miércoles, 15 de noviembre de 2017

El amor, el sexo y otros añadidos

Soy de una generación intermedia, del impás de impases, en la que aún quedan rescoldos de normas y moralidad que apenas apoyan y, ni mucho menos, favorecen a la mujer.

Hay ideas y patrones de conducta subyacentes e intrínsecos a la educación que nos transmiten nuestros padres (la mayor parte de forma inconsciente), a través de comentarios, normas, restricciones, omisiones y otras formas varias de los que nos vamos empapando. Normalmente suelen ser un conjunto de información y de creencias inconscientes que calan en nuestro ser y nos condicionan, sin nosotros saber que están ahí y aún menos de hasta qué punto condicionan nuestras vidas.

En el trabajo con las personas que llegan a consulta, que vienen a los cursos e incluso en el mío propio, hay cosas comunes y que se repiten, como son las creencias y restricciones de género y las relacionadas con la conducta amorosa y la sexual.

Queremos vivir una vida moderna, en la que podamos elegir el cómo y el cuándo a nuestro antojo. Sin embargo, muchas nos hemos encontrado en algún momento siguiendo la pauta de lo que se esperaba de nosotras, porque las normas inconscientes de la familia, de la sociedad, de la cultura, de la religión, etc. lo marcan así y su corriente nos arrastra. Así nos hemos visto en encrucijadas, en serias dudas sobre si lo que hacíamos era correcto o tal vez deberíamos salirnos de la norma y seguir el impulso del corazón. Son muchos los casos de mujeres que se sienten mal por no estar casadas a su edad, por no haber tenido ya hijos ni pensamiento de tenerlos, por no tener "la estabilidad de un hogar seguro" mientras ven que sus amigos y amigas sí que lo han hecho. Todas estas son ideas que nos anclan a un pasado en el que la mujer tenía un papel limitado a un destino, el de quedarse en casa esperando y cuidando a los demás, una vida de obligada entrega al servicio de los demás en la que poco lugar queda para la realización de las verdaderas aspiraciones y la libertad de elección.

Y si a todo esto hablamos del amor y el sexo... ¿cuántos prejuicios a cerca de lo que conviene y lo que no? ¿cuántos tabúes a cerca de lo que es amor y o que no? (¡¿pero alguien lo sabe?!) ¿cuántas reticencias? ¿cuántas condiciones debe cumplir el marido (compañero) perfecto? ¿cuántas pruebas debe pasar él o ella para ser aceptado en la familia? ¿cuál es el precio de amar libremente? ¿amar a alguien es renunciar a la libertad y el derecho de elegir? ¿una pareja constituida está destinada a estar unida para siempre? ¿sexo sin amor... amor sin sexo?

En general, en esta sociedad se valora que una chica sea "decente" y que no exponga ni hable de su faceta sexual (ni costumbres, ni gustos, ni preferencias...), que no enseñe mucha carne al arreglarse, que su aspecto sea agradable pero que disimule sus atributos y no suscite, que no destaque por la cantidad de parejas diferentes que tenga (más bien al contrario), siempre recatada y comedida, discreta. En contraste, una mujer segura de sí misma que ama a su cuerpo y se viste con prendas que resaltan sus características femeninas, que se acepta como ser completo con sexualidad y deseos, que no tiene la necesidad de vincularse a otra persona de por vida, que comprende que el amor es desprendimiento y que hay diferentes formas de expresarlo y compartirlo, sin embargo, corre el riesgo de caer en el cajón de las clasificadas como "guarras" y/o términos similares que equiparan con ser sucia y se le atribuye el hecho de no tener dignidad alguna. No obstante, en la intimidad todos prefieren a una mujer que sea abierta y provocativa y que se preste a cumplir lo que se le pida, antes que a una que sea "decente" y recatada. También que hay mujeres que optan por pasar al otro extremo de la decencia construyéndose un avatar de mujer moderna y rebelde que se salta lo prefijado y vive la vida intensamente. Pero no nos equivoquemos, tan solo es la otra cara de la misma moneda, el condicionamiento de su comportamiento continúa de igual forma ya que actúan movidas por el rechazo a ciertos estigmas. Para ser una mujer realmente completa más allá de todas estas programaciones es necesario trascenderlas.

