martes, 12 de enero de 2021

A Corazón abierto, el Amor tras el Desamor

Sonrisa frágil, corazón sincero que se abre de par en par, mirada empañada y cuerpo tembloroso como las hojas de los árboles en otoño.

Así te hablo. Con el impulso del Amor sin límite y la pasión de la certeza de quién ha rozado el Misterio. Te veo como el que me despertó a la Vida, como quién me miró profundamente un día y fertilizó la semilla del Amor que crece y crece en mi interior momento a momento. Y te siento como el susurro Divino que juega con mis cabellos, que me envuelve de inspiración y me eleva al Paraíso de la Felicidad dónde los anhelos más verdaderos se hacen realidad.

Me escuchas y acompañas, me preguntas y me das alas y mi sonrisa rota tapa con todas sus fuerzas un te amo que se escapa para que no sufra aún más este corazón que te añora, quebrado como el cristal en la noche fría. 

Me hablas y surgen preguntas y dudas... si pudo ser o no, si mi intuición era certera o no, si los rumores eran ciertos y me engañaste o no... pero eso ya no importa. Ahora sólo importa la gratitud que siento por la Vida que me trajo el regalo que tanto y tanto busqué. El Amor que quise encontrar fuera, hoy lo llevo a todas partes, sin duda sé que está en mí. Resuena, vibra, irradia y lo ilumina todo, borrando la duda y la incertidumbre, las ilusiones y las esperanzas... germina y crece en el centro de mi Ser, en cada célula, en cada átomo y partícula, en cada parpadeo y respiración... y en una exhalación, de nuevo, tu nombre.


martes, 17 de noviembre de 2020

Feliz partida, hermanito



Permíteme que te escriba unas líneas, aunque las palabras se queden cortas para describir lo que siento. No sólo fuiste un gato...

Llegaste a mi vida como un regalo del Universo, un pequeño milagro. En un momento de muchos cambios y decisiones difíciles para mí. Entonces eras sólo una pequeña bolita blanca con un mechón de tres pelitos negros.

A la par que crecías y te ibas convirtiendo en todo un atractivo señor gato, me ibas acompañando en mi camino de transformación, en mis profundas crisis, en el sufrimiento y el dolor... siempre a mi lado. Comprobabas que estuviera bien, venías a ver qué hacía y te quedabas junto a mí. Tu mirada me transmitía aplomo, valor y confianza para dar un paso más cuando sentía que no tenía fuerzas.  Con tus gestos y tu forma de expresarte me has hecho sonreír de forma inevitable y a veces hasta llegar al ataque de risa. Siempre has sido increíblemente expresivo y la comunicación entre nosotros ha llegado más allá de lo explicable. 

Acompañarte en el último tramo de tu vida ha sido muy triste, pero una de las experiencias más bonitas a la vez. Poder asistirte, velarte y cuidarte hasta el final es mi forma de honrarte y expresar mi amor y agradecimiento por tu compañía, por lo compartido, por lo vivido. 

Gracias por haber existido, por haberme acompañado estos 9 años y medio. Has sido el mejor escudero que podía haber tenido. Te recordaré por tu forma de ser, por tu compañía, por tus gestos graciosos y nuestras anécdotas... Ahora ve en paz, amigo. Tu trabajo aquí ha terminado, has cumplido tu misión con honores. Que los dioses te bendigan y te guarden. Descansa y renuévate en el País del Verano. Muy pronto volveremos a encontrarnos, en otra vida, en otros cuerpos, pero con el mismo Amor...

¡Te quiero muchísimo mi Coqui!



Feliz partida, feliz reencuentro hermanito. 


💖🌈🦋

jueves, 3 de septiembre de 2020

Tras la partida



Fui acariciada por tu Amor y la vida despertó en mi interior, como la Tierra cuando llega la primavera.

Y ahora el Silencio de tu ausencia, me vuelve yerma, triste y fría. En la Soledad de un mundo que decae y se oscurece día a día.

¿Volverás, mi Amor, a sonreírme un día? ¿Veré de nuevo el brillo del Amor en tu mirada? ¿Podré sentir tu calor y tu fuerza resurgir con pasión por la fuerza del Amor?

Qué dolor me hiere hoy, mi Amor, desde que te fuiste algo empezó a morir en mi interior. La sonrisa se apaga y mis colores se mustian en la oscuridad de los días que van menguando. Oh, Señor de mi corazón, Rey de mi Vida, qué tristeza tan grande dejas a tu partida... el mundo se viste de luto y llora tu pérdida.

