sábado, 14 de febrero de 2015

Feliz día de San Valentín


¡Feliz día de los enamorados! O como yo prefiero llamarle, ¡Feliz día del wisky!


Conozco a mucha gente que no le gusta este día. Se deprimen porque no tienen pareja o porque el recuerdo que guardan no es demasiado bueno. Es frustrante que te recuerden cada año en la misma fecha aquello que deberías tener y no tienes. Por eso en lugar de San Valentín, prefiero llamarle San Ballantine's... que al menos nos ameniza y nos ayuda a olvidar...

Este día de celebración es otra oportunidad más para recordarnos aquello que no tenemos o la imperfección de lo que tenemos. Nos envían un mensaje implícito que dice algo así como, en este día debes tener pareja y debéis regalaros algo.

¿Pero qué ha de cierto en un amor que se celebra una vez al año bajo una masiva campaña publicitaria? ¿Qué valor tiene que alguien se acuerde de su amor cuando todo el entorno nos bombardea con llamativos corazones y todo tipo de marketing "I love you" y ositos? ¿A caso si no se tiene pareja no se puede celebrar el amor?

Cuántos estereotipos y cuánto interés consumista... no nos dejemos engañar.

El hecho de no tener pareja no es nada malo y tampoco nos priva de que celebremos el amor. Podemos estar enamorados de la vida, amar a todas las cosas y a todos los seres, aceptar todo tal y como es, y vivir en ese estado en cada instante. Podemos amar cada una de las cosas que hacemos y proyectar ese amor hacia todo lo que nos envuelve, ese sí que es un buen regalo de amor que seguro que será más provechoso y mejor recibido que cualquier otra cosa. Esto también va para quienes tenemos pareja. Debería ser más importante procurar la salud de la relación que hacer un regalo un día al año. El amor se demuestra instante a instante, con cada gesto, cada mirada, cada palabra... si el 14 de febrero hay un regalo y no hay un verdadero amor y respeto, la relación está vacía, muerta, perdida y es absurdo y falso cualquier intento de disimularlo, porque internamente se sabe. Si hoy digo "te quiero" y cada día hablo mal a mi pareja, no la escucho ni dialogo, no confío en ella/él, le grito, le guardo rencor... ¿Qué sentido tiene?

Con pareja o sin, amar por haber amado todo eso que nos hemos llevado... libres de ser quienes somos a la aventura en este universo peculiar, agradeciendo la grandeza y la magnificencia de esa energía que nos junta y nos separa, que nos trae y nos lleva, y nos guía simplemente a la felicidad de ser infinitamente amados.

Feliz día Corazones :)

martes, 10 de febrero de 2015

Amor es todas partes...





Sigo viendo amor en todas partes...

Aunque en la superficie de mi ser experimente las sacudidas de las aguas turbulentas, hay algo quieto y sereno en mi interior que permanece intacto e inmutable. Aún cuando las lágrimas brotan de mis ojos y empañan mi mirada, aún sintiendo morir una parte de mí, en mi interior habita la alegría y el puro gozo. Siento la efervescencia de la vida, la alegría inmensa infinita, la conexión con el todo y, de alguna forma, me siento que soy todo y estoy en todo.

Cuando tomo contacto con mi interior, está todo claro, en calma, no hay dudas ni dolor... y si hubiera dolor, sería sólo anecdótico, como un cristalito de sal perdido en la inmensidad del océano ¿Quién puede distinguir dónde está ese cristalito contemplando el océano? Es un punto tan diminuto, que queda diluido en la vastedad.

Desde lo profundo de mi ser, doy gracias al Universo por cada día en este mundo, porque cada vez que abro los ojos recuerdo porqué estoy aquí. Es un acto de fe y esperanza, a la vez de confianza en la vida, en todos los seres (incluyéndome a mí, por supuesto). Lo veamos o no estamos aquí por nuestra aspiración interna a la realización plena y total, y nos mueve el impulso inconsciente de ser felices y de experimentarnos amorosos y amados.

