Me encuentro en una etapa del camino en la que hay un tema recurrente que me acompaña en mis momentos de práctica y meditación, también en mis momentos de vacío me asalta la inquietud y el impulso de comprender más a cerca de ella. Tan presente en mí, en mi vida, en mi historia... se trata de la Crueldad, el aspecto cruel de mi Ser.
Trato de comprender qué es y qué hacer con ella. Intento ver cómo se ha estado manifestando en mi vida, cómo me ha condicionado y todo lo que ha provocado en mí y a mi alrededor.
Durante tiempo he estado rodeada de ambientes en los que había agresividad y violencia. He sido testigo y me he visto envuelta en situaciones de peleas, malostratos, vejaciones, discusiones, chantajes, amenazas... todos ellos de varias clases y diferente grado de gravedad. Todo esto ha ido generando en mí un caldo de cultivo para el miedo, el pánico, el terror, la sumisión y la tendencia a la evasión de los conflictos mediante el silencio y la huida. He aprendido en primera persona lo que es el miedo a perder, a sufrir, a que me castiguen... y quedé presa de ello por puro pánico. Yo misma me forjé una cárcel de la que no podía salir porque me creí víctima de mis circunstancias, y una víctima no puede hacer nada.
Desde fuera, la gente común lo ve como situaciones crueles por parte de gente que tiene maldad o está enferma, que en su momento se vio desbordada por la ira, el enfado, la frustración y sus propias limitaciones de conciencia, y actuaron mal haciendo daño a otras personas. ¿Cómo puede ser capaz una persona de matar a otra? ¿Cómo puede un cónyuge amenazar o agredir al otro, si en realidad se quieren? ¿Cómo pueden unos padres no querer ni respetar a sus hijos, que son sangre de su sangre? Son cosas inconcebibles para algunos, pero si nos quitamos la venda de los ojos y estamos dispuestos a ver, es el pan de cada día para mucha gente. Abusos (sexuales, de poder...), violaciones (de la intimidad, derechos, sexual...), palizas, abandonos, robo de bebés, asesinatos, acosos, bullying, negación y privación de los derechos humanos... esto está ocurriendo cada segundo en cada rincón del planeta y no podemos hacer nada por evitarlo. Y nos parece tremendamente injusto y cruel.
Pero llega un momento, si queremos avanzar en el camino, que debemos enfrentarnos a esto. Es necesario mirar todo lo ocurrido tomando distancia y fijándonos en la línea de los acontecimientos y la circunstancias. Es entonces cuando todo empieza a cobrar sentido y lo que en un principio parecía sumamente cruel, se torna un don transformador que aporta aspectos tremendamente positivos, aunque seguramente no de la forma que el "YO" desearía o esperaría.
Hay personajes conocidos en la historia de la humanidad que han aportado cosas muy positivas tras una vida de dificultades y obstáculos. Las calamidades y las tragedias, los momentos de dificultad, constituyen elementos clave en la forja del alma y de la preparación de la estructura del Ser para que pueda ser posible que se lleva a cabo la obra que cada uno debe desempeñar. Cuanto más trascendente es la labor que alguien va a realizar, mayor es el sacrificio que debe llevar a cabo. Pero para ello es necesario realizar el duro trabajo de pulir los niveles inferiores del Ser, las emociones y la mente, para que estén preparados para soportar la Fuerza y la Voluntad de lo Superior, sin que el individuo se vea sobrepasado y se le fundan los plomos o se desvíe y haga una mala interpretación y un mal uso de cuanto caiga en sus manos.
En profundidad, la Crueldad es el hecho misterioso que nos esculpe y nos prepara para la aceptación de la realidad y de la propia responsabilidad en la vida. Es la criba, el examen que selecciona de forma imparcial los que llegarán a realizar el camino, los que se quedarán a medias y los que ni siquiera empezarán o lo intentarán. Es un modo de supervivencia de la vida inherente a la existencia, un descarte de lo que no cumple los requisitos, no sirve o está anticuado para el momento presente. Podemos verlo en la naturaleza, generalmente los animales que no están acorde a los tiempos de la manada quedan atrás y mueren (sin importar edad, condición física o posibilidad de error).
De este modo, las situaciones que corrientemente vemos como crueles encierran en sí mismas un aprendizaje para todas aquellas personas implicadas y también para la sociedad. Debemos revisar qué relación tenemos con la agresividad ¿cómo reacciono antes situaciones de violencia o agresividad? ¿sé poner límites? ¿acepto que me los pongan? ¿soy invasiv@? ¿me invaden o me siento invadid@? También se puede reflexionar a cerca de qué mensaje se está transmitiendo a las generaciones siguientes en cuanto a la agresividad ¿qué hay que hacer cuando un@ siente enfado, rabia, ira, odio? ¿qué sentimos y opinamos con respecto a estas emociones? No olvidemos que se enseña no sólo con lo que se dice, sino principalmente con los hechos.
Existen muchos prejuicios a cerca de la agresividad en nuestra sociedad. Está mal visto enfadarse, sentir rabia, odiar. Sin embargo la gente se somete al consumismo que es sumamente agresivo generando grandes cantidades de injusticias y vulneraciones de los derechos humanos, sacrificando muchas vidas, destruyendo valores y el medio ambiente, etc. Se suele pasar por alto que todo lo que sentimos puede utilizarse en beneficio de todos. Si alguien está sintiendo agresividad o emociones negativas es bueno sentarse a hablar de ello, a meditarlo y mirar la fuente de esa herida. La represión no lleva más que al enquistamiento y al acrecentamiento de toda esa masa de energía acumulada, y así nos encontramos situaciones en las que el ser humano explota, se hace daño y daña a otros. Debemos ser capaces de mirar, observar sin juzgar y ver que todo eso es natural y que forma parte de nosotros. Como seres que tienen la capacidad de sentir emociones y de pensar, es normal que percibamos a esos niveles y nada de eso es bueno o malo, simplemente son funciones de las que dispone el ser humano y es responsabilidad nuestra hacer de ellas un buen uso. Como decía anteriormente, para hacer un buen uso es necesario trabajarse, sacar a la luz todo lo que guardamos en nuestro interior que no quisimos ver para entenderlo e integrarlo.
Y tras todo este proceso se ve como a la Luz de la Conciencia, se desvanecen las cadenas que yo misma me puse. No existe la injusticia, no hay crueldad, es la vida misma desarrollándose, puliendo y forjando al Ser... tan solo hay que estar dispuest@ a aceptar.