Camino sola por la faz de la Tierra, y encuentro tu reflejo en todo lo que me rodea. Te veo en las aguas vivas y tranquilas, te oigo y te siento en el viento que me estremece acariciando suavemente mi pelo y mi cara, te admiro en el cielo y en el sol hallo la calidez y el brillo de tu mirada. Oh, mi Amor, todo me recuerda a ti. En medio de esta melancolía tu ausencia es la eternidad de un vacío en el que me doy cuenta de que no soy sin ti y no eres sin mí. Y mi Ser te llama para que vuelvas y seamos, te habla en susurros, te sueña y te suspira para que tomes cuerpo y volvamos a la Vida.

Oh, mi Señor, usaré la llama del deseo para transformar la oscuridad en sustrato creativo, atraerte de nuevo a mi lado y forjar juntos nuestros sueños de Amor infinito.

martes, 4 de agosto de 2020

Corazón de Bruja

Fue difícil entender lo que me ocurría, hasta que descubrí mi Naturaleza.

Vengo de un lugar dónde la armonía reina en todos los rincones. La Madre Naturaleza nos brinda el regalo de abundantes y fértiles parajes. Todos los seres conviven en paz, llevando a cabo cada uno su función, respetando el lugar de cada cuál. 

Por las mañanas despertamos para contemplar el amanecer y nos reunimos de nuevo al caer el Sol. Dedicamos estos momentos a agradecer la vida y la nueva oportunidad que se nos da, y las cosas que hemos disfrutado durante la jornada. 

Oímos los murmullos del aire y escuchamos sus historias, consejos y mensajes de inspiración. Nos embriagamos con los múltiples aromas de flores, de plantas, del mar, de los ríos... Nos bañamos en aguas cristalinas y jugamos con las hadas, y con el reflejo de la Luna contemplamos las formas de las memorias pasadas, presentes y futuras. Danzamos alrededor de la gran hoguera, cantando, bebiendo y comiendo manjares de la hermosa y próspera Tierra preparados con exquisito mimo y atención. En el fuego forjamos las espadas, las hachas, las lanzas... símbolo de nuestro arrojo, ferocidad y fuerza. Pero no sólo eso... con el fuego creamos figuras y envases de cristal, para almacenar, reservar y compartir la magia con cualquier ser en cualquier lugar. En las nuestro hogar nunca falta una buena lumbre que nos recuerda que la Luz que guía está en el interior y que es importante conservar el fuego y el calor del Amor, así siempre estaremos en casa. Cultivamos la tierra y le rendimos homenaje, siguiendo sus ciclos y celebrando sus cambios. La consideramos nuestra Madre, pues de ella salen los alimentos y a ella volvemos buscando consuelo al final de la vida. El Padre, habita en el cielo cuidándonos con su calor, procurando que todo crezca y se desarrolle, protegiéndonos con Amor, sacrificándose para que la rueda de los ciclos siga girando y acompañándonos entre los mundos hacia la vida eterna y el descanso. Sin embargo, el Amor entre los dos lo impregna todo por doquier... y así vivimos en un fluir de puro gozo y hermandad, con las Bendiciones de la Madre y el Padre. 

Y es una celebración de los cambios, la alegría de vivir, dónde nos volvemos uno moviéndonos al unísono en la danza de Amor de los Dioses. La belleza y la pureza se derraman por todas partes, el mundo brilla, más intensamente, más luminoso. Los corazones se abren y se rinden ante las Bendiciones de lo Divino y la grandeza del milagro de la Vida.

Allí el Amor entre las personas es la forma de relacionarse. El respeto y la confianza son ley. La empatía,  la hermandad, el compartir y el pensamiento en comunidad reinan. Hombre y Mujer se acercan y se eligen a través de la Verdad de sus corazones, más allá del deseo y de los instintos. El encuentro sexual es un Ritual Sagrado de Unión, en el que él ve a la Diosa compañera en ella y ella al Dios compañero en él. Es Amor en Libertad. Sin apegos, sin expectativas, sin promesas, sin proyecciones, lo que es Es.

Y así, mi Alma viajera llegó a este lugar con valores que a much@s asombran y causan rechazo, y a otr@s les recuerdan algo que están buscando. Pero mira, una cosa te diré: si tienes buenas intenciones y corazón puro, de mí nada has de temer, aquí tendrás una sincera amiga; pero si vienes con propósitos ocultos o malas ideas, te aconsejo que des la vuelta por dónde has venido, no porque sea bruja, sino por antigua y guerrera.

💖🌈🦋




martes, 28 de julio de 2020

Amar, con la inocencia de los niños. Como si fuera cada instante el primero. Sintiendo al otro como nuevo en cada mirada, cada gesto, cada caricia. Explorando cada rincón y descubriendo al otro a través de la Pureza del Espíritu y el Corazón. Experimentando el latido de Vida y el flujo vital danzando entre los dos. Magnetismo mágico, liviano, profundo y sagrado, creciendo y expandiéndose en Unidad.



martes, 21 de julio de 2020

La realidad de la Libertad de Ser

Nací en cautividad. No tengo recuerdos de mi madre ni de mi padre,ni de nada parecido a una familia o amigos. Tan sólo de una infancia de aislamiento y soledad, con la única visita de alguien que de vez en cuando me alimentaba de forma brusca y forzada, más allá de si tenía hambre o no.

