viernes, 27 de noviembre de 2015

La época oscura...

Se dice de la Edad Media pero ¿habéis visto lo que está ocurriendo ahora?

Estamos viviendo unos tiempos extraños, engañosos. Se mire a donde se mire hay una tremenda confusión, tanto externa como interna. Llega un momento que es difícil distinguir qué es beneficioso y qué, por el contrario, es perjudicial. Estamos en un punto en el que da la sensación de que ya no se puede inventar nada más, estamos saturados de estímulos y de información por todas partes ¿Y a qué nos está llevando todo eso? Pues lastimablemente, si tomamos un poco de perspectiva, veremos que se ha formado una espiral de la que cada vez es más difícil salir si no se pone absoluta conciencia y fuerza de voluntad.

Hablando con más personas hemos coincidido en que es muy difícil, y cada vez más, tomar ciertas decisiones libremente sin que haya unas consecuencias sociales inmediatas. Decidir hacer lo que a uno le gusta, educar a los hijos de la mejor forma para ellos y con unos valores propios, recibir una atención sanitaria que priorice las necesidades del usuario antes que las farmacéuticas... Las personas que decidan hacer algo que se salga de lo que se estipula socialmente se abocan a un vacío en el que se encuentran, no sólo sin apoyo alguno, sino que también se les censura e incluso se les penaliza (de diferentes formas) en algunos casos.

Esto a grandes rasgos es lo que podemos encontrar a nivel externo... pero en los niveles internos la cosa se complica.

Hemos tenido la suerte de que ha habido una gran apertura social a las terapias complementarias y a las técnicas que se basan en que la naturaleza humana trasciende el nivel físico. Cada vez es más aceptada la cuestión de que el ser humano tiene una parte de su conciencia que es conocida con consciente, que hace referencia a todo de lo que la persona se da cuenta, y otra que se le llama inconsciente, que es lo que se tiene oculto o uno no se da cuenta. A partir de aquí, hay quienes van más allá y hablan de la vertiente espiritual, el alma y sus procesos, etc.

Todo esto tiene una cara B, una contrapartida. La apertura de un "nuevo mundo" a explorar ha despertado también intereses comerciales que han visto un filón en las terapias y lo han llevado todo a la maquinaria comercial y/o al funcionamiento común de "enganchar" a la gente con nuevos cursos, nuevas terapias con nombres cada vez más raros obviando y dejando atrás de dónde procede todo esto y cuál es el verdadero propósito. Y precisamente esta última cuestión es uno de los mayores problemas en los terapeutas de hoy. Es muy fácil liarse en los mundos internos, cuanto más adentro, más complejo y el funcionamiento es distinto en cada plano. Por eso es importante no olvidarse del propósito ¿para qué sirven las terapias? ¿cuál es la función del terapeuta? ¿qué es la salud? ¿qué es la auténtica sanación? ¿qué significa ser espiritual? ¿de qué forma estoy ayudando a la gente? ¿es bueno para ellos, si miro en profundidad? ¿cuál es la motivación que me lleva a ejercer de terapeuta? ¿qué preparación y entrenamiento he llevado a cabo para hacer lo que estoy haciendo?

Puede parecernos que se ha abierto ante todos nosotros un mundo de conocimientos que habían permanecido reservados a tan sólo una pequeña cantidad de personas y que eso nos beneficia y nos pertenece. También puede parecernos que aprender todo ese conocimiento es cuestión de apuntarse a talleres y asistir a un sin fin de formaciones que se van renovando (aparentemente). He oído decir que es una injusticia que haya conocimiento que se mantenga oculto y tan sólo esté al alcance de unos cuantos, y que "el conocimiento os hará libres"...

