A lo largo de mi vida he ido conociendo gente diferente, de los distintos ámbitos en los que me he movido: el colegio, el barrio, el pueblo, la uni, el máster, escuelas y grupos de formación en terapias naturales, voley, danza, el hospital y los centros donde he trabajado o he hecho algun voluntariado, lugares que he visitado, gente que conocí por internet, amig@s de amig@s... Se puede decir que cada una de estas personas ha visto unas facetas de mí, y entorno a eso se ha fabricado su imagen mental de cómo y quién soy.
Una vez que nos vemos fuera de esos ámbitos en los que nos hemos conocido, empezamos a ver cualidades que anteriormente no habíamos tenido la oportunidad de descubrir. Es maravilloso, porque al cambiar de marco, salen a relucir partes aparentemente ocultas que de otra manera no hubiésemos descubierto y pueden llegar a sorprendernos mucho :) Así he hecho algunas amistades, y pese a que pasemos tiempo sin vernos, cuando lo hacemos, es como si no hubiese pasado el tiempo, todo permanece igual.
Tarde o temprano, conforme vamos avanzando en conciencia y vamos aprendiendo cómo funciona la vida y el ser humano, descubrimos que la vida es un constante cambio. Las circunstancias son cambiantes, y cualquier aferramiento que no podamos soltar nos lleva al sufrimiento de cabeza. Si observamos y escuchamos nuestro interior, sabremos que pasamos temporadas en las que nos apetece más estar en actitud de recogimiento, más en introspección y con menos actividad social; en cambio, en otros momentos, nos sentimos genial saliendo hacia afuera, siendo más sociales, compartiendo cosas con los demás, participando en eventos... Una vez descubrimos esto, es difícil dejarlo de lado, porque conocemos nuestras necesidades y sabemos cómo sentirnos mejor. ¿Y qué nos impide hacerlo? Hay quien pone por excusa el trabajo, o la familia, o l@s amig@s... ¿pero esa es la verdadera razón?
Una vez que somos conscientes de nuestras necesidades, está en nuestras manos hacer algo por cubrirlas. La responsabilidad del bienestar es por encima de todo propia, cada uno es responsable de lo que siente y debe hacerse cargo de ello. Si a cada cosa que nos ocurre o que nos hace falta, le echamos la culpa a los demás, difícilmente haremos alguna vez algo por solucionarlo porque lo lógico es que lo arregle el responsable de ello ¿no?
Entre unos y otros nos están volviendo unos vagos, nos manipulan y nos hacen sus esclavos aprovechándose de nuestros puntos débiles: el miedo y el deseo. Crean productos para que dejemos de movernos, nos prometen la salud a través de los fármacos (y nos hacen dependientes con medicaciones de por vida!!!), nos medican mediante los alimentos que compramos en el súper (Vitaminas, Omegas, ácidos oleicos...), adormecen nuestras conciencias con programas basura y fútbol (que conste que no tengo nada en contra del deporte, al contrario, pero soy consciente de que lo usan de tapadera de otros temas), nos venden a la iglesia católica como institución espiritual y caritativa cuando no es más que una empresa que comercia con la fe ciega de las personas ignorantes, conduce a las conciencias en una dirección opuesta a la iluminación dividiendo, reprimiendo y castigando, en lugar de alentar a vivir en la Unidad. Si somos conscientes de todo esto ¿qué nos impide cambiar?
Socialmente se han impuesto normas que poco a poco nos han ido empujando a olvidar quienes somos y a dejar de ser nosotr@s mism@s. Lo peor es que mientras sigamos acomodad@s y aferrad@s a seguir en este modo de vida, las cosas van a ir decayendo hasta que digamos basta. Pero esa es una actitud que debe empezar por la vida individual de cada un@ de nosotr@s, para poder realizar un cambio colectivo. Mandar donativos para India está bien, pero hacer un verdadero cambio interno tiene muchísimas respercusiones positivas más, en nuestra propia vida y en la de la gente que nos rodea.
El ejemplo del estanque y la piedra viene muy bien para ilustrar mejor lo que quiero expresar. Cuando tiramos una piedra a un estanque cuya agua está en absoluta quietud, podemos ver cómo en la superficie surgen ondas que se van expandiendo concéntricamente, cuanto más se alejan, más sutiles son. Un cambio profundo en una persona repercute a la gente que hay a su alrededor, y si estas personas también cambian, sucederá lo mismo en su entorno.
Cuando yo me doy cuenta de que tengo unas necesidades (me refiero a cuestiones profundas, no a caprichos), me resulta más fácil saber qué hacer para satisfacerlas y sé que eso me llevará a ser más feliz. Cada vez que opto por solucionar mis carencias, estoy acercándome más a ser Yo mism@. Y tod@s sabemos que esto no es fácil. De las miles de excusas que aparecen en nuestra mente para no hacer lo que realmente deseamos (hablo de los anhelos del alma), suelen ser justificaciones para mantener el personaje social que hemos creado. Ser nosotr@s mism@s conlleva tener enfrentamientos con las personas que no estarán tan contentas de los cambios que haremos y también dejar atrás relaciones y situaciones que ya no nos sirven o que nos consumen excesiva energía.
Mientras nos mantengamos en actitud sumisa, fiel y leal a los demás, tendremos el privilegio de ser manipulad@s y utilizad@s por la gente de nuestro alrededor. Solemos cometer el gra error de poner nuestra felicidad en ver felices a los demás (la felicidad la alcanza un@ mism@). Cuando empezamos a ser nosotr@s mism@s, iniciamos la maniobra de ponernos en nuestro lugar. Entonces nos encontramos de todo... Habrá gente que nos dará la enhorabuena por hacernos responsables de nuestra propia vida, otros nos ofrecerán apoyo; otros, en contraste, nos dirán lo locos que estamos, nos dirán lo malas personas que somos e intentarán disuadirnos, no nos entenderán por mucho que intentemos explicárselo... y hay que aceptar que las cosas son así sin justificaciones y sin intentar convencer a nadie de nada. Debemos tener claras nuestras prioridades. Es imposible quedar bien con todo el mundo y es una tarea masoquista y dantesca pretender que todo el mundo sea feliz y esté de acuerdo con lo que hagamos. Cada un@ es responsable de su vida, de las decisiones que toma y de hacer con ella algo bueno (que sea algo bueno no significa que sea lo que se espera, sino lo que a cada uno le toca vivir). Por ser simpre amable y sonriente, obediente y sumis@ a los deseos de los demás serás un ángel, o mejor dicho un mártir porque llevarás una vida de mucho sufrimiento "por salvar a los demás". Por ser tu mism@, te compararán con el mismísimo Demonio, te tacharán de egoísta, de cruel... Pero ya sabéis lo que dice el dicho: "Las niñas buenas van al cielo y las malas a todas partes" :P
Antes un Ángel, ahora un Demonio. Pues así me bautizo como "Ángelmonio", decido ahora llevar mis cuernos y mis alas con mucha alegría, porque ser un ángel está bien, pero también hay que saber ser demonio cuando toca. La ventaja de conocer e integrar las dos facetas es que cuando aparecen ya las domino y soy libre de actuar según lo que siento que debo hacer en cada momento, no me dejo llevar por ellas: ni por el amor ciego a los demás, el falso altruismo y la penita, ni por el odio, la cólera y la ira.
Saludos Angelmoníacos ;P