecto lánguido al estilo gótico, un poco de peli de terror, y de cementerio. Sería alguien que ayuda a los difuntos, a las personas que han muerto. Pero, alguien que domina los asuntos de la muerte ¿se limita a hablar con seres desencarnados y oscuros? ¿se refiere a cosas sobrenaturales y demoníacas? ¿no tiene ninguna relación con los aspectos de la vida? ¿los seres desencarnados están muertos o es otro tipo de vida/existencia?

Haciendo estas diferencias de Vida/Muerte, alimentamos el sinsentido de una realidad dual, dividida y sesgada, que por su parcialidad carece de sentido. La vida y la muerte están tan íntimamente ligadas que es imposible que exista una sin la otra. Son dos caras de una misma moneda, la una da paso a la otra. Y es este movimiento rítmico y continuo el que nos da la sensación de tiempo.

La Muerte es cambio, transformación, degeneración, contracción, desaparición y renovación, que permite dar paso a la Vida, que es crecimiento, proliferación, expansión, fertilidad, prosperidad. Y el ciclo vuelve a empezar. Un eterno vaivén de amor en movimiento, la música del corazón universal latiendo en el que el sístole es la contracción de la creación y el diástole su expansión.

Si me preguntaran en estos momentos qué me gustaría ser de las dos cosas, Señora de la Vida o de la Muerte, diría sin lugar a dudas, algo así como la Dama de los Tránsitos. Sin duda querría ser la Barquera Entremundos, la que acompaña en los viajes internos y comparte las aventuras y desventuras de las almas, la que ofrece consuelo y reconforta en las noches oscuras y la intuición que guía cuando los rayos del sol ciegan la visión. ¿Por qué elegir entre Vida y Muerte cuando ambas conviven en comunión? ¿No será mejor, a caso, facilitar el paso de una a otra ayudando a fluir y a danzar siendo un@ con la existencia?

Que el Corazón nos guíe por la senda de nuestra Alma para que alcancemos nuestros más profundos anhelos y ello nos lleve a ser Uno con la Luz que anima la Existencia.

El Desamor

Dadas las circunstancias y el estado en el que mayoritariamente estamos tod@s, si somos honest@s, es más fácil hablar de desamor que de amor.

Desde que nacemos  nos impulsa el deseo de sentirmos amad@s y cuidad@s, que nos quieran y nos mimen. Queremos que nuestras necesidades sean satisfechas y cuando no lo son, sentimos esa carencia y nos duele.

Hay quienes pronto desarrollan el instinto de autosuficiencia y empiezan a buscar formas de autoproporcionarse aquello que desean sin esperar a que otro lo haga por ell@s, desarrollan la iniciativa y la fuerte convicción de conseguir las cosas por sí mism@s. Otr@s quedan atrapad@s en el dolor y marcad@s por la tragedia de esa carencia y necesidad no cubierta, arrastran ese sufrimiento que les hace ir a la deriva en el mar de la vida esperando a que la marea les lleve hasta o les traiga alguien que les de lo que anhelan y cumpla sus expectativas.

Depositar la esperanza en que otras personas resuelvan o sacien nuestras necesidades es también cargarles con una responsabilidad que en realidad pertenece a quien las siente. Es crearse una dependencia del otro que hace que constantemente la atención se desvíe de la propia vida hacia la de los demás, y que se desgaste una gran cantidad de energía intentando que el otro "me de la atención que necesito", se convierte en una cuestión de supervivencia. Cuando el otro no cumple la demanda, aparecen la sensaciones inconscientes de miedo (¿a dejar de existir o a morir?), de ecatombe, de apocalipsis, de final y similares. Se crea un tipo de relación que llevaría al "no puedo vivir sin ti" porque "sin ti estoy incomplet@", "sin ti siento que me falta algo", "sin ti no soy nada". Además, este desplazamiento de la responsabilidad hacia la otra persona, lleva también a otorgarle un poder sobre un@ mism@ que le lleva a estar sometid@ a las circunstancias y le hace estar a su merced. De esta forma, la opinión que tenga sobre un@, el humor que tenga ese día o en un determinado momento, los gestos de su cara, su forma de hablar o de comunicarse, las críticas y comentarios que haga, etc., afectarán de forma profunda e irán haciendo mella en el propio ser, puesto que existe la exigencia de que hay que ser lo suficientemente buen@ para ser merecedor@ de que la otra persona me quiera en su vida, ya que está en riesgo ese vínculo que sacia y cubre las necesidades que están en juego. De alguna manera, es una forma de utilizar inconscientemente a otra persona para paliar los efectos de los vacíos en nuestro ser que no sabemos cómo llenar o que nos vemos incapaces de hacerlo por nuestros propios medios. Es un acto inconsciente de tremenda exigencia, que a la larga acabamos por descubrir que no es efectivo ni nos exime de cumplir con nuestra misión de completarnos y hacernos responsables de esas carencias. 

Como se puede observar, algo que a primera vista parece tan normal y común, querer estar con alguien que nos complete, es sumamente egoista. Es una estrategia de supervivencia pasiva que recuerda a la actitud de los niños pequeños cuando quieren algo y no lo pueden conseguir por sus medios, en la que se busca algo externo que haga la parte activa (la madre, el padre, o personas del entorno). Y cuando no se consigue se entra en bucles de desesperación (rabietas, rabia, enfados y conductas destructivas para un@ mism@ y el entorno)  y desenergetización (por la constante demanda y exigencia). Se alimenta la percepción de que "las cosas no son como yo quiero", "no encuentro a la persona que busco", "no tengo lo que quiero" y se entra en aseveraciones fatalistas y derrotistas de autocondena como "la vida es una mierda", "jamás voy a encontrar pareja", "tod@s l@s hombres/mujeres son iguales", "la vida es injusta"...