Hay un motivo principal por el que el conocimiento y la sabiduría a cerca del ser humano y del desarrollo de la conciencia estaba reservado y guardado por un número limitado de personas. Y es, en general, para la fiel preservación de la enseñanza. Adentrarse en el mundo espiritual implica conocerse a uno mismo, esto conlleva serias obligaciones y responsabilidades. Debe hacerse un entrenamiento específico para limpiar y depurar el cuerpo, las emociones y la mente. Se debe tener el control y el poder necesario como para dominarlos, para usarlos según sea necesario sin dañar a nadie. Es por eso, por ejemplo, que los símbolos, invocaciones, iniciaciones, mantras, imágenes... fueron guardados de forma secreta. Es una gran responsabilidad y tiene consecuencias inimaginables hacer un mal uso de ello.

El hecho de dejar al descubierto tanta información ha facilitado que se saquen cosas de contexto, que se haga un uso indebido del conocimiento, de palabras, símbolos, imágenes... y ha hecho que muchas personas tengan problemas de salud mental, en su vida cotidiana..., que se fomente la confusión, que se desprestigie lo espiritual y que pierda fuerza y valor.

Antes en occidente, y en otras culturas alrededor del planeta aún actualmente, era un honor que alguien de la familia se dedicara a la vida espiritual. Las personas que vivían una vida espiritual eran respetadas y reconocidas socialmente, se les entregaba un dinero para que pudieran realizar su función, se les hacían obsequios en agradecimiento.

Actualmente en occidente, alguien verdaderamente espiritual es difícil de ver y es raro que la gente comprenda la función que cumple. Por desgracia es una figura muy poco valorada, y quién intenta caminar por esta senda se encuentra muchos obstáculos tanto a nivel social en general como por parte de las personas más cercanas.

Esto es para reflexionar... ¿qué nos ha pasado? ¿en qué momento cambiamos nuestros valores y decidimos que caer en la ignorancia era lo mejor que podíamos hacer?

La época más oscura es aquella en la que ya no sé quién ni qué soy yo, es donde ya no se me permite pensar por mí misma y si lo hago estoy fuera del sistema, es en la que la sociedad me tiene tan absorta que estoy desconectada de mi cuerpo y de mis necesidades, es en la que vivo un sueño que no es el mío y ni siquiera lo sé, no hay preguntas ni aspiraciones, es en la que no existe el amor sino el deseo (el quiero), es en la que la esperanza se volvió resignación y aún dando gracias... entonces ahora ¿qué época es?

viernes, 20 de noviembre de 2015

Primer encuentro formal con la Luna

Hoy estoy feliz, repleta de alegría y de vida... ayer fue un día importante para mí y deseo compartir con vosotr@s mi dicha. Me acompañaron en el reencuentro un sacerdote y una sacerdotisa de la Diosa, a los cuales deseo que la Diosa los bendiga y los guarde. Mi agradecimiento hacia ellos es profundo, sincero e incalculable.

Me sentía emocionada, al principio intrigada y a la espectativa. Y al sentirla fue como si no hubiera pasado el tiempo. Toda aquella devoción que había sentido antes afloró, me di cuenta de que había permanecido oculta en mi interior y salió como pura emoción, sensaciones y recuerdos del pasado. No tuve ninguna duda, aquel era mi lugar, y quedó claro que para mí sólo ha sido un recordar, pues todo me resulta tan familiar y tan cotidiano como si lo hubiera hecho cada uno de los días de mi vida. He esperado este momento tanto tiempo... y ni siquiera era consciente de que era esto lo que mi alma anhelaba, tan solo sentía un vacío, que me faltaba algo... y ahora es como haber descubierto uno de los grandes desasosiegos de mi ser, la incertidumbre de no saber si habría otra oportunidad para mí de tener la fortuna de caminar hacia la Diosa.

Estoy profundamente conmovida... gozosa... y me siento afortunada por poder volver a ella. Esta vez me he hecho el firme propósito de servir como medio hábil para que ella llegue a todos los seres a través de mí en forma de respeto y amor impecables, hacia mí y hacia todos los seres.

