martes, 23 de diciembre de 2014

Precisamente ahora con las memorias a flor de piel... Viaje a Galicia

Me encuentro aún en tierras gallegas, concretamente en Pontevedra. Hemos venido a hacer el último trabajo antes de marcharnos y tengo ahora la oportunidad de escribir antes de despedirme de esta bella y peculiar tierra.

Actualmente, mucha gente suele decir que la casualidad no existe, si a caso la causalidad. Puedo dar fe de ello. No es casualidad que en esta etapa de mi vida en la que las memorias celtas se hacen presentes cada día de mi vida, me surja la oportunidad de viajar a una de las zonas españolas con más reminiscencias de esta cultura.

No hemos tenido demasiado tiempo para hacer de turistas, pero un día pude escaparme un par de horas a dar un paseo por A Coruña. Elegí la zona de la torre de Hércules y el parque y los jardines que hay en los alrededores y he quedado alucinada a la vez que emocionada y conmovida. No he podido evitar recordar lo que yo llamo mi hogar, ese lugar por el que luché tanto y defendí con mi vida...



Al poco de llegar a A Coruña, decidí que quería ir a visitar Santiago. No sé por qué extraña razón, quise ir a visitar el lugar santo de todos los peregrinos para conocerlo y sentirlo en primera persona. Hasta ahora, toda la información que tenía me había llegado a través de la experiencia de otras personas. Y por fin, puedo decir que ya he estado y que me ha encantado todo!!! 

Estuvimos en la Catedral, le dimos un abrazo al apóstol, recorrimos todos los rincones que nos fue posible e incluso tuve mi momento de introspección y de despedida. Me llamó mucho la atención la cantidad de símbolos paganos que hay y recogí algunas muestras.

 

 





Ver al apóstol y tomarme unos momentos de reflexión e introspección, me ha servido para ver la solución a mi instríngulis y creo que el de muchas personas, para recordarme algo muy importante: quién soy y qué debo hacer. 

A grosso modo, parte de la sabiduría que capté fue que el camino de Santiago es como un camino iniciático, algo que se asemeja al camino de la vida en sí misma. Todos empezamos de cero, cada uno con sus aptitudes y dificultades. Todos tenemos la misma meta y en el trayecto nos encontramos algunos obstáculos, días largos, noches cortas, días cortos, noches largas... y al final del camino ¿qué es lo que nos queda? Simplemente, nosotros mismos. Al final de la vida ¿qué nos queda? Nuestra naturaleza original, lo que verdaderamente somos. Lo que sufrimos, lo que acumulamos... de nada nos sirve, salvo la satisfacción de haber llegado a nosotr@s mism@s. En nosotr@s está el principio y el final, aquí y ahora tenemos la solución a nuestros problemas y podemos solucionarlos... pero normalmente no nos damos cuenta. Es fácil dejarse llevar por el miedo, por la pena, por la culpa, por el deseo de ser amad@s... pero al final todo eso nos lleva al fracaso de dejar de ser nosotr@s mism@s.

La enseñanza que más me ha llamado la atención para este momento es: "en el camino, sé tú misma". Las circunstancias van a ir cambiando, van a ir apareciendo obstáculos, las personas que van contigo cambiarán (unas se añadirán a tu marcha, otras se quedarán por el camino, otras cambiarán de compañer@s...) pero lo importante es mantenerse en un@ mism@, tener determinación y no olvidar nunca el objetivo: vivir el camino momento a momento, tomar conciencia de cada paso y disfrutarlo. El camino de la vida está siempre bajo los pies, no hay que ir a buscarlo lejos. Pero es tan fácil olvidarse...

Tras esta maravillosa visita, puedo concluir que en la vida todos somos llevados por algo más grande, cuya intención se nos escapa y no podemos llegar a comprender totalmente. Sin embargo, a medida que vamos tomando distancia de las cosas que nos van aconteciendo podemos ir encajando las piezas y ver como todo va cobrando sentido más allá de lo que pudiéramos haber experimentado en aquellos momentos. Por eso hay que confiar en el Universo, en el fluir de las cosas y que todo es para un bien mayor que la mente racional no alcanza a ver ni a comprender.

Ojalá pueda volver para decirle al apóstol, lo conseguí... realicé que soy el alfa y el omega de mi propia vida...


