martes, 21 de octubre de 2014

Ni tan Ángel, ni tan Demonio... Ángelmonio???

A lo largo de mi vida he ido conociendo gente diferente, de los distintos ámbitos en los que me he movido: el colegio, el barrio, el pueblo, la uni, el máster, escuelas y grupos de formación en terapias naturales, voley, danza, el hospital y los centros donde he trabajado o he hecho algun voluntariado, lugares que he visitado, gente que conocí por internet, amig@s de amig@s... Se puede decir que cada una de estas personas ha visto unas facetas de mí, y entorno a eso se ha fabricado su imagen mental de cómo y quién soy. 

Una vez que nos vemos fuera de esos ámbitos en los que nos hemos conocido, empezamos a ver cualidades que anteriormente no habíamos tenido la oportunidad de descubrir. Es maravilloso, porque al cambiar de marco, salen a relucir partes aparentemente ocultas que de otra manera no hubiésemos descubierto y pueden llegar a sorprendernos mucho :) Así he hecho algunas amistades, y pese a que pasemos tiempo sin vernos, cuando lo hacemos, es como si no hubiese pasado el tiempo, todo permanece igual.

Tarde o temprano, conforme vamos avanzando en conciencia y vamos aprendiendo cómo funciona la vida y el ser humano, descubrimos que la vida es un constante cambio. Las circunstancias son cambiantes, y cualquier aferramiento que no podamos soltar nos lleva al sufrimiento de cabeza. Si observamos y escuchamos nuestro interior, sabremos que pasamos temporadas en las que nos apetece más estar en actitud de recogimiento, más en introspección y con menos actividad social; en cambio, en otros momentos, nos sentimos genial saliendo hacia afuera, siendo más sociales, compartiendo cosas con los demás, participando en eventos... Una vez descubrimos esto, es difícil dejarlo de lado, porque conocemos nuestras necesidades y sabemos cómo sentirnos mejor. ¿Y qué nos impide hacerlo? Hay quien pone por excusa el trabajo, o la familia, o l@s amig@s... ¿pero esa es la verdadera razón?

Una vez que somos conscientes de nuestras necesidades, está en nuestras manos hacer algo por cubrirlas. La responsabilidad del bienestar es por encima de todo propia, cada uno es responsable de lo que siente y debe hacerse cargo de ello. Si a cada cosa que nos ocurre o que nos hace falta, le echamos la culpa a los demás, difícilmente haremos alguna vez algo por solucionarlo porque lo lógico es que lo arregle el responsable de ello ¿no?

Entre unos y otros nos están volviendo unos vagos, nos manipulan y nos hacen sus esclavos aprovechándose de nuestros puntos débiles: el miedo y el deseo. Crean productos para que dejemos de movernos, nos prometen la salud a través de los fármacos (y nos hacen dependientes con medicaciones de por vida!!!), nos medican mediante los alimentos que compramos en el súper (Vitaminas, Omegas, ácidos oleicos...), adormecen nuestras conciencias con programas basura y fútbol (que conste que no tengo nada en contra del deporte, al contrario, pero soy consciente de que lo usan de tapadera de otros temas), nos venden a la iglesia católica como institución espiritual y caritativa cuando no es más que una empresa que comercia con la fe ciega de las personas ignorantes, conduce a las conciencias en una dirección opuesta a la iluminación dividiendo, reprimiendo y castigando, en lugar de alentar a vivir en la Unidad. Si somos conscientes de todo esto ¿qué nos impide cambiar?

Socialmente se han impuesto normas que poco a poco nos han ido empujando a olvidar quienes somos y a dejar de ser nosotr@s mism@s. Lo peor es que mientras sigamos acomodad@s y aferrad@s a seguir en este modo de vida, las cosas van a ir decayendo hasta que digamos basta. Pero esa es una actitud que debe empezar por la vida individual de cada un@ de nosotr@s, para poder realizar un cambio colectivo. Mandar donativos para India está bien, pero hacer un verdadero cambio interno tiene muchísimas respercusiones positivas más, en nuestra propia vida y en la de la gente que nos rodea. 

