Hay días en los que leo en la mente de algunas personas que piensan que no me entero de las cosas. Me miran a la cara y se imaginan una niña inocente que apenas sabe nada de la vida. Porque no suelo contar mi recorrido y mis experiencias si no viene a cuento, suelo ser bastante reservada en las conversaciones; pienso que es mejor encontrar el momento adecuado para compartir las cosas. Tampoco acostumbro a colgar mi vida en las redes sociales. Parece ser que para algunas personas, sino no proclamas a los cuatro vientos todo el currículum y la experiencia que tienes, significa que no la tienes. Así que quién no sabe y no pregunta, se hace su idea. Y acto seguido empiezan a actuar en consecuencia.
No es que sea una experta en la vida, ni en conocimientos intelectuales, ni en terapias... pero sí tengo entrenamiento y domino ciertas técnicas terapéuticas. Llevo algo más de 8 años realizando mi proceso personal y acompañando a otras personas. Así que puedo decir que tengo criterio y sé de qué va esto de la sanación y la espiritualidad.
De este modo, cuando me hacen una pregunta como para ponerme en un compromiso, llega la sorpresa. Hay quién se frustra por no poder dejarme mal y a partir de ese día ya le caigo mal; y hay quién se da cuenta de su error de juicio y se abre la oportunidad de iniciar una amistad o relación de compartir.
Los juicios son nocivos, para el que los emite y para el que los recibe. Son como un veneno que cala en la mente y en el cuerpo emocional, capaz de cambiar las conductas amorosas y amables en puro desprecio, y también de podrir las relaciones. El emisor se va impregnando cada vez más de ese veneno y lo va contagiando a la gente de su alrededor, si no le ponen freno. El receptor nota en su inconsciente toda esa carga negativa y tendrá dos opciones: pararle los pies y desenmascarar al emisor de los juicios, lo cual llevará al conflicto, o alejarse y salir del ambiente tóxico. También podría demostrar con hechos que dichos juicios no tienen nada que ver con la realidad, pero esta opción conlleva tiempo y paciencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario