domingo, 14 de septiembre de 2014

Marketing antimenstruación!?

Vivimos en una sociedad en la que la visión comercial y el ritmo de vida que se nos impone nos lleva a buscar siempre lo más cómodo y rápido. Nos intentan inculcar la limpieza y pulcritud mediante productos químicos (tóxicos y antibióticos - en contra de la vida) que nos mantengan a nosotros y a nuestros entorno prácticamente aséptic@s e inmaculad@s. El sentido de limpieza lleva a tal extremo de limpieza, que hasta es motivo de rechazo el propio olor corporal al que pretenden que sustituyamos por productos sintéticos, irritantes y muchas veces causantes de intolerancias y alergias. Está bien ser higiénic@s, pero deberíamos optar por formas de limpieza menos agresivas con nosotr@s mism@s y con el medioambiente: desodorante de alumbre, geles ecológicos de origen natural, uso de productos con acción eubiótica (no antibiótica = destrucción de la vida).

Un claro ejemplo son los productos de "higiene femenina". Compresas que absorben, ya no sólo el flujo menstrual, también el olor y a cambio dejan un pestilente aroma a químico que se percibe de lejos y además irrita (!!!). Chicas y mujeres del mundo ¿qué nos están vendiendo? ¿qué están haciendo con nosotras, con la feminidad? ¿qué hay de esas mujeres cuyo cuerpo no menstrúa por sí solo? ¿qué están intentando introducir en nuestras mentes y en las de las futuras mujeres adultas?

Ya van varias veces que veo el anuncio ese que utiliza como reclamo la frase "Libérate de la regla" y también "olvídate de la regla". No puedo evitar crisparme, cada vez me gusta menos, es más, lo veo una aberración y un atentado contra la naturaleza de las mujeres. ¡Equiparan la libertad con el olvido! Y precisamente la libertad vendría con la aceptación íntegra de nosotras mismas, siendo conscientes de que la menstruación forma parte de nuestros procesos y gracias a ella podemos ejercer nuestra función (creadora, destructora, acogedora, seductora...).

La menstruación es un proceso que va más allá de la fisiología, pues que conlleva también una serie de movimientos y procesos cíclicos necesarios para el desarrollo de las mujeres, además de la posibilidad de creación de nueva vida mediante la concepción y la gestación de futuros individuos. Durante el proceso de la menstruación se dan en nosotras diferentes arquetipos femeninos que podemos percibir poniendo atención en lo que ocurre y cómo nos sentimos. Así, poco a poco, vamos aprendiendo cuáles son nuestras necesidades y talentos y podemos ir descubriendo los patrones que se dan según el instante en el que nos encontremos. Es un proceso que nos une a todas las mujeres y mediante el que podemos encontrar semejanza con la naturaleza y sus ciclos para sentirnos parte, sentir que entre la naturaleza y nosotras no hay diferencia.

El intento de negación de este proceso conlleva a rechazar la propia feminidad y, por tanto, nuestra naturaleza cíclica, fuente de inspiración y sabiduría para comprendernos mejor a nosotras y a la creación en sí. Significa alejarnos de tomar conciencia de nuestro propio poder, pues conocer nuestro funcionamiento implica conocer nuestros dones y posibilita una mayor comprensión de lo que nos ocurre y por qué. Integrar el conocimiento que nos aporta lo cíclico nos acerca a fluir en la Unidad de todas las cosas, a ser más conscientes y por tanto más sanas y felices. Esta clase de estrategias de marketing es una estratagema para alejarnos más y más de nuestra divinidad...