Gracias a la vida, al universo, a los dioses y, principalmente, al sacerdote y la sacerdotisa de la Diosa que me están acompañando.



viernes, 13 de noviembre de 2015

Naturaleza lunar, Mujer de Luna

Me siento tremendamente feliz porque ahora veo sentido a todo el trayecto que llevo recorrido hasta este momento. Después de mucho trabajo interno, de crisis profundas y noches oscuras, de incesantes preguntas a cerca de la existencia, de la vida y el ser humano... ¡por fin llego a la ansiada orilla!

Desde niña jugaba y tenía la ilusión de que podía transformarme en un ser poderoso. Me volvía más, guapa, más fuerte, era invencible y derrotaba a todos los malos. Soñaba y me veía en mis fantasías como la personificación de Sailor Moon. Quería ser como ella, una guerrera de la luna al servicio del bien.

Esto era bastante diferente a mi vida real, pero tiempre tuve la confianza de que la magia de la luna era real, que ella lo veía todo, nos protegía y podía conceder deseos, e incluso que tenía la capacidad de aumentar la belleza.

Siempre que podía me asomaba a ver la luna, me quedaba embelesada bajo su influjo. Sentía su magnetismo y anhelaba experimentar su poder, su fuerza... sin saber de dónde salía todo eso, poco a poco fui encontrando el camino y la contestación al porqué de esas inquietudes.

Llegó un momento en mi vida que dejé de creer en la magia, en que yo pudiera tener poder alguno, y me volví gris... todo se volvió gris... me sentí confusa, desorientada, sin rumbo, en esa marea gris... y sin embargo, la luna seguía consolándome con su presencia. Me miraba desde el cielo como una madre compasiva mira a sus hijos cuando sufren, me acompañaba en el silencio y la oscuridad de las noches, sin decir nada acunaba a mi alma y secaba mis lágrimas.

La vida, las circunstancias, el destino, el karma, Dios, los Dioses o La Diosa... como queráis llamarlo, me han llevado a tomar contacto con las terapias y, sorprendentemente, con personas iniciadas en la Antigua Tradición en la cual se trabaja con la Luna. Poco a poco voy abriéndome a la idea de que la magia está en todas partes, en todos los seres y todos somos dignos de ella, sólo tenemos que abrir  nuestro corazón y disfrutar de todos y cada uno de los dones que nos han sido concedidos. El reto es reconocerlos y hacer un buen uso de ellos. La magia también es para mí, también está en mí... tal y como soñaba cuando era pequeña... y puedo convertirme en una verdadera guerrera de la Luna al servicio y para el beneficio de todos lo Seres.

Ahora sé que era ella la que guiaba mis pasos. Me parecía demasiado bueno para ser verdad, pero los hechos marcan la evidencia. El alma es sabia y tiene la brújula que nos reconduce al camino y nuestro propósito de vida ¿Estamos dispuest@s a escuchar?















lunes, 9 de noviembre de 2015

Los ciclos.Viento y Marea, calma absoluta y felicidad.


La vida consta de ciclos, son ciclos dentro de ciclos. Pasamos por diferentes etapas y una nos va llevando a la otra en un fluir variable, pero incesante.

Nacemos a esta existencia física, crecemos, nos desarrollamos, maduramos, envejecemos y morimos. Esta muerte es un cambio de estado, un fin para dar lugar a un nuevo comienzo. Y así la rueda sigue girando y un nuevo ciclo comienza...

Además de este ciclo, están los ciclos del propio cuerpo: procesos metabólicos, células, actividad de los órganos y los sistemas del organismo, ritmo circadiano... Del mismo modo que a nivel físico todo va siguiendo ciclos, a nivel energético y en los diferentes cuerpos emocional, mental y espiritual, se producen este tipo de movimientos. Podemos fijarnos en los movimientos y cambios que se dan en la naturaleza, son una muestra física bien visible de lo que ocurre también en los mundos internos: los ciclos del sol, de la luna, los cambios en los árboles, en  los animales (el pelo, la reproducción)...

