Te acercas, como una ráfaga de Aire entrando en mi Ser, en este cuerpo de Fuego. Avivando la llama del Deseo que nos une y nos consume en un abrazo de transformación y disolución en el Uno.
Te deslizas y fluyes libremente por mi cuerpo calando poco a poco, como el Agua que penetra suavemente en la oscuridad y profundidad de la Tierra, hasta las entrañas del Ser.
Somos Aire en el Fuego, Agua en la Tierra. Las polaridades del Espíritu regocijándose en la Materia.