Un abrazo corazones...

domingo, 14 de diciembre de 2014

La lealtad sin límite lleva a compromisos difíciles de cumplir...

"Está oscureciendo... el silencio provoca un tremendo vacío en mi interior... como la calma antes de la tempestad. Apenas puedo ver el mar, la espesa niebla ha empezado a subir y todo empieza a volverse borrosamente gris. Desde el gran balcón, entre las columnas espero a que algo ocurra... a que llegue el final que intentaré evitar arriesgando mi vida si es necesario.

Ya cae la noche, se ven algunas luces minúsculas desfilando... el sonido de los tambores retumba en mi interior y me siento estremecer por dentro. Impotente, sin poder hacer nada, espero y veo cómo los hombres extranjeros llegan y se acercan a nuestra tierra sagrada... tendría que hacer algo para impedirlo, aunque la Señora ya nos dijo que sería imposible, tengo un compromiso, un juramento que debo cumplir.

Vestida de incógnito, estoy en el pueblo, mezclada entre la muchedumbre. Mujeres y niños corren de un lado para otro, gritando, llorando y corriendo tropezándose desesperados para huir de esta barbarie y esconderse. Montones de cuerpos yacen en el suelo, los hombres de nuestra tierra están siendo asesinados vilmente. Las casas, los graneros, el ganado... todo ha sido quedamo, arrasado, saqueado... Un estandarte romano ondea al viento, como si fuera el símbolo de la gloria cristiana que ha venido a redimirnos y salvarnos de la salvaje tradición pagana...

El olor a muerte y a chamuscado densifica el ambiente, el sufrimiento y el horror del pueblo ante tan cruel invasión impregnan el aire hasta tal punto que cuesta respirar.

¡Asesinooooos! Juro que pagaréis todo esto en nombre de la Diosa. No debisteis romper el equilibrio, nosotros respetamos la diversidad de religiones, de dioses, de costumbres... siempre que se nos respetara ¡Pagaréis vuestra insolencia, vosotros, vuestros hijos y los hijos de vuestros hijos!

He vuelto a casa, necesito saber que la Gran Sacerdotisa está bien y mis hermanas también. Al llegar a la escalera, parece que es más difícil subir que de costumbre, como si los escalones hubieran aumentado su altura y se hubieran estrechado. Todo parece más sombrío, silencioso y quieto que de costumbre. Siento mi corazón acongojado, encogido, como si algo horrible fuera a suceder...
Al llegar arriba, no encuentro a nadie, está todo desierto... no encuentro a mis hermanas... voy corriendo a ver a nuestra querida madre a su estancia... y ahí está... tumbada en su lecho, pálida, consumida, fría y agonizante. Junto a ella hay dos hermanas sacerdotisas que la acompañan y la asisten, pese a que ella les había pedido que marcharan y la dejaran morir sola. Nada más llegar a la puerta de la habitación, ella gira la cabeza hacia mí como si me hubiera estado esperando, me mira, sonríe y abandona su cuerpo. Desesperada, en estos momentos tan difíciles mi querida madre me ha abandonado. Fría y distante, por los requerimientos de su puesto, sé que me ha querido y ha velado por mí a su forma procurándome siempre lo mejor, aunque en ocasiones no haya sabido entender bien sus pretensiones. Me siento furiosa y apenada a la vez por su marcha en estos momentos tan críticos... nuestra tierra está en juego y cada vez me encuentro más sola en la lucha por preservarla. Nuestra Gran Dama se ha ido y ahora la responsabilidad me pesa cada vez más.

Mientras la arreglan, mis hermanas me dicen que ha dejado un mensaje para mí: "No puedes hacer nada, deja que pase lo que es inevitable y vive sabiendo que la Diosa está en todas partes, en todas las criaturas, en todos los seres..." Me doy la vuelta llena de rabia, destrozada por todo lo ocurrido y juro que cumpliré mi promesa. Velaré por esta tierra aunque me cueste la vida, mi compromiso con la Diosa es firme y lo llevaré hasta el final.

Voy deprisa hasta el pueblo, de nuevo, y esta vez lo que veo es peor... el templo ha sido arrasado también, nuestros símbolos sagrados han sido partidos, rotos en pedazos. Han colocado una cruz cristiana con su Dios... ¡Cuanto odio hacia la Antigua Religión! Cada vez parece más cercano el fin... pero ¡me niego a resignarme! ¡Jamás lo permitiré!