Tenemos dividido el año en 4 estaciones y en 12 meses. Cada mes a su vez está dividido en 4 semanas aproximadamente. Cada semana en 7 días. Cada día en dos partes bien diferenciadas, el día y la noche; y también en horas... Y vuelta a empezar...

Somos seres de naturaleza cíclica. Estamos imbuidos en un flujo cíclico constante que nos lleva por el camino espiral hacia la completitud y la realización plena. Cada vuelta al ciclo es una forma de pulirnos un poco más, es una vuelta al cuenco que nos empuja más profundo hacia nuestro interior, para que nos acerquemos más y más a nuestra verdadera naturaleza.

Durante estos ciclos surgen etapas de descubrimiento, ilusión y emprendimiento, de siembra; de alimentar, abonar y cuidar nuestros proyectos, de crecimiento; de recoger lo sembrado, disfrutar del los resultados de lo trabajado, de tomar conciencia y sopesar; y de deshacer o destruir, de deshechar aquello que ya no sirve, que entorpece o resulta un lastre, es tiempo de morir a lo pasado para renacer o renovarse.

Todo es cambiante. Las energías fluyen cíclicamente. Según la fase en la que nos encontremos y cómo sea nuestra relación con ese aspecto es posible que estemos más felices, más alegres, más vitales o que por el contrario nos sintamos más abrumad@s, cansad@s, confus@s, desorientad@s, lo que vendría a ser una crisis debido a un rechazo o una resistencia hacia un determinado aspecto. 

Si ocurre esto último, hemos dado con algo que resuena con nuestras dificultades y nos está indicando dónde debemos poner nuestra atención. Si lo hacemos, si escuchamos lo que nuestro inconsciente (o nuestra alma) desea comunicar, pasaremos por momentos caóticos, de desorden, de desorientación, de confusión. Pero no temas... sigue centrando ahí tu atención, observa qué surge... y llegarás a una comprensión más profunda y esclarecedora de lo que realmente eres, de lo que realmente necesitas.

En los casos de crisis podemos sentir como mareas que nos envuelven y nos azotan. Corrientes que nos sacuden y nos intentan llevar de un lado a otro. A veces son como vientos que soplan en contra y a veces a favor. Dan ganas de abandonar... pero no te rindas... disfruta de la sensación de ser llevad@, practica la confianza en una voluntad más profunda que la de la propia personalidad, observa hacia dónde te conduce el corazón cuando los ojos no consiguen ver...

En la noche oscura del alma, cuando navegues en la oscuridad de la mar, sin rumbo pero con el anhelo de llegar a la tierra prometida... confía, descansa en la paz de tu corazón que en el fondo sabe que lo mejor que puedes hacer es dejar que tu alma te lleve hacia un nuevo amanecer.

Cuando las aguas de tus emociones y los vientos de tu mente se rindan a tu verdadero Ser, llegarás a la orilla, al alba. Mira al horizonte... te está esperando ¿lo ves? Hay un rayito de luz... ahí está asomando tu Alma. Atrás queda la tempestad, el vagar en la confusión, la oscuridad, la desesperación, la tristeza, el desasosiego... es un nuevo despertar, una nueva oportunidad :)

Justo en esta época del año todo se desordena, afloran las oscuridades y todo aquello de lo que no hemos sido conscientes regresa a nosotr@s. Resurgen los asuntos pendientes para ser resueltos y los seres que han desencarnado se despiden y se preparan para ascender a la luz.

Aprovechemos pues para hacer un buen balance y cortar con lo que ya no sirve. Desterremos d enuestras vidas lo que no nos hace felices. Despidámonos de todas aquellas relaciones que ya no son sostenibles y de aquellas personas que han fallecido para dejarlas partir. Con respeto, amor y gratitud hacia todos los seres.

Feliz final de ciclo. Feliz Samhain. Feliz ciclo nuevo! :)