jueves, 9 de julio de 2020

Experiencia a los pies de lo Divino

En el silencio encontré la pureza del Ser. Besé los pies Divinos y me postré, en entrega y rendición. Exhausta, tras la ardua lucha de la búsqueda, ¡qué descanso al fin!

Oh, tú que desde las alturas me brindas tu dulce mirada y derramas tu amor sobre mi cáliz sagrado. Que rebose mi copa sobre el mundo y lo inunde de las bendiciones fecundas de tu grandeza.

Que crezca y prospere la semilla de la Promesa que florecerá y fructificará en el clímax del ciclo de la vida y será sacrificada por Amor a todos los seres.

Bendita la unión sagrada de las polaridades, la danza de amor que mueve la rueda de la vida, que nos devuelve al hogar del que surge todo y adónde todo debe volver.

No hay comentarios:

Publicar un comentario