Un barullo de soldados borrachos, eufóricos persiguen a las mujeres y las manosean, las violan y las tiran de un lado a otro como si fueran meros trozos de carne. Carcajean y se ríen de ellas. Algunas yacen moribundas en el suelo, sangrando por todas partes, con la ropa rasgada. Y esa ropa, esas telas son... no puedo creerlo... ¡Estas mujeres son mis hermanas! ¡Estáis maltratando y violando a las hijas de la Diosa! (Grito, ya no me importa que me vean y me oigan) ¡Asquerosos asesinos violadores! ¡Estáis condenados! ¡Arderéis en el infierno! ¡Malditos seáis todos vosotros bestias inmundas! ¡Y maldito sea vuestro Dios que permite y os anima a semejantes crímenes! ¡Moriréis con dolor, vosotros, vuestros hijos y los hijos de vuestros hijos, malnacidos! ¡Lo jurooo!

Mientrastanto un par de hombres me toman de los brazos e intentan tocarme y llevarme con los demás, pero su estado es tan lamentable que puedo escaparme y huir hacia mi casa...

Desolada y abatida, me derrumbo al llegar a mi querido hogar... está todo arrasado, como si hubiera habido un terremoto. Parece que cada minuto que pasa se destruye un poco más de aquel lugar tan maravilloso. Ya no queda nadie allí, salvo yo... seguramente, las hermanas que han podido sobrevivir estarán escondidas lejos, en algún lugar, hasta que todo se calme. Pero yo no soy así, sé que así no podría vivir... huyendo de una promesa a la Diosa y a mis Hermanas... No he podido hacer nada por impedirlo, la gran sacerdotisa tenía razón, quizá debí hacerle caso, pero no puedo vivir con el peso de no haber cumplido. Mi vida aquí ya no tiene sentido, he fallado y no he podido cumplir lo que prometí, mi querida madre ya no está y la Antigua Religión ha sido engullida por la de los seguidores de un nuevo dios quienes muestran poseer unos valores rastreros, misóginos y falocéntricos, que a mi modo de ver, les han hecho convertirse en los criminales más despreciables de la faz de la tierra. ¡¡¡No muestran respeto por nada!!! Aquí ya no hay sitio para mí, tan sólo me queda la culpa por haber fallado, por no haber sido lo suficiente hábil como para evitar que esto ocurriera... (Con pesar) Mi tiempo ha expirado...

Me coloco en el centro de mi balcón preferido, que ahora es como un llano en una cumbre, sin las columnas. Miro al cielo con admiración y con la aspiración de reunirme con la Diosa y mis queridas Hermanas que ya han partido. Alzo las manos y recito una oración de invocación a la Diosa y de despedida del mundo de los hombres. En breve una luz desciende sobre mí, como un rayo fulminante, y abandono mi cuerpo quedando disuelta en la inmensidad del todo."

- Extraído de una experiencia  surgida en una sesión terapéutica de Terapia de Vidas Pasadas -


miércoles, 19 de noviembre de 2014

Noviembre, el mes de mi vida...






Este es un mes muy especial para mí. En este mes nací y me han ocurrido las cosas más maravillosas de mi vida y algunas de las más tristes.

En estas fechas me siento renacer, me despido del año pasado y celebro con ilusión el regalo de un año más. Mi único deseo cada cumpleaños es pasarlo felizmente con los seres que quiero.

Cada instante es importante, pero el día del nacimiento, para mí, es un tributo de agradecimiento y de premio por la osadía de haber encarnado, por la valentía de haber afrontado todos los retos que se me han presentado y haber llegado hasta este momento. Los momentos de dolor, de pérdida, de sufrimiento, de soledad, de angustia, de desesperación... pierden toda su fuerza cuando miro a mi alrededor y veo cuanto he conseguido. Me emociona ver que he luchado y he logrado cambiar muchas cosas para mejor. Jamás hubiera imaginado poder lograr vivir circunstancias tan emocionante y mágicas (nunca mejor dicho!) como las que he experimentado. He conocido gente maravillosa que me ha acompañado en diferentes circunstancias y etapas, dejando en mí una huella inolvidablemente entrañable. He viajado a lugares, que aunque no son lejanos, son maravillosos y de una belleza inmensa. He conocido al amor de mi vida, a mi compañero de aventuras, mi cómplice, mi amigo, mi espejo... y por fin estoy vislumbrando aquello que llevo buscando largo tiempo... la luz del alba, el núcleo sano que me abriga, me alienta y me hace sentir la vida y su magnificencia.