Cuando contemplo el pasado, lo que hoy acontece y el devenir, veo perfección, sutileza y compasión universal. Está todo tan medido para que aprendamos, para que nos sanemos, que es imposible escapar a ello. Podemos resistirnos, negarnos y aferrarnos para no ver, para no sentir... pero de una forma u otra la vida nos empuja a ceder, a soltar, a asumir. Nos corresponde a nosotros abrir los ojos y tomar la responsabilidad de nuestra propia vida. Debemos reconocer que no es necesario vivir luchando, podemos descansar en la confianza del fluir de a existencia y de que todo es para bien, aceptando que todo está com o está y es como es... más allá de lo que aparentemente nos gustaría... y ¡está bien así!

En la aceptación y la confianza está la redención, el cese del sufrimiento que nos traen los aferramientos a que las cosas deben ser como pensamos, como creemos que deben ser, como nos gustaría que fueran. En el reconocimiento de nuestras "imperfecciones" y "errores" encontramos la perfección de la vida, que nos pone un espejo mediante nuestro entorno (circunstancias, personas, acontecimientos) para que veamos nuestras heridas y las podamos sanar.

Lastimablemente nos cuesta horrores reconocerlo, y aún más hacerlo. Pero, por suerte, cada vez somos más las personas que nos interesamos y nos implicamos día a día en el estudio y la práctica de herramientas útiles para hacer consciente el inconsciente y que alentamos a incrementar esa aspiración a ser felices. Porque vivir de otra manera es posible y dadas las circunstancias personales y sociales, ahora ya es una demanda a gritos.

martes, 27 de enero de 2015

Compañeros del alma

Estoy realmente contenta y feliz. En cada curso que hacemos de la formación de terapeutas nos encontramos con gente que abre su corazón y se atreve a compartir sus más íntimos dolores, sus penas, decepciones, miedos... y también sus virtudes, su afecto, sus ilusiones, risas...

Cada encuentro es una reunión para la sanación de las heridas de nuestra alma. Entre todos conseguimos drenar todo aquello que nos hace daño, lo que nos perturba y supone para nosotr@s un obstáculo en nuestra vida diaria. Se pude decir que no se libra ni el apuntador. Todas las personas implicadas, tod@s l@s que asistimos, participamos de las experiencias propias y de nuestr@s compañer@s. Cuando un@ compañer@ está haciendo su trabajo de sanación, una parte de mí y de los demás se está sanando también. Pasa de ser un trabajo individual, a ser una tarea colectiva que tiene repercusiones con un efecto a modo de onda expansiva y por resonancia, cuyos beneficios son palpables en el entorno próximo pero incuantificables a nivel cósmico.

Después de una jornada dura de trabajo, etamos cansad@s, pero con la alegría de haber compartido experiencias y de haber liberado parte de las cargas que nos impiden ser quien verdaderamente somos. El trabajo en equipo permite avanzar más deprisa, puesto que al entrar en resonancia con l@s compañer@s las experiencias afloran y con el apoyo del grupo se consigue la confianza suficiente como para hacer frente a aquello que nos duele.

Cuando me encuentro con mis compañer@s y me cuentan que dolores que tenían han disminuido o desaparecido, que la relación con los familiares está mejorando, que se encuentran mejor y más felices... ¡siendo una alegría y una emoción internas indescriptibles! Ser felices, es posible. El reto es descubrir qué es la felicidad y cómo llegar a ella :)

¡Sigamos trabajando! ¡Adelante mis valientes héroes y heroínas emprendedor@s!

lunes, 5 de enero de 2015

Los ojos son el espejo del alma, son el balcón que nos permite asomarnos al interior de las personas. Si nos fijamos, podemos entrar en contacto con la esencia de ese ser al que estamos mirando y percibir sus miedos, sus anhelos, sus virtudes, sus intenciones... e incluso de qué pasta está hecho.

La mirada de las personas va cambiando según varían las circunstancias y sus pensamientos y emociones. Hay quienes son más inexpresivos, quienes llevan un gran coraza y parece que nunca son afectados ni perturbados por nada, pero ante personas atentas sus ojos les delatan...

