Un claro ejemplo son los productos de "higiene femenina". Compresas que absorben, ya no sólo el flujo menstrual, también el olor y a cambio dejan un pestilente aroma a químico que se percibe de lejos y además irrita (!!!). Chicas y mujeres del mundo ¿qué nos están vendiendo? ¿qué están haciendo con nosotras, con la feminidad? ¿qué hay de esas mujeres cuyo cuerpo no menstrúa por sí solo? ¿qué están intentando introducir en nuestras mentes y en las de las futuras mujeres adultas?
Ya van varias veces que veo el anuncio ese que utiliza como reclamo la frase "Libérate de la regla" y también "olvídate de la regla". No puedo evitar crisparme, cada vez me gusta menos, es más, lo veo una aberración y un atentado contra la naturaleza de las mujeres. ¡Equiparan la libertad con el olvido! Y precisamente la libertad vendría con la aceptación íntegra de nosotras mismas, siendo conscientes de que la menstruación forma parte de nuestros procesos y gracias a ella podemos ejercer nuestra función (creadora, destructora, acogedora, seductora...).
La menstruación es un proceso que va más allá de la fisiología, pues que conlleva también una serie de movimientos y procesos cíclicos necesarios para el desarrollo de las mujeres, además de la posibilidad de creación de nueva vida mediante la concepción y la gestación de futuros individuos. Durante el proceso de la menstruación se dan en nosotras diferentes arquetipos femeninos que podemos percibir poniendo atención en lo que ocurre y cómo nos sentimos. Así, poco a poco, vamos aprendiendo cuáles son nuestras necesidades y talentos y podemos ir descubriendo los patrones que se dan según el instante en el que nos encontremos. Es un proceso que nos une a todas las mujeres y mediante el que podemos encontrar semejanza con la naturaleza y sus ciclos para sentirnos parte, sentir que entre la naturaleza y nosotras no hay diferencia.
El intento de negación de este proceso conlleva a rechazar la propia feminidad y, por tanto, nuestra naturaleza cíclica, fuente de inspiración y sabiduría para comprendernos mejor a nosotras y a la creación en sí. Significa alejarnos de tomar conciencia de nuestro propio poder, pues conocer nuestro funcionamiento implica conocer nuestros dones y posibilita una mayor comprensión de lo que nos ocurre y por qué. Integrar el conocimiento que nos aporta lo cíclico nos acerca a fluir en la Unidad de todas las cosas, a ser más conscientes y por tanto más sanas y felices. Esta clase de estrategias de marketing es una estratagema para alejarnos más y más de nuestra divinidad...
¿Estamos dispuestas a renunciar a ella?