El ejemplo del estanque y la piedra viene muy bien para ilustrar mejor lo que quiero expresar. Cuando tiramos una piedra a un estanque cuya agua está en absoluta quietud, podemos ver cómo en la superficie surgen ondas que se van expandiendo concéntricamente, cuanto más se alejan, más sutiles son. Un cambio profundo en una persona repercute a la gente que hay a su alrededor, y si estas personas también cambian, sucederá lo mismo en su entorno.

Cuando yo me doy cuenta de que tengo unas necesidades (me refiero a cuestiones profundas, no a caprichos), me resulta más fácil saber qué hacer para satisfacerlas y sé que eso me llevará a ser más feliz. Cada vez que opto por solucionar mis carencias, estoy acercándome más a ser Yo mism@. Y tod@s sabemos que esto no es fácil. De las miles de excusas que aparecen en nuestra mente para no hacer lo que realmente deseamos (hablo de los anhelos del alma), suelen ser justificaciones para mantener el personaje social que hemos creado. Ser nosotr@s mism@s conlleva tener enfrentamientos con las personas que no estarán tan contentas de los cambios que haremos y también dejar atrás relaciones y situaciones que ya no nos sirven o que nos consumen excesiva energía.

Mientras nos mantengamos en actitud sumisa, fiel y leal a los demás, tendremos el privilegio de ser manipulad@s y utilizad@s por la gente de nuestro alrededor. Solemos cometer el gra error de poner nuestra felicidad en ver felices a los demás (la felicidad la alcanza un@ mism@). Cuando empezamos a ser nosotr@s mism@s, iniciamos la maniobra de ponernos en nuestro lugar. Entonces nos encontramos de todo... Habrá gente que nos dará la enhorabuena por hacernos responsables de nuestra propia vida, otros nos ofrecerán apoyo; otros, en contraste, nos dirán lo locos que estamos, nos dirán lo malas personas que somos e intentarán disuadirnos, no nos entenderán por mucho que intentemos explicárselo... y hay que aceptar que las cosas son así sin justificaciones y sin intentar convencer a nadie de nada. Debemos tener claras nuestras prioridades. Es imposible quedar bien con todo el mundo y es una tarea masoquista y dantesca pretender que todo el mundo sea feliz y esté de acuerdo con lo que hagamos. Cada un@ es responsable de su vida, de las decisiones que toma y de hacer con ella algo bueno (que sea algo bueno no significa que sea lo que se espera, sino lo que a cada uno le toca vivir). Por ser simpre amable y sonriente, obediente y sumis@ a los deseos de los demás serás un ángel, o mejor dicho un mártir porque llevarás una vida de mucho sufrimiento "por salvar a los demás". Por ser tu mism@, te compararán con el mismísimo Demonio, te tacharán de egoísta, de cruel... Pero ya sabéis lo que dice el dicho: "Las niñas buenas van al cielo y las malas a todas partes" :P

Antes un Ángel, ahora un Demonio. Pues así me bautizo como "Ángelmonio", decido ahora llevar mis cuernos y mis alas con mucha alegría, porque ser un ángel está bien, pero también hay que saber ser demonio cuando toca. La ventaja de conocer e integrar las dos facetas es que cuando aparecen ya las domino y soy libre de actuar según lo que siento que debo hacer en cada momento, no me dejo llevar por ellas: ni por el amor ciego a los demás, el falso altruismo y la penita, ni por el odio, la cólera y la ira.

Saludos Angelmoníacos ;P

lunes, 13 de octubre de 2014

El Ser Humano juzga compulsivamente contínuamente

Amenudo me pregunto cuál será realmente mi lugar en este mundo. A veces quisiera saber de inmediato qué fin, qué propósito tiene esta vida para mí, para mi alma. Me intriga en extremo cuál es mi misión, qué función debo desempeñar para mí y para los demás. Y al final siempre llego a la misma conclusión, aún es pronto.