¿Estamos dispuestas a renunciar a ella?

martes, 9 de septiembre de 2014

Ser Terapeuta

Hoy en día están muy de moda las terapias naturales. Este hecho tiene grandes aspectos positivos: se están recuperando conocimientos ancestrales de nuestra cultura, se está retomando la visión holística del individuo, muchas personas con enfermedades hoy en día catalogadas de crónicas pueden gozar una mejor calidad de vida (¡e incluso lograr que los síntomas desaparezcan!)... Sin embargo, como todas las cosas que pertenecen a la realidad dual, esto también tiene un lado oscuro. Vivimos en una sociedad consumista, en la que prima lo comercial y, por desgracia, el mundo de las terapias no escapa a ello. Se ha montado un gran imperio disfrazado de Nueva Era y Nueva Conciencia en el que existen quinientos millones de terapias diferentes, cada cuál es mejor que la otra y compiten por demostrarlo, todo el mundo es terapeuta de tropocientas cosas (en poco tiempo, por supuesto) y todo el mundo da cursos. Desafortunadamente, estos son motivos para desacreditar la figura del terapeuta. Y lo digo por motivos contundentes. 

Anteriormente no existía la figura del terapeuta como tal, pero de una forma u otra siempre había un/a chamán/a, un/a brujo/a, sanador/a o curandero/a que se encargaba de la salud, del bienestar y de cubrir las necesidades espirituales del grupo. Su rol era reconocido y respetado por todos los miembros de la comunidad, pues se sabía que era importante la labor que desempeñaba. La existencia del dinero es relativamente reciente, entonces, para agradecer sus servicios le entregaban siempre algo de valor a cambio (Comida, pieles, objetos de valor...). Los aspirantes a aprendiz siempre empezaban desde abajo, es decir, sirviendo a su maestro. Podían pasar años hasta que les enseñara pequeñas cosas sobre el arte de sanar.

Todo esto ha ido cambiando a lo largo de la historia por hechos de carácter político, social y con la ayuda de "alguna" institución disfrazada de espiritual. En nuestra cultura, la figura del sanador ha sido desprestigiada y desvalorizada, totalmente pervertida y tergiversada hasta el punto de llegar a popularizar el término "curandero/a" para designar a la gente inculta, ignorante, estafadora, embaucadora e incluso "chalada" que engañaban a la gente crédula del populacho prometiéndoles la liberación de sus males. ¡Y nada más lejos de la realidad!

La función principal del terapeuta es acompañar. Dicho así parece simple, pero no nos dejemos llevar por las apariencias. Cuando elegimos dedicarnos a trabajar de terapeutas, elegimos la vía de servicio. Esto implica, emprender el propio camino de autoconocimiento y un compromiso interno de servicio a la vida, a la conciencia. Debemos empezar por nosotr@s mism@s, iluminar las oscuridades de nuestra sombra, aprender a dominar y trascender las emociones y la mente para que la luz se de a través de nosotr@s. Es un camino de humildad y confianza. Conocer el camino por experiencia propia hace posible reconocer la situación en la que se encuentre cualquier persona que tengamos delante y así poder facilitarle las herramientas adecuadas, con la confianza de que sabemos lo que estamos haciendo y hacia dónde lleva el proceso.

Echando un vistazo al panorama en general (con todo mi respeto) se pueden ver terapeutas que utilizan su posición para engrandecer su ego y ensalzarse. Generalmente se les puede distinguir porque tod@s suelen tener un discurso similar encabezado por la palabra  "Yo": Yo curo/sano...,  Yo canalizo..., Yo tengo un don..., Yo veo..., Yo me he inventado un sistema nuevo..., Yo sé mucho... También se ven muchas flipadas espirituales: gente que confunde meditar con ensoñar, seres de luz y maestros con otro tipo de seres, maestros (con cuerpo físico y sin) con impostores...