Noviembre para mí es el momento de postrarme en actitud de agradecimiento a la vida, a esa fuerza divina que nos lleva y nos trae, a todas las personas que han formado parte de esta experiencia vital en mi encarnación como Anna, a mis hermanos menores que fueron compañeros de vida también (mis mascotas: vosotros también tenéis un rinconcito en mi corazón), a mis familiares que partieron y a los que aún están vivos, a mis amistades y compañeros del Alma, a todas las personas que me caen mal y que yo a ellas también, a todos los sucesos que para mí han supuesto grandes y pequeños retos, a mis profesores y profesoras que habéis enriquecido mi vida con vuestras aportaciones no sólo intelectuales sinó también experienciales y prácticas (en terapias, estudios oficiales, danza...). También es el momento de dejar cosas atrás, el dolor, las lágrimas, la tristeza, los apegos inútiles que me han desesperado y causado muchas pérdidas de energía. Me despido de todo eso con una sonrisa, porque he comprendido el propósito y elijo vivir de otra forma.

En estas fechas, para mi cumpleaños, cada año siento cómo recibo una recarga de energía y un regalo del Universo. Es una bendición cósmica anual del Padre y la Madre universal que nos acompañan y nos cuidan a lo largo de nuestra tarea en la vida. A ellos también les dedico un homenaje de agradecimiento y bendiciones, porque a pesar de todo siempre los he sentido cerca cuidándome para que estuviera segura y confiara en el fluir de la vida.

Sólo puedo decir...

¡¡¡Feliz Noviembre a tod@s y... GRACIAS!!!






jueves, 6 de noviembre de 2014

Es el tiempo de los falsos profetas

Ya aparece en el Antiguo Testamento: "se levantarán falsos profetas y engañarán a muchos". Y así nos encontramos. Estamos en una época en la que todos dicen poseer la Verdad y saber el camino que lleva a la felicidad y la realización del Ser. Y para muchos, resulta difícil distinguir quién y/o qué es el camino y adónde lleva. Mientrastanto, otros se aprovechan y se llenan los bolsillos a su costa o crean grupos sectarios de seguidores borreguitos en manos de un mistificado.

Hoy he dicidido escribir porque me abruma la cantidad de sandeces que hay publicadas por doquier sobre las terapias y, sobretodo, acerca de la espiritualidad. Sé que las personas que se dedican a la práctica espiritual verdadera no dicen nada al respecto porque no pierden su tiempo mirando qué hacen los demás, prefieren invertirlo en algo que valga la pena para todos los seres: crecer en conciencia, meditar...

Pero creo que todo tiene su tope y llega un momento en el que hay que decir basta. Estamos en un país en el que parece que todo vale. Se hacen verdaderas atrocidades en nombre de la Luz, pero como no se pueden ver con los ojos físicos, permanecemos ajenos. 

Hemos visto en consulta y en los cursos gente muy perjudicada por realizar prácticas sin saber bien dónde se estaban metiendo. Lo que es más común actualmente, son los cursos de Reiki. Hoy en día es muy fácil obtener el título de Maestría, puesto que el nivel de exigencia (en general) es 0. Hay gente que sufrió percances durante la iniciación porque se colaron seres, o después de la iniciación porque no le cerraron bien el canal ni le enseñaron a protegerse. También nos han llegado casos de personas que han sido trabajadas por su propi@ Maestr@, a fin de que no dejara de acudir en su ayuda, de que continuara siendo dependiente o para dañarle por pensar de forma distinta. ¿Eso es tener nivel de Maestría?

Otra cosa que está muy de moda son los Registros Akáshicos. He buscado información a cerca de esta técnica, incluso he hablado con personas que se dedican. La única conclusión a la que he llegado es que se conecta con seres desconocidos que no se sabe del todo qué son en realidad y se les permite entrar en el campo vibratorio propio para que puedan hablar a través de la persona que en teoría hace de canal. A eso ahora le llaman canalizar. Se enseña a las personas a abrir canales de comunicación para interactuar con otro tipo de seres y energías. Los resultados son que, en muchos casos, la gente se olvida de cerrar el canal con lo cual las entidades entran y salen como Pedro por su casa, muchas se quedan adosadas, el ir y venir de seres atrae a otros, las personas confunden maestros y guías con cualquier cosa que les hable o es transmita mensajes, usar esta técnica les invita a vivir pendientes de lo que los seres les digan y a creérselo, crea falta de atención en el presente, engorda egos (veo, canalizo...). Si hacemos protecciones y damos consentimiento a las entidades para que entren, ¡¡¡la protección no sirve de nada!!!En las tradiciones la canalización era ser capaz de permitir que se expresará la parte más elevada (Divina) a través del sacerdote o sacerdotisa.Como podréis comprobar, nada que ver...