A pesar de la edad que tengo, he vivido y he visto muchas cirscuntancias y personas, he estudiado y he experimentado muchas cosas tanto en la vida ordinaria como en los mundos internos en las sesiones terapéuticas (de mi proceso personal) y durante la meditación y los ejercicios espirituales. Sin embargo, sé que aún no estoy preparada para salir al exterior, me siento como un proyecto de mariposa esperando aún para salir de la crisálida. Aunque quiero hacer cosas, moverme, salir al exterior... siento que aún no estoy lo suficiente madura como para dar el paso, pero que es algo inminente y ¡el tiempo se me hace eterno!
Mucha gente cuando me ve se hace una imagen mental de mí que suele ser la de una chavalita joven e inocente que no sabe aún nada de la vida, que se cree que sabe algo y en realidad apenas ha empezado a vivir, y que con cualquier cosa se la puede impresionar. Es algo que en un principio me irritaba hasta el extremo, los juicios precipitados sin saber ni conocer. Pero he aceptado que en general la gente funciona así, te mira, se hace una idea inventada de cómo y qué eres, y te tratan según lo que se han imaginado. Y luego, cuando abres la boca puedes ver en sus caras cómo se rompen todas esas ideas ficticias que proyectaban sobre ti. Deberíamos desarrollar la facultad de preguntar antes de juzgar, siempre va bien saber con quién se está hablando. Nos dejamos engañar por las apariencias, vemos lo que queremos ver y diría que en la mayor parte de los casos esto ocurre por vagancia y por indiferencia. Fingimos que nos importan cosas que en realidad nos dan absolutamente igual, en general sólo nos importa lo nuestro y nosotr@s mism@s. El claro ejemplo está en cuando le preguntamos a alguien cómo está, normalmente se hace por cortesía, por lo que la gente llama "educación" o como acto mecánico para saludar. Normalmente se suele contestar "bien", una palabra, que si analizamos, puede llevar un significado implícito muy variopinto: "a ti qué te importa", "si yo te contara...", "te digo bien, pero si tú supieras...", "como no sé qué decir te digo bien para rellenar", "estoy bien quitando mis problemas de salud, la mala relación con mi familia, la insatisfacción con mi vida...". Como veis, aquí de sinceridad poca, pero como a ambas partes nos importa un pepino, nos dicen bien y ya nos conformamos con eso. Pero la realidad es que las cosas en general no están bien. No vivimos bien y se nota en general que algo falla en el sistema, en la sociedad, pero sobre todo, dentro de nosotr@s mism@s. Parece que todo nos empuja a dejar de sentirnos y escucharnos a nosotr@s mism@s, a seguir unas normas que nos llevan a olvidarnos de quienes somos y a proyectar nuestra felicidad en el exterior vivimos en un sistema extremadamente consumista, siempre hay algo nuevo, algo mejor...), de forma que jamás lograremos alcanzarla. La cuestión es qué vamos a hacer al respecto... ¿qué vas a hacer tú?

Me he encontrado muchas veces con gente que venía a darme lecciones sobre temas que he estudiado y practicado desde hace muchos años, pero como ni siquiera me han preguntado al respecto, luego se han llevado la sorpresa... Ya desde que trabajaba de logopeda me encontraba con casos de esos. "Nena, que he visto en internet que lo que tiene mi hijo se puede trabajar así o asá, házselo que le irá bien", "Nena, háblale así o asá que sinó no te entiende", "Nena trabaja esto o lo otro que es lo que le conviene". Después de unas cuantas sesiones... "Ah, pues va muy bien contigo ¿eh? Yo pensaba que como eras tan jovencita...". Otras veces no se ha dado el caso de que la gente se de cuenta de su error de juicio, pero no es necesario ir demostrándole a todo el mundo que no soy lo que piensan, imaginad... ¡qué agotamiento!

Una y otra vez veo lo mismo. Las relaciones sociales funcionan mediante los juicios que hacemos con las imágenes mentales inventadas que nos creamos a cerca de las cosas, las situaciones y las personas. Y así nos va. Nos privamos de vivir muchas cosas buenas por juzgar antes de tiempo sin haber experimentado nada igual antes. ¿Cómo se puede opinar de algo que se desconoce? ¿Cómo puedo saber si algo es así o asá si no lo he probado? ¿Cómo puedo afirmar que una persona es de una forma determinada si nunca he hablado con ella o ni siquiera la he visto? ¿Por qué juzgamos compulsivamente?