La capacidad de aguante mirando a los ojos nos aporta mucha información sobre quién tenemos delante. Hay gente que desvía la mirada por timidez, porque se siente desnud@ o frágil. Hay quien se siente violent@ o intimidad@. Hay quienes miran hacia un lado para esconder el dolor y el sufrimiento interno que reflejan sus ojos. Pero también hay casos contrarios, hay miradas que escudriñan, que parece que están haciendo radiografías de "lo oculto". Hay miradas descaradas, inquisidoras, de desprecio, de ansia, de malicia y ensañamiento.

Las más agradables de recordar son las dulces, como caricias para el alma. Cuando la esencia de dos personas parece rozarse, reconocerse y estremecerse. Hay miradas amorosas que transmiten tanta ternura y calidez que serían capaces de derretir el corazón de hielo más duro (y no me refiero exclusivamente al amor de pareja).

Los ojos no sólo perciben, también transmiten, y además de una forma no racional. Cualquier ser puede percibir la fuerza de una mirada. Los niños ya desde pequeños, antes de desarrollar el nivel racional, aprenden a identificar los cambios en el rostro de su mamá y se fijan especialmente en su mirada (aunque también influye el tono de voz y la actitud corporal), saben identificar perfectamente cuándo está enfadada, contenta, preocupada... Si nos fijamos en los animales, ellos también utilizan las miradas para comunicar (al margen de imágenes mentales, hormonas...).

Con la mirada esculpimos en el otro o que mora en nuestro interior. Deberíamos tomar conciencia de cómo afecta a quienes nos rodean. Sería bueno reflexionar y preguntarse ¿qué estoy transmitiendo? ¿Cómo reacciona la gente frente a mi mirada?

En ocasiones las palabras dicen una cosa diferente a lo que expresa la mirada, ¿cómo saber a qué hacer caso? Sabiendo que la palabra surge de lo racional y que los ojos reflejan el inconsciente... creo que no hay duda, el resto, os lo dejo a vosotr@s...

Felices Reyes... ¿os habéis fijado en su mirada?...

martes, 23 de diciembre de 2014

Precisamente ahora con las memorias a flor de piel... Viaje a Galicia

Me encuentro aún en tierras gallegas, concretamente en Pontevedra. Hemos venido a hacer el último trabajo antes de marcharnos y tengo ahora la oportunidad de escribir antes de despedirme de esta bella y peculiar tierra.

Actualmente, mucha gente suele decir que la casualidad no existe, si a caso la causalidad. Puedo dar fe de ello. No es casualidad que en esta etapa de mi vida en la que las memorias celtas se hacen presentes cada día de mi vida, me surja la oportunidad de viajar a una de las zonas españolas con más reminiscencias de esta cultura.

No hemos tenido demasiado tiempo para hacer de turistas, pero un día pude escaparme un par de horas a dar un paseo por A Coruña. Elegí la zona de la torre de Hércules y el parque y los jardines que hay en los alrededores y he quedado alucinada a la vez que emocionada y conmovida. No he podido evitar recordar lo que yo llamo mi hogar, ese lugar por el que luché tanto y defendí con mi vida...



Al poco de llegar a A Coruña, decidí que quería ir a visitar Santiago. No sé por qué extraña razón, quise ir a visitar el lugar santo de todos los peregrinos para conocerlo y sentirlo en primera persona. Hasta ahora, toda la información que tenía me había llegado a través de la experiencia de otras personas. Y por fin, puedo decir que ya he estado y que me ha encantado todo!!! 

Estuvimos en la Catedral, le dimos un abrazo al apóstol, recorrimos todos los rincones que nos fue posible e incluso tuve mi momento de introspección y de despedida. Me llamó mucho la atención la cantidad de símbolos paganos que hay y recogí algunas muestras.

 

 





Ver al apóstol y tomarme unos momentos de reflexión e introspección, me ha servido para ver la solución a mi instríngulis y creo que el de muchas personas, para recordarme algo muy importante: quién soy y qué debo hacer. 