Suelen decir que son espirituales, pero está claro que no tienen nada de espiritual ¿por qué? Pues porque una persona que está verdaderamente en el nivel espiritual ha trascendido el nivel del Yo. El Yo jamás se pone al servicio, siempre quiere dominar, controlar y perpetuarse a costa de lo que sea. Busca hacerse grande y persistir. Podéis hacer una prueba: estas personas se siguen basando en un sistema de creencias (nivel de la personalidad), si se le desmonta alguna de ellas o se le lleva la contraria ¡¡¡veréis dónde acaba la espiritualidad!!! Es como quitarles el disfraz. Eso sí, preparaos para entrar en su lista negra (jajajajaja)


Es sano  fijarse en el origen de las cosas, todo tiene un sentido y un porqué, aunque haya cosas que se escapan a la razón y deba buscarse la respuesta en otros niveles. Para hacer más entendible lo que quiero expresar, he buscado la etimología de terapeuta, terapéutica y terapia. Fijémonos:


Terapéutica: Palabra hallada en castellano a partir de 1555, cuando apareció en Dioscórides, de Andrés de Laguna, una obra que trataba de las prescripciones de Dioscórides, botánico y farmacólogo griego del siglo I d. de C. La palabra terapéutica fue tomada por Laguna del bajo latín therapeutica, -orum ‘tratados de medicina’ y éste, del griego therapeutikos, el ‘trabajo del sirviente encargado de cuidar a alguien’, derivado de therapeincuidar’.
Terapia del griego therapeia. Aplicación especializada de la terapéutica.
Terapeuta del griego therapeutessiervo’.

Estos términos fueron tomados del griego en definitiva. En aquella sociedad, la religión no estaba separada de la ciencia. Y no es extraño si tenemos en cuenta que la enfermedad parte de la separación de la Unidad, de la visión dualista que crea un "Yo" y "lo demás". A partir de ahí podemos encontrar síntomas correspondientes con los diferentes planos internos del ser humano, desde el espiritual, mental, emocional hasta el físico.

Las tradiciones espirituales (las verdaderas religiones) han aportado el conocimiento sobre el desarrollo de la conciencia y la práctica necesarios para alcanzar la fusión con la Unidad, es decir alcanzar un estado de máxima conciencia y pleno gozo. De ahí la importancia de que los terapeutas sigamos un entrenamiento espiritual, para conocer el camino y a dónde lleva. ¿Cómo vamos a acompañar a alguien hacia la sanación si no sabemos lo que es, ni cómo se hace?

Los conocimientos en los que se basan todas las terapias no son nuevos, están extraídos de las antiguas tradiciones. Se han popularizado muchos términos fuera del contexto original con un aire más comercial, y esto tiene efectos secundarios. En consulta nos hemos encontrado con gente que ha salido perjudicada de cursos y/o terapias porque quién los dirigía realmente no sabía qué estaba haciendo. Es un tema muy serio que debería tratarse con respeto y no tomarlo a la ligera, ya que hay personas que por no cuidar dónde se metían han acabado trastornadas y su vida hecha un desastre.

En conclusión, la labor de los terapeutas es acompañar humildemente y amorosamente a las personas que soliciten ayuda. No se trata de un simple trabajo, es más que eso, es una forma de vida. La humildad y la compasión no pueden fingirse, residen en nuestro interior, más allá de las capas de la personalidad.
Está bien informarse y aprender cosas nuevas para el cuidado de un@ mism@, pero si realmente queremos ser terapeutas, ¡¡¡hagámoslo bien!!!

lunes, 1 de septiembre de 2014

La soledad



Sentirse sol@, abandonad@, incomprendid@, a parte... es algo más frecuente de lo que nos pensamos. Si echamos la vista atrás, seguro que todos en algún momento hemos experimentado alguno de estos estados alguna vez.

Aparentemente en una sociedad como la que vivimos debería ser difícil sentirse sol@ porque hay gente por todas partes y hoy en día la tecnología hace posible la comunicación entre infinidad de puntos del planeta. Entonces, ¿por qué nos sentimos solos? ¿por qué la sensación de abandono?

