En la oscuridad de sus ojos veo la luz de su mirada, calma, sosiego y profunda paz inundan mi alma.
Las Bendiciones de lo Alto derramándose en mi Ser, como una cascada de puro Amor y Gracia que me renueva y me devuelve a la vida. Un renacer en lo Eterno, atemporal e ingrávido, donde el pasado, el presente y el futuro son facetas de un mismo cristal, precioso y ligero por el que se filtra la luz y se proyecta la realidad. No es más que una ilusión, un sueño en esencia, donde participo y me abro a la experiencia de Ser y Manifestar lo sutil en la Materia.
Soy la Divina Conciencia a través de los planos, la Luz que libera y disuelve la adversidad. La lanza que atraviesa el corazón del dragón, la flecha que acierta en la diana, el sonido que provoca el despertar...
La Luz que emana ahora mi pecho, ilumina el camino. Una nueva esperanza vive en mí, la confianza y la alegría en la perfección del Todo.
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