Es frecuente oír a la gente cuando va a algún especialista de la salud decir, mejor con uno que sea más mayor que con uno joven. Es algo que socialmente está muy extendido y que encuentro que es peligroso. El hacer las cosas como se debe no va ligado a la edad, si bien es cierto, cuantos más años de experiencia, mayor dominio ¿pero eso quién lo valora? ¿puede juzgar una pescatera como un médico aplica las artes curativas de la medicina alopática? ¿puede un ingeniero industrial decir si una esteticista hace bien las uñas de porcelana? La cuestión es que en todos los trabajos, sean los que sean, es de vital importancia el punto de vista del que se observan las cosas. Una persona que sea capaz de ver en profundidad y trascender las meras apariencias de las circunstancias que acontecen, será mucho más eficiente en su trabajo que cualquier otra que se quede tan solo en la superficie. La experiencia se adquiere con los años, el nivel de conciencia se tiene (aunque con mucho trabajo es posible ampliarlo hasta cierto punto). Con esto quiero decir que una persona joven puede ser tan apta o mejor que una con más experiencia, según su nivel de conciencia, y darse cuenta de cosas que  otr@ más experto podría pasar por alto. Por eso no es conveniente despreciar o infravalorar a las personas jóvenes, y menos hoy en día, que generación tras generación cada vez venimos pisando más fuerte con grandes potenciales y, cada vez, mayor conciencia.

Lo mismo ocurre con la espiritualidad. Queremos hacer prácticas espirituales, y como no sabemos en qué fijarnos para saber quién es un verdadero maestro, nos fiamos de las imágenes mentales que nos hemos creado de lo que es un maestro y nos agarramos a lo primero que pasa que se parece a eso que está en nuestra mente. Gente guay que viste de blanco, que hablan del amor y de la luz, que dicen que todo lo espiritual deber ser gratis, que meditan ensoñando colores y seres... Luego vienen las decepciones, porque descubrimos que aunque dicen y hacen cosas que nos gustaría que nos dijera un maestro, hay algo que no cuadra. Por la forma de actuar podremos intuir cómo es su nivel de conciencia, por la coherencia en sus palabras y actos, por cómo se comportan con los demás... Lo curioso es que los verdaderos maestros muchas veces pasan desapercibidos o son descartados por quienes juzgan con criterios rudimentarios y sin base, por parecer secos, austeros, tajantes y de pocas palabras.

En resumen, que uno de los aspectos más importantes que debemos tener al considerar la fiabilidad de una persona, es el nivel de conciencia. A mayor nivel de conciencia, mayor lucidez, mayor trascendencia. Las apariencias son sólo eso, apariencias. Hasta que algún día se realice en nosotros la visión penetrante y lleguemos a discernir, entoces sabremos lo que es y lo que no.

Internamente tengo la sensación de que aún es pronto, pero quizá algún día pueda compartir el fruto de todas las experiencias y cosas que estoy aprendiendo en el sendero del autodescubrimiento, aunque sea en un libro (¡¡¡me encantaría escribir!!!). Muchas personas, si leyeran mis aventuras, pensarían que estoy loca o que tengo mucha imaginación, pero todo eso forma parte de mi historia y de mi proceso de sanación en el que estoy completamente inmersa viviendo momentos de llanto, risa, sorpresa, decepción, desesperanza, plenitud... Es sencillo compartir todo lo que concierne al mundo físico, material, palpable. Sin embargo, al entrar en niveles más internos es más fácil divagar, errar y perder la autenticidad. Eso hace que todo se desvirtúe y acabe siendo un sucedáneo barato que no tiene nada que ver. Por eso lo llamo entrar en terrenos escabrosos :P Pero como siempre pienso, si debe ser, al final se encuentra la manera.

Gracias por leer este blog... escrito desde el corazón para que os llegue al alma ¡muaaaaaaaaaa!

viernes, 10 de octubre de 2014

Sin portátil, más social que nunca y sigo reflexionando...

La avería del portátil me ha llevado a estar tiempo sin escribir, pero quiero deciros que estoy invirtiendo muy bien mi tiempo. Por fin he entrado en el proceso de salir hacia afuera, de materializar, de expresar, de crear... y en ello estoy en varios ámbitos.

