Amar, con la inocencia de los niños. Como si fuera cada instante el primero. Sintiendo al otro como nuevo en cada mirada, cada gesto, cada caricia. Explorando cada rincón y descubriendo al otro a través de la Pureza del Espíritu y el Corazón. Experimentando el latido de Vida y el flujo vital danzando entre los dos. Magnetismo mágico, liviano, profundo y sagrado, creciendo y expandiéndose en Unidad.

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