lunes, 14 de septiembre de 2015

El descubrimiento del lado oscuro del alma...

Imagina que un día descubres que una vez fuiste lo que más odias hoy... que tu alma encarnó el papel de alguien que hizo las cosas más horrendas que podrías haber imaginado... que has juzgado duramente a personas que en esta experiencia de vida actual hacen ese mismo papel en la sociedad...

¿Cómo sobrevivir a eso?

Cuando entiendes que el alma es un fluir, que las experiencias de vida son sólo anecdóticas, que no hay nada personal, tan sólo hacecmos nuestra función de iluminar esos aspectos y dar fe de lo que ocurre... no hay escapatoria, no se puede huir...

Iluminamos que hemos tenido una existencia en la que hemos infligido dolor y sufrimiento a otros seres (personas, animales, plantas...), nos damos cuenta del horror, ahora sabemos que aquello no estuvo bien...

¿Cómo arreglarlo?

No podemos borrar lo que pasó, los hechos acontecen y debemos responsabilizarnos de nuestra participación en ellos. Realizar el trabajo terapéutico de toma de conciencia y compensación, es una parte, realizar el aprendizaje, integrarlo y llevarlo a vida cotidiana es otra. Asumir que partimos de la inconciencia y que aprendemos de nuestros errores, del dolor, no es fácil y más cuando lo que hemos hecho quisiéramos hacerlo desaparecer y que no tuviera nada que ver con nosotr@s... A veces, para la conciencia que tenemos en la actualidad, puede haber cosas que nos aterren tanto que llegue a aparecer la idea del suicidio para no tener que soportar el dolor de cargar con el peso de lo que hicimos... pero comprendiendo que el alma no muere cuando lo hace el cuerpo físico, veremos que la muerte no es la solución a ningún problema, el problema son los aferramientos, las resistencias a aceptar que las cosas fueron así, son así y están bien así. Gracias a eso hoy hemos llegado hasta aquí, y somos como somos...

Es importante ver, cómo se relaciona eso con la experiencia de vida actual, cómo ha condicionado todas nuestras vivencias, nuestra forma de ver el mundo, nuestras relaciones... Juzgarnos duramente nos lleva a tener que aceptar una condena después ¿y cuánto tiempo pensamos seguir castigándonos? ¿cuánto dolor más vamos a soportar?

Lo importante de esto es el aprendizaje que nos deja y muchas veces nos es difícil reconocerlo y aceptarlo. Algunas de las cosas más importantes de las que me he dado cuenta es que:

- Cada uno actúa según su nivel de conciencia y sus filtros (creencias, educación, juicios, vivencias...)
- Si alguien no ve el error y ni mucho menos se da cuenta de que está cometiendo un error, no va a poder evitar reincidir.
- Cada uno actúa movido por unas motivaciones, lo entendamos o no.
- Hay cosas que están consideradas negativamente hoy en día, que hace siglos formaban parte de la manera de vivir y relacionarse.
- El concepto bien y mal ha sido creado por el ser humano, la mente... Cada persona hace una interpretación libre de lo que es bien y mal (juzga según su lucidez), y actúa en consecuencia. Si nos fijamos... ¿quién dice lo que está bien y lo que está mal? ¿por qué algo está bien o está mal?
- El peligro de enjuiciar... creerse suficientemente sabio como para determinar que algo es bueno/malo, horrible/maravilloso, monstruoso o demoníaco/celestial... y luego tener la obligación de imponer un castigo. Si me enjuicio, me convierto en mi propio verdugo... ¿por qué nos empeñamos en ser tan crueles con nosotr@s mism@s? ¿podremos salir de "el que la hace, la paga"?
- Todos los seres buscamos ser amados, ser felices... y para ello el ser humano es capaz de cualquier cosa, como he dicho antes, depende de la lucidez que se tenga en cada momento.
- Lo que vivimos en la infancia nos marca y condiciona de por vida.

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