A grosso modo, parte de la sabiduría que capté fue que el camino de Santiago es como un camino iniciático, algo que se asemeja al camino de la vida en sí misma. Todos empezamos de cero, cada uno con sus aptitudes y dificultades. Todos tenemos la misma meta y en el trayecto nos encontramos algunos obstáculos, días largos, noches cortas, días cortos, noches largas... y al final del camino ¿qué es lo que nos queda? Simplemente, nosotros mismos. Al final de la vida ¿qué nos queda? Nuestra naturaleza original, lo que verdaderamente somos. Lo que sufrimos, lo que acumulamos... de nada nos sirve, salvo la satisfacción de haber llegado a nosotr@s mism@s. En nosotr@s está el principio y el final, aquí y ahora tenemos la solución a nuestros problemas y podemos solucionarlos... pero normalmente no nos damos cuenta. Es fácil dejarse llevar por el miedo, por la pena, por la culpa, por el deseo de ser amad@s... pero al final todo eso nos lleva al fracaso de dejar de ser nosotr@s mism@s.

La enseñanza que más me ha llamado la atención para este momento es: "en el camino, sé tú misma". Las circunstancias van a ir cambiando, van a ir apareciendo obstáculos, las personas que van contigo cambiarán (unas se añadirán a tu marcha, otras se quedarán por el camino, otras cambiarán de compañer@s...) pero lo importante es mantenerse en un@ mism@, tener determinación y no olvidar nunca el objetivo: vivir el camino momento a momento, tomar conciencia de cada paso y disfrutarlo. El camino de la vida está siempre bajo los pies, no hay que ir a buscarlo lejos. Pero es tan fácil olvidarse...

Tras esta maravillosa visita, puedo concluir que en la vida todos somos llevados por algo más grande, cuya intención se nos escapa y no podemos llegar a comprender totalmente. Sin embargo, a medida que vamos tomando distancia de las cosas que nos van aconteciendo podemos ir encajando las piezas y ver como todo va cobrando sentido más allá de lo que pudiéramos haber experimentado en aquellos momentos. Por eso hay que confiar en el Universo, en el fluir de las cosas y que todo es para un bien mayor que la mente racional no alcanza a ver ni a comprender.

Ojalá pueda volver para decirle al apóstol, lo conseguí... realicé que soy el alfa y el omega de mi propia vida...


Un abrazo corazones...

domingo, 14 de diciembre de 2014

La lealtad sin límite lleva a compromisos difíciles de cumplir...

"Está oscureciendo... el silencio provoca un tremendo vacío en mi interior... como la calma antes de la tempestad. Apenas puedo ver el mar, la espesa niebla ha empezado a subir y todo empieza a volverse borrosamente gris. Desde el gran balcón, entre las columnas espero a que algo ocurra... a que llegue el final que intentaré evitar arriesgando mi vida si es necesario.

Ya cae la noche, se ven algunas luces minúsculas desfilando... el sonido de los tambores retumba en mi interior y me siento estremecer por dentro. Impotente, sin poder hacer nada, espero y veo cómo los hombres extranjeros llegan y se acercan a nuestra tierra sagrada... tendría que hacer algo para impedirlo, aunque la Señora ya nos dijo que sería imposible, tengo un compromiso, un juramento que debo cumplir.

Vestida de incógnito, estoy en el pueblo, mezclada entre la muchedumbre. Mujeres y niños corren de un lado para otro, gritando, llorando y corriendo tropezándose desesperados para huir de esta barbarie y esconderse. Montones de cuerpos yacen en el suelo, los hombres de nuestra tierra están siendo asesinados vilmente. Las casas, los graneros, el ganado... todo ha sido quedamo, arrasado, saqueado... Un estandarte romano ondea al viento, como si fuera el símbolo de la gloria cristiana que ha venido a redimirnos y salvarnos de la salvaje tradición pagana...

El olor a muerte y a chamuscado densifica el ambiente, el sufrimiento y el horror del pueblo ante tan cruel invasión impregnan el aire hasta tal punto que cuesta respirar.

¡Asesinooooos! Juro que pagaréis todo esto en nombre de la Diosa. No debisteis romper el equilibrio, nosotros respetamos la diversidad de religiones, de dioses, de costumbres... siempre que se nos respetara ¡Pagaréis vuestra insolencia, vosotros, vuestros hijos y los hijos de vuestros hijos!

