Observando la creación y el fluir de la vida, inmersa y conmovida mirando a su consorte la Señora suspira...
Déjame recordarte así. Susurro radiante matutino que da la bienvenida a un nuevo día provocando una sonrisa en mi corazón y la danza alegre de mi alma enamorada, y hace florecer y fructificar mi Ser en la Tierra.
Déjame recordarte así. Abrazo cálido que me envuelve suave y hasta lo más profundo, que al llegar la medianoche me corona Reina y me acompaña a través de los mundos oníricos y de la Magia donde vivimos y somos Uno en el Hogar Eterno.
Déjame recordarte así. Éxtasis de locura y apasionado vigor, puro fuego de Amor que llegó a mi vida como una Bendición y se desvaneció en un Sacrificio de Amor con la Promesa de un día regresar.

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