martes, 17 de noviembre de 2020

Feliz partida, hermanito



Permíteme que te escriba unas líneas, aunque las palabras se queden cortas para describir lo que siento. No sólo fuiste un gato...

Llegaste a mi vida como un regalo del Universo, un pequeño milagro. En un momento de muchos cambios y decisiones difíciles para mí. Entonces eras sólo una pequeña bolita blanca con un mechón de tres pelitos negros.

A la par que crecías y te ibas convirtiendo en todo un atractivo señor gato, me ibas acompañando en mi camino de transformación, en mis profundas crisis, en el sufrimiento y el dolor... siempre a mi lado. Comprobabas que estuviera bien, venías a ver qué hacía y te quedabas junto a mí. Tu mirada me transmitía aplomo, valor y confianza para dar un paso más cuando sentía que no tenía fuerzas.  Con tus gestos y tu forma de expresarte me has hecho sonreír de forma inevitable y a veces hasta llegar al ataque de risa. Siempre has sido increíblemente expresivo y la comunicación entre nosotros ha llegado más allá de lo explicable. 

Acompañarte en el último tramo de tu vida ha sido muy triste, pero una de las experiencias más bonitas a la vez. Poder asistirte, velarte y cuidarte hasta el final es mi forma de honrarte y expresar mi amor y agradecimiento por tu compañía, por lo compartido, por lo vivido. 

Gracias por haber existido, por haberme acompañado estos 9 años y medio. Has sido el mejor escudero que podía haber tenido. Te recordaré por tu forma de ser, por tu compañía, por tus gestos graciosos y nuestras anécdotas... Ahora ve en paz, amigo. Tu trabajo aquí ha terminado, has cumplido tu misión con honores. Que los dioses te bendigan y te guarden. Descansa y renuévate en el País del Verano. Muy pronto volveremos a encontrarnos, en otra vida, en otros cuerpos, pero con el mismo Amor...

¡Te quiero muchísimo mi Coqui!



Feliz partida, feliz reencuentro hermanito. 


💖🌈🦋