He vuelto a casa, necesito saber que la Gran Sacerdotisa está bien y mis hermanas también. Al llegar a la escalera, parece que es más difícil subir que de costumbre, como si los escalones hubieran aumentado su altura y se hubieran estrechado. Todo parece más sombrío, silencioso y quieto que de costumbre. Siento mi corazón acongojado, encogido, como si algo horrible fuera a suceder...
Al llegar arriba, no encuentro a nadie, está todo desierto... no encuentro a mis hermanas... voy corriendo a ver a nuestra querida madre a su estancia... y ahí está... tumbada en su lecho, pálida, consumida, fría y agonizante. Junto a ella hay dos hermanas sacerdotisas que la acompañan y la asisten, pese a que ella les había pedido que marcharan y la dejaran morir sola. Nada más llegar a la puerta de la habitación, ella gira la cabeza hacia mí como si me hubiera estado esperando, me mira, sonríe y abandona su cuerpo. Desesperada, en estos momentos tan difíciles mi querida madre me ha abandonado. Fría y distante, por los requerimientos de su puesto, sé que me ha querido y ha velado por mí a su forma procurándome siempre lo mejor, aunque en ocasiones no haya sabido entender bien sus pretensiones. Me siento furiosa y apenada a la vez por su marcha en estos momentos tan críticos... nuestra tierra está en juego y cada vez me encuentro más sola en la lucha por preservarla. Nuestra Gran Dama se ha ido y ahora la responsabilidad me pesa cada vez más.

Mientras la arreglan, mis hermanas me dicen que ha dejado un mensaje para mí: "No puedes hacer nada, deja que pase lo que es inevitable y vive sabiendo que la Diosa está en todas partes, en todas las criaturas, en todos los seres..." Me doy la vuelta llena de rabia, destrozada por todo lo ocurrido y juro que cumpliré mi promesa. Velaré por esta tierra aunque me cueste la vida, mi compromiso con la Diosa es firme y lo llevaré hasta el final.

Voy deprisa hasta el pueblo, de nuevo, y esta vez lo que veo es peor... el templo ha sido arrasado también, nuestros símbolos sagrados han sido partidos, rotos en pedazos. Han colocado una cruz cristiana con su Dios... ¡Cuanto odio hacia la Antigua Religión! Cada vez parece más cercano el fin... pero ¡me niego a resignarme! ¡Jamás lo permitiré!

Un barullo de soldados borrachos, eufóricos persiguen a las mujeres y las manosean, las violan y las tiran de un lado a otro como si fueran meros trozos de carne. Carcajean y se ríen de ellas. Algunas yacen moribundas en el suelo, sangrando por todas partes, con la ropa rasgada. Y esa ropa, esas telas son... no puedo creerlo... ¡Estas mujeres son mis hermanas! ¡Estáis maltratando y violando a las hijas de la Diosa! (Grito, ya no me importa que me vean y me oigan) ¡Asquerosos asesinos violadores! ¡Estáis condenados! ¡Arderéis en el infierno! ¡Malditos seáis todos vosotros bestias inmundas! ¡Y maldito sea vuestro Dios que permite y os anima a semejantes crímenes! ¡Moriréis con dolor, vosotros, vuestros hijos y los hijos de vuestros hijos, malnacidos! ¡Lo jurooo!

Mientrastanto un par de hombres me toman de los brazos e intentan tocarme y llevarme con los demás, pero su estado es tan lamentable que puedo escaparme y huir hacia mi casa...

Desolada y abatida, me derrumbo al llegar a mi querido hogar... está todo arrasado, como si hubiera habido un terremoto. Parece que cada minuto que pasa se destruye un poco más de aquel lugar tan maravilloso. Ya no queda nadie allí, salvo yo... seguramente, las hermanas que han podido sobrevivir estarán escondidas lejos, en algún lugar, hasta que todo se calme. Pero yo no soy así, sé que así no podría vivir... huyendo de una promesa a la Diosa y a mis Hermanas... No he podido hacer nada por impedirlo, la gran sacerdotisa tenía razón, quizá debí hacerle caso, pero no puedo vivir con el peso de no haber cumplido. Mi vida aquí ya no tiene sentido, he fallado y no he podido cumplir lo que prometí, mi querida madre ya no está y la Antigua Religión ha sido engullida por la de los seguidores de un nuevo dios quienes muestran poseer unos valores rastreros, misóginos y falocéntricos, que a mi modo de ver, les han hecho convertirse en los criminales más despreciables de la faz de la tierra. ¡¡¡No muestran respeto por nada!!! Aquí ya no hay sitio para mí, tan sólo me queda la culpa por haber fallado, por no haber sido lo suficiente hábil como para evitar que esto ocurriera... (Con pesar) Mi tiempo ha expirado...

