Hay errores del corazón que cuestan una vida o incluso más de una. Amar a la persona equivocada, sentirse unid@ a alguien que no corresponde, desear un vida con alguien que prefiere "repartir" amor sin limitación ni compromiso alguno, perpetuar relaciones que hace tiempo que se agotaron...
Cuando el amor no es correspondido, no fluye libre o no es bidireccional, el corazón sufre. Se ve presionado e impulsado por el deseo de poseer lo deseado, de hacerlo propio y/o por la exigencia de que se cubran sus necesidades. El deseo, en cualquiera de sus formas, opaca el amor profundo y vuelve al corazón completamente loco y sediento. Se transforma en una obsesión de ansia, incompletitud y puro egoísmo. Lo que en un principio era un estado de apertura a la vida y a la belleza de todas las cosas, se convierte en un estado de carencia, de necesidad. Se vuelve algo enfermizo y completamente opuesto al Amor. Se puede experimentar la sensación de haber perdido totalmente la cabeza, soledad, vacío, pérdida del apetito y del sueño, apatía e indiferencia, problemas de autoestima, incertidumbre, dudas, inseguridad, miedo o pánico...
El antídoto para esto pasa por la rendición a la realidad. Es necesario abrir bien los ojos y observar más allá de la bruma de la emoción, las creencias y los deseos. Ser flexible y valiente para traspasar los velos de los mundos inferiores y asomarse al balcón del observador para tener una vista panorámica de la vida y sus aspectos. Esto ayuda a tocar con los pies el suelo y a darse cuenta de las dinámicas, de los pros y los contras, de lo que es ilusión y lo que está ocurriendo.
El siguiente paso es la aceptación. Una vez se ha descubierto lo que ocurre, sólo cabe asumir que las cosas son como son y relajarse en la inutilidad de intentar cambiarlo. Si el corazón sufre es porque se aleja de su camino. Hay que revisar bien qué le duele, cuándo le duele para ver dónde está la herida y también las consecuencias que esto tiene en la vida práctica.
El Amor no duele, nos escuecen las heridas, pero eso sólo tiene que ver con cadauno. No podemos culpar a los demás de lo que nos ocurre y quedarnos ajenos, al margen. Así sólo nos volvemos víctimas que se ven arrastradas por sensaciones, instintos y pasiones ciegos que no llevan a ningún lado y suponen una gran pérdida de energía y tiempo, nos subyugan y nos esclavizan.
Si buscas el Amor auténtico y no te con formas con cualquier cosa, fíjate en lo que te hace sentir a gusto, libre, en apertura. En lo que se da de forma natural, sin esfuerzo, que viene de frente y de forma inexorable te abraza sin que puedas oponer resistencia alguna, sientes una rendición plena y sincera de todo tu Ser. Se produce una entrega incondicional y completa. Todo lo demás son sucedáneos, proyecciones, sustitutivos, fantasmas de la mente.
Si no encuentras el Amor en tu vida, mira tus heridas, en ellas encontrarás la clave.
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