viernes, 20 de noviembre de 2015

Primer encuentro formal con la Luna

Hoy estoy feliz, repleta de alegría y de vida... ayer fue un día importante para mí y deseo compartir con vosotr@s mi dicha. Me acompañaron en el reencuentro un sacerdote y una sacerdotisa de la Diosa, a los cuales deseo que la Diosa los bendiga y los guarde. Mi agradecimiento hacia ellos es profundo, sincero e incalculable.

Me sentía emocionada, al principio intrigada y a la espectativa. Y al sentirla fue como si no hubiera pasado el tiempo. Toda aquella devoción que había sentido antes afloró, me di cuenta de que había permanecido oculta en mi interior y salió como pura emoción, sensaciones y recuerdos del pasado. No tuve ninguna duda, aquel era mi lugar, y quedó claro que para mí sólo ha sido un recordar, pues todo me resulta tan familiar y tan cotidiano como si lo hubiera hecho cada uno de los días de mi vida. He esperado este momento tanto tiempo... y ni siquiera era consciente de que era esto lo que mi alma anhelaba, tan solo sentía un vacío, que me faltaba algo... y ahora es como haber descubierto uno de los grandes desasosiegos de mi ser, la incertidumbre de no saber si habría otra oportunidad para mí de tener la fortuna de caminar hacia la Diosa.

Estoy profundamente conmovida... gozosa... y me siento afortunada por poder volver a ella. Esta vez me he hecho el firme propósito de servir como medio hábil para que ella llegue a todos los seres a través de mí en forma de respeto y amor impecables, hacia mí y hacia todos los seres.

Gracias a la vida, al universo, a los dioses y, principalmente, al sacerdote y la sacerdotisa de la Diosa que me están acompañando.



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