En este sistema social repleto de contradicciones se nos educa desde pequeñas como obedientes, sumisas y complacientes, en la búsqueda de agradar siempre a los demás y conformistas siempre que veamos al otro bien (¡¿de dónde sale esto?!). ¿Cómo vive alguien con esta información en su inconsciente? Pues... en constante lucha. Por un lado está lo que quiero, por otro lo que siento y por otro lo que me han inculcado y otras cosas que van aflorando del inconsciente (que se pueden ir comentando en otros posts si es de vuestro interés). ¿Cómo no va a parecer que estamos tod@s loc@s? Después de todos los condicionamientos mencionados, ¿realmente alguien elige libremente con quién comparte su vida, si es que quiere compartirla? ¿alguien es libre realmente de elegir cómo y cuándo expresa su amor a la otra persona? ¿alguien es libre de desarrollar su ser sexual sin estar sujeto a alguno de estos condicionamientos? El impulso de nuestro ser nos propulsa hacia adelante y el contenido de nuestro inconsciente nos contiene, es un tira y afloja.

Este conflicto en el amor y el ser sexual deriva en muchos síntomas y puede afectar gravemente la vida de las personas. Se puede preguntar a la gente ¿cómo es la relación con tu pareja? ¿realmente esta relación es lo que querías para ti? Muchas contestan que no saben cómo han llegado a esto y es frecuente que recuerden a alguna persona de su vida con la que les hubiera gustado estar en pareja y que finalmente no fue así. Otras reconocen dificultades varias y problemas en la entrega amorosa, fracasos en el intento de tener pareja estable, matrimonios fallidos, dificultades para tener hijos, problemas de aceptación de la feminidad o de la masculinidad y lo que ello conlleva... Normalmente no se les encuentra explicación ni relación con estas decisiones inconscientes que hemos comentado, pero al empezar a trabajar e ir profundizando en el trabajo vamos viendo el hilo conductor que da sentido a toda esta trama.

En este caso me he centrado en la perspectiva de la mujer en la sociedad, pero también se podría ver la del hombre puesto que todos llevamos cargas de estereotipos, normas y creencias que nos pesan y condicionan.

La cuestión es ahora que sabemos esto ¿qué vamos a hacer con ello?

El Caos

Este año la Luna del Caos es más larga. Estamos notando cómo su influencia se hace notar en los diferentes movimientos de las energías, de las personas, de todo cuanto nos sucede día a día y sobretodo en los cambios políticos que están habiendo ¡madre mía la que hay montada!

El tiempo del caos es el que precede a la antigua festividad llamada Samhain por los celtas. En estos días las energías residuales y desequilibradas del año están dando los últimos coletazos antes de extinguirse, con lo cual, podemos encontrarnos sorpresas en estos días. De repente resurgen antiguos temas, ocurren cosas inesperadas que nos llevan a hacer cambios, recordamos a quienes ya no están... todo está removido y patas arriba, así que ¡cuidado y atentos a que el caos no os atrape!

Por este motivo es una buena época para resolver y cerrar asuntos inconclusos, para hacer lo que hasta ahora no hemos tenido oportunidad de hacer o no nos hemos atrevido y también para empezar a recordar el significado de la muerte y lo que eso significa en nuestras vidas. La muerte... ¡qué olvidada y cuán ignorada tenemos a esta vieja amiga!

Todos los movimientos que veamos alrededor los podemos ver como una manifestación física exterior (a lo que llamamos YO) que refleja lo que está ocurriendo en nuestro interior ¡especialmente estos días! El Ser se revuelve, se agita y se desprende de lo acumulado que ya no sirve... es tiempo de reflexión y de despedida.

Vamos a ir descubriendo muchas cosas a cerca de nosotr@s en este camino eterno del autoconocimiento. Veremos hasta qué punto la mente nos condiciona y opaca nuestra percepción. Vamos a ir sientiendo sus movimientos, las mareas que van y vienen con pensamientos, sensaciones y emociones... las distracciones son muchas... pero ahí está la determinación del que sigue con fervor ese impulso hacia lo que verdaderamente anhela... el sí mismo.

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Pasito a pasito voy recorriendo este loco tránsito de ciclo, muriendo poco a poco a lo que ha sido, desprendiéndome de lo que me impide mirar hacia mi interior y resguardarme en el frío invierno en el cálido hogar del Ser Eterno.