Durante la revisión y el estudio sobre la muerte, he encontrado unas palabras que creo que pueden ser de interés para reflexionar y acercarse más a este tema, tomando otra perspectiva.
"Se necesita valor para enfrentar la realidad de la muerte, y para formular en forma muy definida nuestras creencias sobre el tema... La muerte es el único hecho que podemos predecir con absoluta seguridad y, sin embargo, la mayoría de los seres humanos se rehusa a considerarlo, hasta que lo enfrenta de modo inminente y personal." (A. Bailey)
En general se nos ha educado para vivir ajenos al dolor, al sufrimiento y a la muerte. Nos han dotado de toda clase de armas para defendernos de ello, para ignorarlo y negarlo. Esta resistencia genera una lucha interna sin sentido, pues el cuerpo físico tiene una duración finita, y tarde o temprano todos deberemos pasar por el tránsito de muerte.
Cuando sobreviene una situación en la que una persona está próxima a la muerte, se genera un movimiento tanto en ella misma como en toda la gente de su alrededor. Surgen dudas y posibilidades, miedos, y muchas veces, temas que estaban enterrados afloran. De repente, si no está integrado el tema de la muerte, puede ser como si todos entraran en shock, todo se descoloca y cada cual lo encaja como puede. Se generan situaciones a veces muy incómodas especialmente para quien está en su proceso de muerte y esto le priva de lo necesario para centrarse en lo que viene y en la confianza de que todo saldrá bien.
La negación de la muerte nos lleva a querer hacer fijas las cosas, a hacer que las personas y el entorno que conocemos se queden igual para siempre... y esto en definitiva es negar la propia vida, porque la vida es fluídica, en sí misma es cambio.
Así, para que exista lo que llamamos vida, es necesaria la muerte. Ese proceso transformador que posibilita el cambio, como en la transición de gusano a mariposa. Morir, dejar de existir, en un contexto/plano/situación, implica nacer o surgir en otro.
La muerte no es una desaparición rotunda, no es un final, no es oscuridad ni maldad. Es un proceso natural y necesario para la continuidad de la vida tal y como la conocemos.
El concepto vida/muerte continúa ligado a la visión dual en la que hay algo que nace y más tarde muere. Pero desde la visión profunda del ser, se puede observar que en el conjunto de la Totalidad realmente no existe algo como tal que nace y muere, simplemente son movimientos de la mente creando ciclos sin fin. Es la conciencia experimentándose a sí misma a través de las fluctuaciones.
¿Quién teme a la muerte? ¿Qué es lo que teme desaparecer?
Ese yo cultivado y henchido que lo único que persigue es continuar perpetuándose. En la realidad relativa todos los fenómenos siguen la ley de la impermanencia, así pues, el yo está destinado a la extinción y cuanto mayor es la resistencia, mayor es el sufrimiento.
La muerte es una experiencia considerada en las tradiciones ancestrales como iniciática. Comprender la muerte significa conocer los misterios de la vida, rendir el yo a los pies del Ser espiritual para dejar que lo que verdaderamente somos se exprese en el mundo.
Por eso es tan importante apoyar y ayudar a las personas que están en proceso de morir. Cuando el yo se resiste a lo inevitable, el sufrimiento se hace más largo e intenso. Resolver los asuntos pendientes y las causas del miedo a la muerte es vital para realizar el tránsito de una forma tranquila y serena, y proporciona lo mismo para los familiares y acompañantes. La reconciliación con un@ mism@ lleva a serenar la mente, a relajar la guardia y el control para permitir que la vida siga su curso.
