lunes, 19 de noviembre de 2018

La Despedida

Despedirse es un trago amargo, triste. Un final de cambio para un nuevo inicio en la distancia, en la separación. 

Especialmente si es un ser amado el que parte o del que nos separamos, podemos sentir dolor y pena.

Pero lo realmente trágico es la despedida que no llega a suceder. Palabras por decir, besos y abrazos por compartir, sentimientos verdaderos que quedan en el aire que deberán ser reprimidos y guardados... todo esto causa un dolor extremo que perdura en el tiempo, un sufrimiento que absorbe la alegría y las ganas de vivir.

Hay oportunidades que no se sabe si alguna vez volverán y las despedidas son esa clase de asuntos que quedan pendientes y nos atormentan y entristecen de por vida.

Por eso, much@s desean la segunda oportunidad, pero lo que puede ocurrir es que no llega y debemos entonces aprender a vivir con ello. ¿Cómo? Realizando el aprendizaje y dándonos cuenta de lo bueno que nos ha aportado la experiencia.