Este es un tema que me parece muy interesante, una incógnita que nos puede llevar a la piedra angular de nuestro propio proceso. Porque esa sensación procede de nuestro ser, de nuestra mente. Si miramos a nuestro alrededor y examinamos nuestra rutina diaria veremos que constantemente estamos interactuando con otras personas. El ser humano es un ser social por naturaleza y esto conlleva lo que se llama coodependencia. Nuestras vidas están imbricadas, esto quiere decir que de alguna manera la vida de unos depende de la vida de otros. Por ejemplo, por necesidades fisiológicas del cuerpo todos ingerimos alimentos, según lo que queramos comer iremos a otras personas que vendan pescado, carne, verduras... para cuidar nuestra salud  nos dirigimos a los profesionales de la salud (médicos, fisios, logopedas, terapeutas...) y así sucesivamente. Vivir literalmente aislad@s del mundo es algo difícil, me arriesgaría a decir que es imposible, puesto que todo es una cadena. Incluso el aire que respiramos depende de otros, del sol, el agua, la fotosíntesis, la humedad del ambiente, la contaminación...

Todos dependemos de todos. Hay algo invisible, muy sutil, que nos une. Si observamos atentamente y nos permitimos sentir, experimentaremos esa unión con todo. Cada vez que respiro, el mundo respira a través de mí, la creación respira a través de mí. Con cada latido de mi corazón siento el movimiento de la Tierra vibrando en sístole y diástole... y así comprendo, que nada es fortuito, que estamos todos juntos en este baile entre polaridades y se va desdibujando la línea entre ellas poco a poco. Voy bajando las barreras que clasifican y etiquetan la realidad, y entonces, por fin siento el fluir de la vida como un continuo inagotable.

En cada una de las personas, animales, cosas e incluso sucesos que aparecen en mi vida veo un aspecto de mí. Sé que todo cuanto desfila ante mi mirada guarda un aprendizaje para que sea cada vez más consciente. Me he dado cuenta de que en este mundo ilusorio que todo es actividad de la mente, debo aprender a no retener, a dejar que ocurra. Quizá por eso me siento sola algunas veces, porque olvido la condición de unidad, yo misma creo la separación cuando en sí nadie ha estado nunca solo. La soledad nace de la separación entre YO y "el exterior", de una visión sesgada. Cuando el YO es separado del resto (lo que se considera externo) se crea un aferramiento a una serie de características que se hacen fijas, limitadas y excluyentes. Así se crea lo que YO soy y lo que no. Al decir que yo soy algo estoy rechazando el polo opuesto, así se constituye la sombra. Normalmente aquí empieza la lucha encarnizada por eliminar lo que no soy y en el proceso es frecuente darse cuenta de que en nuestro intento de acabar con esa sombra manifestamos y nos encontramos con lo que queremos eliminar. Un triunfo es saber reconocerlo, puesto que entonces podremos integrarlo en nosotros como parte de nuestra naturaleza. Eso es iluminar la sombra, hacer consciente el inconsciente, tomar conciencia :)

Por eso, como decía en un post anterior, es posible sentirse sol@ en compañía y acompañad@ estando sol@. No necesitamos estar rodead@s de gente, ni que las personas sean de una forma determinada o de otra. Lo mejor es aceptar que las personas, las cosas, todo es tal cual es, que es nuestra mente dual la que etiqueta bueno/malo, bonito/feo, agradable/insoportable... La solución está en nnosotr@s mism@s. Cuando somos capaces de sentirnos parte de algo más grande que nosotr@s mism@s, de percibir esa unión invisible que nos conecta a tod@s y a todo, cuando podemos experimentar que amor es todas partes, entonces desaparece el velo y con él la soledad y el aislamiento.

Por eso el odio genera tanto sufrimiento, cuando se odia, se está rechazando, aislando y separando una parte de nosotr@s mism@s. ¿A caso si nos cortamos un dedo no nos duele? En sí, el odio surge de la falta de amor. Cuanto menos amor, más odio. Pero esto no quiere decir que el odio deba reprimirse. Debemos tomarlo como un síntoma y escucharlo y atenderlo para saber dónde nos duele. Ahora ya sabemos que reprimir es escindir y por lo tanto alimentar la sombra.


Un abrazo corazones ^_^