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martes, 9 de septiembre de 2014

Ser Terapeuta

Hoy en día están muy de moda las terapias naturales. Este hecho tiene grandes aspectos positivos: se están recuperando conocimientos ancestrales de nuestra cultura, se está retomando la visión holística del individuo, muchas personas con enfermedades hoy en día catalogadas de crónicas pueden gozar una mejor calidad de vida (¡e incluso lograr que los síntomas desaparezcan!)... Sin embargo, como todas las cosas que pertenecen a la realidad dual, esto también tiene un lado oscuro. Vivimos en una sociedad consumista, en la que prima lo comercial y, por desgracia, el mundo de las terapias no escapa a ello. Se ha montado un gran imperio disfrazado de Nueva Era y Nueva Conciencia en el que existen quinientos millones de terapias diferentes, cada cuál es mejor que la otra y compiten por demostrarlo, todo el mundo es terapeuta de tropocientas cosas (en poco tiempo, por supuesto) y todo el mundo da cursos. Desafortunadamente, estos son motivos para desacreditar la figura del terapeuta. Y lo digo por motivos contundentes. 

Anteriormente no existía la figura del terapeuta como tal, pero de una forma u otra siempre había un/a chamán/a, un/a brujo/a, sanador/a o curandero/a que se encargaba de la salud, del bienestar y de cubrir las necesidades espirituales del grupo. Su rol era reconocido y respetado por todos los miembros de la comunidad, pues se sabía que era importante la labor que desempeñaba. La existencia del dinero es relativamente reciente, entonces, para agradecer sus servicios le entregaban siempre algo de valor a cambio (Comida, pieles, objetos de valor...). Los aspirantes a aprendiz siempre empezaban desde abajo, es decir, sirviendo a su maestro. Podían pasar años hasta que les enseñara pequeñas cosas sobre el arte de sanar.

Todo esto ha ido cambiando a lo largo de la historia por hechos de carácter político, social y con la ayuda de "alguna" institución disfrazada de espiritual. En nuestra cultura, la figura del sanador ha sido desprestigiada y desvalorizada, totalmente pervertida y tergiversada hasta el punto de llegar a popularizar el término "curandero/a" para designar a la gente inculta, ignorante, estafadora, embaucadora e incluso "chalada" que engañaban a la gente crédula del populacho prometiéndoles la liberación de sus males. ¡Y nada más lejos de la realidad!

La función principal del terapeuta es acompañar. Dicho así parece simple, pero no nos dejemos llevar por las apariencias. Cuando elegimos dedicarnos a trabajar de terapeutas, elegimos la vía de servicio. Esto implica, emprender el propio camino de autoconocimiento y un compromiso interno de servicio a la vida, a la conciencia. Debemos empezar por nosotr@s mism@s, iluminar las oscuridades de nuestra sombra, aprender a dominar y trascender las emociones y la mente para que la luz se de a través de nosotr@s. Es un camino de humildad y confianza. Conocer el camino por experiencia propia hace posible reconocer la situación en la que se encuentre cualquier persona que tengamos delante y así poder facilitarle las herramientas adecuadas, con la confianza de que sabemos lo que estamos haciendo y hacia dónde lleva el proceso.

Echando un vistazo al panorama en general (con todo mi respeto) se pueden ver terapeutas que utilizan su posición para engrandecer su ego y ensalzarse. Generalmente se les puede distinguir porque tod@s suelen tener un discurso similar encabezado por la palabra  "Yo": Yo curo/sano...,  Yo canalizo..., Yo tengo un don..., Yo veo..., Yo me he inventado un sistema nuevo..., Yo sé mucho... También se ven muchas flipadas espirituales: gente que confunde meditar con ensoñar, seres de luz y maestros con otro tipo de seres, maestros (con cuerpo físico y sin) con impostores...

Suelen decir que son espirituales, pero está claro que no tienen nada de espiritual ¿por qué? Pues porque una persona que está verdaderamente en el nivel espiritual ha trascendido el nivel del Yo. El Yo jamás se pone al servicio, siempre quiere dominar, controlar y perpetuarse a costa de lo que sea. Busca hacerse grande y persistir. Podéis hacer una prueba: estas personas se siguen basando en un sistema de creencias (nivel de la personalidad), si se le desmonta alguna de ellas o se le lleva la contraria ¡¡¡veréis dónde acaba la espiritualidad!!! Es como quitarles el disfraz. Eso sí, preparaos para entrar en su lista negra (jajajajaja)


Es sano  fijarse en el origen de las cosas, todo tiene un sentido y un porqué, aunque haya cosas que se escapan a la razón y deba buscarse la respuesta en otros niveles. Para hacer más entendible lo que quiero expresar, he buscado la etimología de terapeuta, terapéutica y terapia. Fijémonos:


Terapéutica: Palabra hallada en castellano a partir de 1555, cuando apareció en Dioscórides, de Andrés de Laguna, una obra que trataba de las prescripciones de Dioscórides, botánico y farmacólogo griego del siglo I d. de C. La palabra terapéutica fue tomada por Laguna del bajo latín therapeutica, -orum ‘tratados de medicina’ y éste, del griego therapeutikos, el ‘trabajo del sirviente encargado de cuidar a alguien’, derivado de therapeincuidar’.
Terapia del griego therapeia. Aplicación especializada de la terapéutica.
Terapeuta del griego therapeutessiervo’.

Estos términos fueron tomados del griego en definitiva. En aquella sociedad, la religión no estaba separada de la ciencia. Y no es extraño si tenemos en cuenta que la enfermedad parte de la separación de la Unidad, de la visión dualista que crea un "Yo" y "lo demás". A partir de ahí podemos encontrar síntomas correspondientes con los diferentes planos internos del ser humano, desde el espiritual, mental, emocional hasta el físico.

Las tradiciones espirituales (las verdaderas religiones) han aportado el conocimiento sobre el desarrollo de la conciencia y la práctica necesarios para alcanzar la fusión con la Unidad, es decir alcanzar un estado de máxima conciencia y pleno gozo. De ahí la importancia de que los terapeutas sigamos un entrenamiento espiritual, para conocer el camino y a dónde lleva. ¿Cómo vamos a acompañar a alguien hacia la sanación si no sabemos lo que es, ni cómo se hace?

Los conocimientos en los que se basan todas las terapias no son nuevos, están extraídos de las antiguas tradiciones. Se han popularizado muchos términos fuera del contexto original con un aire más comercial, y esto tiene efectos secundarios. En consulta nos hemos encontrado con gente que ha salido perjudicada de cursos y/o terapias porque quién los dirigía realmente no sabía qué estaba haciendo. Es un tema muy serio que debería tratarse con respeto y no tomarlo a la ligera, ya que hay personas que por no cuidar dónde se metían han acabado trastornadas y su vida hecha un desastre.

En conclusión, la labor de los terapeutas es acompañar humildemente y amorosamente a las personas que soliciten ayuda. No se trata de un simple trabajo, es más que eso, es una forma de vida. La humildad y la compasión no pueden fingirse, residen en nuestro interior, más allá de las capas de la personalidad.
Está bien informarse y aprender cosas nuevas para el cuidado de un@ mism@, pero si realmente queremos ser terapeutas, ¡¡¡hagámoslo bien!!!