Este año vuelvo a dar un curso de Aromaterapia, pero esta vez el temario es súper!!! Estoy muy contenta y emocionada por el trabajo propuesto, y estoy segura de que lo disfrutaremos a tope :)
También estoy moviendo hilos para dar clases de danza oriental ¡yuhuuu!

Por otro lado, he retomado las clases y vuelvo a ser alumna de danza oriental... me hacía tanta falta, como el aire que respiro casi... y ahí voy... aspirando a danzar como los silfos, suave, ágil, volátil y con fuerza y energía!!!

Son tiempos de reafirmarse, de confiar y mostrarse más fuerte y en sí mism@ que nunca. Así, sólo así, viviremos felices haya calma o tempestad, independientemente de los acontecimientos y amparados por la propia Luz de la Conciencia.

Vivimos inmers@s en las emociones y la mente grupal, muchas veces sin saber qué es nuestro y qué es infundado por lo que llamamos el exterior. Es tan difícil mantener la observación y discriminar sin dejarse llevar por las emociones y pensamientos... A veces tenemos integrados en nosotros aspectos que nos vienen del conjunto social, en mi opinión, éstos son los más fáciles de detectar. Pero luego, nos encontramos con que acumulamos emociones y pensamientos, asumidos como propios, del entorno familiar, patrones de conducta y de razonamiento que hemos ido integrando y hemos hecho nuestros para el accionar en la vida diaria. De pronto, un día nos damos cuenta de que no somos felices funcionando de esa forma, de que así no nos podemos expresar naturalmente como realmente somos, que estamos encorsetad@s entre normas que no tienen demasiado sentido... y nos toca decidir... SER UN@ MISM@ o SER ese YO PREFABRICADO.

Hacerse responsable de los propios actos, emociones y la actividad mental es todo un acto de valentía que exige el compromiso interno con un@ mism@ de ser coherente y estar atent@. Es un acto de compasión hacia un@ mism@ y hacia l@s demás, aunque algunas veces parezca que estamos dañando con nuestras decisiones detrás alberga un bien común mayor. Normalmente, cuando empezamos a ser nosotr@s mism@s, la gente de nuestro alrededor se enfada y se opone por diferentes motivos, entre ellos:

- Eliges las decisiones que tomas en función de lo que anhelas pronfundamente en/para tu vida.-> Los demás pierden poder sobre ti. La mayoría pensarán que se te ha ido la olla, que sólo tienes pájaros en la cabeza y ya se te pasará, que alguien te está influenciando, que vas a desperdiciar tu vida...
- Dejas de hacer tu papel, que sostiene el papel de los demás.-> Se rompen los esquemas dañinos y quienes se apoyaban en ti ahora deben buscar otro rol u otra víctima a la que asignar el lugar que ocupabas anteriormente en su vida.
- Pones los límites -> Ya no permites que te manipulen o te utilicen, ni te falten al respeto. Quienes te estuvieran robando energía se enfadarán porque no les permites seguir chupando e intentarán que vuelvas a ceder.
- Vives feliz -> Las relaciones (que se conserven) se vuelven auténticas, cesa el desgaste de energía pensando en si los demás te aceptan o qué opinión tendrán de ti... Hay personas que se molestan viendo felices a otras personas porque en el fondo sienten envidia. Les gustaría tener el valor de poder hacer lo mismo que tú y sin embargo prefieren enfadarse y buscar excusas para no hacerlo ell@s mism@s, y encima, pretenderán que abandones con intentos desesperados!!!

Si has tomado la decisión de ser tú mism@, ¡enhorabuena!, mantente en ti. Por muy duras que sean las circunstancias, todo es pasajero, ¡incluso el infierno!. Recordemos que en el fondo, todos deseamos lo mismo, ser felices y que nos quieran. No podemos ayudar a los demás si antes no nos hemos ayudado a nosotr@s mism@s. Funciona como la piedra que cae al estanque, un cambio en mí, provoca un cambio a mi alrededor :)

¡Feliz fin de semana! Espero poder escribiros el próximo post desde mi ordenadoooooorrrrr :P