Hoy es día de despedida para muchas personas, sobre todo para las personas que siguen el calendario romano, la tradicción cristiana y occidental. Se piensa en todo lo que se ha hecho este año y se hace balance. Después se hace una proyección para el próximo año y se formulan los propósitos, lo que deseamos cumplir o alcanzar.
Es una costumbre importante, que no deberíamos perder. Hacer balance de lo acontecido, revisar qué hemos hecho y qué frutos hemos obtenido de ello, fijarnos en cuáles han sido nuestros errores para aprender de ellos y rectificar nuestra forma de actuar para que el próximo año todo vaya mejor. Es un acto de introspección que aún es popuparmente mantenido e incluso hay gente que lo hace acompañado con una pequeña ceremonia.
Esto inevitablemente nos hace pensar en que no estamos tan lejos de aquellos tiempos, que aún perduran memorias de las antiguas tradiciones. En el paganismo, había una festividad que coincidía con lo que se adoptó como la festividad cristiana de Todos los Santos, y que entonces era considerada como el fin del año. En la tradición cristiana la fecha se ha movido algo en el calendario( por motivos que si queréis comentaré en otro post) pero lo que se ceebra viene a ser lo mismo.
Así pues, os invito a continuar con esta tradición, una práctica para mejorar como personas y ser más felices, que parte de la toma de conciencia a partir de la autoobservación ¡y qué mejor forma de aprender que de nosotr@s mism@s!
Que tengáis una feliz y amorosa despedida del año 2015 y el 2016 venga cargado de bendiciones.
Un abrazo para tod@s ;)