Sabemos de primera mano que hay gente que se dedica a trabajar en grupo y en sus talleres permiten la colocación de implantes en los participantes, es más, les incitan a dar su consentimiento diciéndoles que eso les va a sanar. Además, les instan a querer tener contactos con seres de otras dimensiones, aún sin saber ni conocer con qué se van a encontrar. El resultado es que día tras día van perdiendo su poder personal, su energía y se van sintiendo cada vez más insegur@s y desorientad@s.

También hemos visto casos de autoiniciaciones y de prácticas espirituales autodidactas que han desembocado en pérdidas de partes del alma en diferentes mundos y dimensiones. Con esto , lo único que se consigue es quedarse colgado en otras realidades, como un zombie o un enfermo mental. 

Precisamente para eso se requiere un instructor espiritual, para que nos ayude a realizar un entrenamiento eficaz, para aprender a hacer buenas protecciones y para que nos guíe en el desenvolvimiento espiritual. Los viajes internos, el trabajo con seres, la videncia, la elaboración de amuletos y rituales, son sólo una pequeña parte de lo que comprende el trabajo espiritual. No os conforméis con frases bonitas que dicen que dijo alguien hace tiempo. Es necesario entregarse y adentrarse, trabajar internamente, descubrir nuestros dolores y sanar nuestras heridas. Recolectar pequeñas partes de todas las tradiciones y hacer un cóctel es signo de ignorancia, en el budismo se les llama bebedores de posos. Cada tradición es una metodología que tiene sentido si se mira en su conjunto, extraer partes y pretender comprenderlas es como si un aprendiz de médico cirujano, para aprender a operar, leyera unas cuantas páginas de diferentes partes de un libro, hiciera su propia interpretación y se pusiera manos a la obra. ¡Qué peligro! ¿Verdad?

Ahora también le ha llegado el turno al Zen. Ambientadores Zen, pinturas para el hogar Zen, masajes Zen, música Zen, Terapia "Toque Zen"... sinceramente, no soy la más indicada para hablar del Zen, pero sí debo decir que me indigna hasta qué punto llega a deformarse y desvirtuarse lo que realmente significa, y lamentablemente pasa con muchas otras cosas. El Zen es una rama del budismo en la que la práctica de la meditación Zazen es indispensable y requiere dedicación y constancia. Alguien que realmente practica el Zen jamás prometerá arreglar personas en 5 minutos, pues la responsabilidad de la salud es de cada uno y el trabajo de sanación es individual. No se trata de sanar a nadie. Sinó me creeis contactad directamente con un Bodhisatva o, mejor aún, con un verdadero Maestro Zen.

En conclusión:
Para hacer las cosas bien, hay que tener entrenamiento supervisado por alguien que realmente sepa lo que está haciendo. No os quedéis sólo con apariencias deslumbrantes de personas que pueden ver a otros seres y hacer que hablena través de ellas. Adentrarse en el mundo espiritual conlleva una responsabilidad creciente a medida que se va adquiriendo conciencia. No es ir adquiriendo superpoderes que me hagan especial y diferente a los demás, se trata de emprender el viaje de vuelta a casa que nos lleva a la Unidad con todas las cosas, a la Realización del Ser, al Despertar.

Feliz día :)

martes, 21 de octubre de 2014

Ni tan Ángel, ni tan Demonio... Ángelmonio???

A lo largo de mi vida he ido conociendo gente diferente, de los distintos ámbitos en los que me he movido: el colegio, el barrio, el pueblo, la uni, el máster, escuelas y grupos de formación en terapias naturales, voley, danza, el hospital y los centros donde he trabajado o he hecho algun voluntariado, lugares que he visitado, gente que conocí por internet, amig@s de amig@s... Se puede decir que cada una de estas personas ha visto unas facetas de mí, y entorno a eso se ha fabricado su imagen mental de cómo y quién soy. 