Apartada de los míos, fui creciendo y la cosa no mejoró. Seguía estando sola. El habitáculo que me asignaron, austero y siempre en penumbra, se iba quedando cada vez más y más pequeño. Progresivamente fui quedándome sin espacio en el que saltar o correr, ya apenas podía erguirme para caminar sin topar con el techo, la pared o las rejas. No era consciente de que aunque me parecía que se quedaba pequeño el recinto, como si encongiese conmigo dentro, era yo la que estaba creciendo y cambiando sin saberlo, en un lugar que ya de inicio era reducido.

De vez en cuando aparecía alguna familia humana con cachorros, que me miraban y decían a sus padres: "Mira, no hace nada", "Está quieta", "No ruge ni da miedo". Y entonces me sentía aún más incomprendida y sola,  con ganas de aislarme aún más. Allí no había nadie capaz de ver lo que yo era realmente. Es fácil juzgar por las apariencias desde la ignorancia de la historia y las circunstancias de cada cuál. Si hubiera podido mostrar mi poder salvaje no se hubieran mofado de mí de esa manera, quizá algún arañazo,  como mínimo, se hubieran llevado. 

Desesperada, no me quedó otra que vivir postrada, encogida, con la rebeldía salvaje rugiendo en mi interior, reprimiendo la rabia y la frustración, abocada a la indiferencia, clamando por una vida libre con los míos comprimida en una caja de barrotes. 

Un día, un dardo certero me alcanzó y caí desmayada al suelo. Cuando desperté, me hallaba en otro lugar, había más salvajes enjaulados como yo, tristes, asustados, rendidos y desahuciados. Salvo uno. Aquél captó mi atención, era de los míos,  de mi especie... Reconocí en su mirada un aplomo inigualable, la belleza de la nobleza y la serenidad del que vive libre. Éramos animales salvajes presos, sin embargo, observándole pude darme cuenta de algo que me asombró y fue revelador. Nos secuestraron y privaron de una vida con nuestra familia, de un entorno natural y armonioso, de correr por la selva y verdes praderas, de nuestro ciclo y desarrollo vital, de cazar y comer según nuestras necesidades y gustos, de disfrutar del sol, el aire, el río y las aguas vivas... pero él no se veía derrotado, sumiso, ni resignado. Siempre lo vi sereno, digno y con una elegancia amorosa. Su presencia era una inspiración para mí, un aliento fresco renovador, era pura admiración lo que despertaba en mí. Sin embargo, yo me iba agotando y consumiendo en mi tristeza sin poder remediarlo. La lejanía de mi hogar, la ausencia del calor de los seres queridos, la imposibilidad de expresar mi naturaleza femenina y salvaje, agotaron mis energías. No podía resignarme a renunciar a ello...

Recuerdo que en mis últimos instantes él se acercó a mi jaula, acercó su cabeza y extendió su pata, animándome a levantarme y seguir adelante, como si pretendiera transmitirme que aún había esperanza, alguna forma de vivir plenamente al margen de las circunstancias... pero mis fuerzas llegaron al límite, y por mucho que lo intenté no pude levantarme. Mis ojos se posaron en los suyos y encontré la calma, el sosiego de mi alma. Fui abandonando aquel lugar suavemente cautivada y embargada por la majestuosidad de su presencia. Y ahora, después de un largo encierro recluida suspendida en el No-Tiempo, veo lo que él pretendió transmitirme. La Libertad es una elección, una actitud, un modo de vida. No se puede atrapar a aquél que no tiene límites ni fronteras, al que no espera ni pretende nada, al que no se aferra, al que se rinde ante la Vida y acepta cada instante tal cual se presenta. Ese es el camino hacia la Libertad de Ser.


🐯💖🐯🙏🏻

(Experiencia surgida en uno de mis trabajos internos.)


jueves, 9 de julio de 2020

Experiencia a los pies de lo Divino

En el silencio encontré la pureza del Ser. Besé los pies Divinos y me postré, en entrega y rendición. Exhausta, tras la ardua lucha de la búsqueda, ¡qué descanso al fin!

Oh, tú que desde las alturas me brindas tu dulce mirada y derramas tu amor sobre mi cáliz sagrado. Que rebose mi copa sobre el mundo y lo inunde de las bendiciones fecundas de tu grandeza.

Que crezca y prospere la semilla de la Promesa que florecerá y fructificará en el clímax del ciclo de la vida y será sacrificada por Amor a todos los seres.

Bendita la unión sagrada de las polaridades, la danza de amor que mueve la rueda de la vida, que nos devuelve al hogar del que surge todo y adónde todo debe volver.