Esto es lo que ocurre amenudo con el amor. Desde que nacemos vamos experimentando lo que tenemos y lo que no, lo que se nos da y lo que se nos niega, la presencia y la ausencia. Y el amor es un aspecto básico que necesitamos para un buen desarrollo y crecimiento del ser que somos. Cuando la sensación de la persona es de que no recibe todo el amor que necesita, se crea una tendencia a la sensación de carencia y a la frustración, y en consecuencia, se generará la actitud inconsciente de demanda que se manifestará tanto hacia un@ mism@ como hacia l@s demás. Para estas personas que están tan identificadas y apegadas al desamor, la carencia y la frustración, es complicado y doloroso, especialmente porque todo esto son movimientos inconscientes que requiere un gran esfuerzo verlos, así como tambien, hacerse responsable de esos vacíos que en un principio se desconoce de dónde provienen o incluso que puede ser que no se sepa que existen.

Por otro lado, las personas que ante el dolor de no ver cubiertas las necesidades eligen hacerlo por sí mismas, pueden caer en extremar su tendencia a hacerlo todo solas y excluir cualquier posibilidad de ayuda. Esto lleva a situaciones de aislamiento y de falta de comunicación que hacen que las relaciones sean frías y distantes; incluso puede ocasionar que sean superficiales y que no lleguen a ser cercanas o íntimas,  y generar falta de confianza e inseguridad en situaciones que requieran cierto compromiso. Puede dificultad el diálogo y la apertura en la pareja, afectando a la capacidad de comprensión y empatía entre ambos. 

He descubierto que el amor hacia un@ mism@ es algo que un@ mism@ debe forjar y experimentar por sí mismo. Es un potencial innato que reside en el Ser que debemos descubrir, reclamar y ejercer mediante cada una de las decisiones y actos de nuestra vida. Se demuestra con la fidelidad a un@ mism@ en cada paso y acontecimiento, independientemente de las circunstancias y de las personas. Ser un@ mism@ en todo momento y respetarse, es amarse a un@ mism@.

miércoles, 10 de enero de 2018

Encuentros inesperados

Existen seres verdaderamente maravillosos, los he visto, los he sentido. Caminan entre nosotros camuflados de aparente normalidad como si tal cosa, sin hacerse notar, esperando el momento clave exacto para hacer una aparición espectacular en la vida de alguien, sin avisar, y marcarlo para siempre.

Cuando un ser de estos se cruza en tu camino, ya nada vuelve a ser como antes. Los pensamientos, las sensaciones, las creencias, los puntos de vista... nada es como era antes. Ni siquiera la luz del día tiene el mismo color. Se transforman los sentidos y las percepciones.
Es como una sacudida fuerte de todo el Ser, que rompe las carcasas y las corazas, y de repente te sientes vulnerable, con lo visceral a flor de piel, con los deseos verdaderos fluyendo igual que la sangre lo hace de una herida profunda... y duele. Duele ver cosas que estaban olvidadas en el interior, quizá un día fueron ilusiones, aspiraciones o metas a alcanzar que fueron reprimidas y echadas a un lado con el tiempo. Duele tomar contacto con deseos y sueños no cumplidos, descartados por la sensación de que son inalcanzables o imposibles de lograr. Pero es tan necesario recordarlo, es tan vital, que en el fondo hay agradecimiento, profundo agradecimiento y sensación de haber sido bendecid@ con la gracia de poder percibir más allá de lo que se percibía antes, con la oportunidad de sentir más allá de las propias fronteras, más allá de las propias limitaciones. Es momento de sentir y reflexionar seriamente.

Un Ser de estos puede llegar a rompernos tanto que no sepamos cómo encajar las consecuencias del encuentro. Por eso es importante aprender a discernir "lo que siento, de lo que pienso, de lo que parece y lo que es". Una mala traducción de esto puede ser la causa de que nos enmarañemos en trampas ilusorias que no nos llevan a ninguna parte. La mente es una gran cuentacuentos para autoconvencerse. Es una gran constructora de imágenes e historias, interpreta y traduce a conveniencia de un YO que lo único que quiere es autocomplacerse y perpetuarse sin tener en cuenta las consecuencias, luchando a toda costa contra algo inevitable. Intenta mantener un mundo creado bajo una visión limitada y condicionada por los filtros del miedo y el deseo, y eso coarta la libre expresión de los deseos verdaderos y de la verdadera esencia del Ser. Es una batalla perdida contra la impermanencia. A la larga la frustración, la tristeza, la rabia y el resentimiento hacen mella, y lo que un día construimos creyendo que nos haría felices, se convierte en nuestra propia cárcel. 

Si tienes la suerte de encontrarte con alguno de estos Seres estate bien atent@, aprovecha la oportunidad que te brinda la vida para descubrir y sumergirte en nuevas esferas, nuevos mundos inexplorados, nuevos aprendizajes importantes. Abre tu corazón, siente, luego discierne bien, acéptalo e intégralo con amor y gratitud.

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