Una vez que nos vemos fuera de esos ámbitos en los que nos hemos conocido, empezamos a ver cualidades que anteriormente no habíamos tenido la oportunidad de descubrir. Es maravilloso, porque al cambiar de marco, salen a relucir partes aparentemente ocultas que de otra manera no hubiésemos descubierto y pueden llegar a sorprendernos mucho :) Así he hecho algunas amistades, y pese a que pasemos tiempo sin vernos, cuando lo hacemos, es como si no hubiese pasado el tiempo, todo permanece igual.

Tarde o temprano, conforme vamos avanzando en conciencia y vamos aprendiendo cómo funciona la vida y el ser humano, descubrimos que la vida es un constante cambio. Las circunstancias son cambiantes, y cualquier aferramiento que no podamos soltar nos lleva al sufrimiento de cabeza. Si observamos y escuchamos nuestro interior, sabremos que pasamos temporadas en las que nos apetece más estar en actitud de recogimiento, más en introspección y con menos actividad social; en cambio, en otros momentos, nos sentimos genial saliendo hacia afuera, siendo más sociales, compartiendo cosas con los demás, participando en eventos... Una vez descubrimos esto, es difícil dejarlo de lado, porque conocemos nuestras necesidades y sabemos cómo sentirnos mejor. ¿Y qué nos impide hacerlo? Hay quien pone por excusa el trabajo, o la familia, o l@s amig@s... ¿pero esa es la verdadera razón?

Una vez que somos conscientes de nuestras necesidades, está en nuestras manos hacer algo por cubrirlas. La responsabilidad del bienestar es por encima de todo propia, cada uno es responsable de lo que siente y debe hacerse cargo de ello. Si a cada cosa que nos ocurre o que nos hace falta, le echamos la culpa a los demás, difícilmente haremos alguna vez algo por solucionarlo porque lo lógico es que lo arregle el responsable de ello ¿no?

Entre unos y otros nos están volviendo unos vagos, nos manipulan y nos hacen sus esclavos aprovechándose de nuestros puntos débiles: el miedo y el deseo. Crean productos para que dejemos de movernos, nos prometen la salud a través de los fármacos (y nos hacen dependientes con medicaciones de por vida!!!), nos medican mediante los alimentos que compramos en el súper (Vitaminas, Omegas, ácidos oleicos...), adormecen nuestras conciencias con programas basura y fútbol (que conste que no tengo nada en contra del deporte, al contrario, pero soy consciente de que lo usan de tapadera de otros temas), nos venden a la iglesia católica como institución espiritual y caritativa cuando no es más que una empresa que comercia con la fe ciega de las personas ignorantes, conduce a las conciencias en una dirección opuesta a la iluminación dividiendo, reprimiendo y castigando, en lugar de alentar a vivir en la Unidad. Si somos conscientes de todo esto ¿qué nos impide cambiar?

Socialmente se han impuesto normas que poco a poco nos han ido empujando a olvidar quienes somos y a dejar de ser nosotr@s mism@s. Lo peor es que mientras sigamos acomodad@s y aferrad@s a seguir en este modo de vida, las cosas van a ir decayendo hasta que digamos basta. Pero esa es una actitud que debe empezar por la vida individual de cada un@ de nosotr@s, para poder realizar un cambio colectivo. Mandar donativos para India está bien, pero hacer un verdadero cambio interno tiene muchísimas respercusiones positivas más, en nuestra propia vida y en la de la gente que nos rodea. 

El ejemplo del estanque y la piedra viene muy bien para ilustrar mejor lo que quiero expresar. Cuando tiramos una piedra a un estanque cuya agua está en absoluta quietud, podemos ver cómo en la superficie surgen ondas que se van expandiendo concéntricamente, cuanto más se alejan, más sutiles son. Un cambio profundo en una persona repercute a la gente que hay a su alrededor, y si estas personas también cambian, sucederá lo mismo en su entorno.