Me coloco en el centro de mi balcón preferido, que ahora es como un llano en una cumbre, sin las columnas. Miro al cielo con admiración y con la aspiración de reunirme con la Diosa y mis queridas Hermanas que ya han partido. Alzo las manos y recito una oración de invocación a la Diosa y de despedida del mundo de los hombres. En breve una luz desciende sobre mí, como un rayo fulminante, y abandono mi cuerpo quedando disuelta en la inmensidad del todo."

- Extraído de una experiencia  surgida en una sesión terapéutica de Terapia de Vidas Pasadas -


miércoles, 19 de noviembre de 2014

Noviembre, el mes de mi vida...






Este es un mes muy especial para mí. En este mes nací y me han ocurrido las cosas más maravillosas de mi vida y algunas de las más tristes.

En estas fechas me siento renacer, me despido del año pasado y celebro con ilusión el regalo de un año más. Mi único deseo cada cumpleaños es pasarlo felizmente con los seres que quiero.

Cada instante es importante, pero el día del nacimiento, para mí, es un tributo de agradecimiento y de premio por la osadía de haber encarnado, por la valentía de haber afrontado todos los retos que se me han presentado y haber llegado hasta este momento. Los momentos de dolor, de pérdida, de sufrimiento, de soledad, de angustia, de desesperación... pierden toda su fuerza cuando miro a mi alrededor y veo cuanto he conseguido. Me emociona ver que he luchado y he logrado cambiar muchas cosas para mejor. Jamás hubiera imaginado poder lograr vivir circunstancias tan emocionante y mágicas (nunca mejor dicho!) como las que he experimentado. He conocido gente maravillosa que me ha acompañado en diferentes circunstancias y etapas, dejando en mí una huella inolvidablemente entrañable. He viajado a lugares, que aunque no son lejanos, son maravillosos y de una belleza inmensa. He conocido al amor de mi vida, a mi compañero de aventuras, mi cómplice, mi amigo, mi espejo... y por fin estoy vislumbrando aquello que llevo buscando largo tiempo... la luz del alba, el núcleo sano que me abriga, me alienta y me hace sentir la vida y su magnificencia.

Noviembre para mí es el momento de postrarme en actitud de agradecimiento a la vida, a esa fuerza divina que nos lleva y nos trae, a todas las personas que han formado parte de esta experiencia vital en mi encarnación como Anna, a mis hermanos menores que fueron compañeros de vida también (mis mascotas: vosotros también tenéis un rinconcito en mi corazón), a mis familiares que partieron y a los que aún están vivos, a mis amistades y compañeros del Alma, a todas las personas que me caen mal y que yo a ellas también, a todos los sucesos que para mí han supuesto grandes y pequeños retos, a mis profesores y profesoras que habéis enriquecido mi vida con vuestras aportaciones no sólo intelectuales sinó también experienciales y prácticas (en terapias, estudios oficiales, danza...). También es el momento de dejar cosas atrás, el dolor, las lágrimas, la tristeza, los apegos inútiles que me han desesperado y causado muchas pérdidas de energía. Me despido de todo eso con una sonrisa, porque he comprendido el propósito y elijo vivir de otra forma.

En estas fechas, para mi cumpleaños, cada año siento cómo recibo una recarga de energía y un regalo del Universo. Es una bendición cósmica anual del Padre y la Madre universal que nos acompañan y nos cuidan a lo largo de nuestra tarea en la vida. A ellos también les dedico un homenaje de agradecimiento y bendiciones, porque a pesar de todo siempre los he sentido cerca cuidándome para que estuviera segura y confiara en el fluir de la vida.

Sólo puedo decir...

¡¡¡Feliz Noviembre a tod@s y... GRACIAS!!!