Cuando yo me doy cuenta de que tengo unas necesidades (me refiero a cuestiones profundas, no a caprichos), me resulta más fácil saber qué hacer para satisfacerlas y sé que eso me llevará a ser más feliz. Cada vez que opto por solucionar mis carencias, estoy acercándome más a ser Yo mism@. Y tod@s sabemos que esto no es fácil. De las miles de excusas que aparecen en nuestra mente para no hacer lo que realmente deseamos (hablo de los anhelos del alma), suelen ser justificaciones para mantener el personaje social que hemos creado. Ser nosotr@s mism@s conlleva tener enfrentamientos con las personas que no estarán tan contentas de los cambios que haremos y también dejar atrás relaciones y situaciones que ya no nos sirven o que nos consumen excesiva energía.

Mientras nos mantengamos en actitud sumisa, fiel y leal a los demás, tendremos el privilegio de ser manipulad@s y utilizad@s por la gente de nuestro alrededor. Solemos cometer el gra error de poner nuestra felicidad en ver felices a los demás (la felicidad la alcanza un@ mism@). Cuando empezamos a ser nosotr@s mism@s, iniciamos la maniobra de ponernos en nuestro lugar. Entonces nos encontramos de todo... Habrá gente que nos dará la enhorabuena por hacernos responsables de nuestra propia vida, otros nos ofrecerán apoyo; otros, en contraste, nos dirán lo locos que estamos, nos dirán lo malas personas que somos e intentarán disuadirnos, no nos entenderán por mucho que intentemos explicárselo... y hay que aceptar que las cosas son así sin justificaciones y sin intentar convencer a nadie de nada. Debemos tener claras nuestras prioridades. Es imposible quedar bien con todo el mundo y es una tarea masoquista y dantesca pretender que todo el mundo sea feliz y esté de acuerdo con lo que hagamos. Cada un@ es responsable de su vida, de las decisiones que toma y de hacer con ella algo bueno (que sea algo bueno no significa que sea lo que se espera, sino lo que a cada uno le toca vivir). Por ser simpre amable y sonriente, obediente y sumis@ a los deseos de los demás serás un ángel, o mejor dicho un mártir porque llevarás una vida de mucho sufrimiento "por salvar a los demás". Por ser tu mism@, te compararán con el mismísimo Demonio, te tacharán de egoísta, de cruel... Pero ya sabéis lo que dice el dicho: "Las niñas buenas van al cielo y las malas a todas partes" :P

Antes un Ángel, ahora un Demonio. Pues así me bautizo como "Ángelmonio", decido ahora llevar mis cuernos y mis alas con mucha alegría, porque ser un ángel está bien, pero también hay que saber ser demonio cuando toca. La ventaja de conocer e integrar las dos facetas es que cuando aparecen ya las domino y soy libre de actuar según lo que siento que debo hacer en cada momento, no me dejo llevar por ellas: ni por el amor ciego a los demás, el falso altruismo y la penita, ni por el odio, la cólera y la ira.

Saludos Angelmoníacos ;P

lunes, 13 de octubre de 2014

El Ser Humano juzga compulsivamente contínuamente

Amenudo me pregunto cuál será realmente mi lugar en este mundo. A veces quisiera saber de inmediato qué fin, qué propósito tiene esta vida para mí, para mi alma. Me intriga en extremo cuál es mi misión, qué función debo desempeñar para mí y para los demás. Y al final siempre llego a la misma conclusión, aún es pronto.

A pesar de la edad que tengo, he vivido y he visto muchas cirscuntancias y personas, he estudiado y he experimentado muchas cosas tanto en la vida ordinaria como en los mundos internos en las sesiones terapéuticas (de mi proceso personal) y durante la meditación y los ejercicios espirituales. Sin embargo, sé que aún no estoy preparada para salir al exterior, me siento como un proyecto de mariposa esperando aún para salir de la crisálida. Aunque quiero hacer cosas, moverme, salir al exterior... siento que aún no estoy lo suficiente madura como para dar el paso, pero que es algo inminente y ¡el tiempo se me hace eterno!
Mucha gente cuando me ve se hace una imagen mental de mí que suele ser la de una chavalita joven e inocente que no sabe aún nada de la vida, que se cree que sabe algo y en realidad apenas ha empezado a vivir, y que con cualquier cosa se la puede impresionar. Es algo que en un principio me irritaba hasta el extremo, los juicios precipitados sin saber ni conocer. Pero he aceptado que en general la gente funciona así, te mira, se hace una idea inventada de cómo y qué eres, y te tratan según lo que se han imaginado. Y luego, cuando abres la boca puedes ver en sus caras cómo se rompen todas esas ideas ficticias que proyectaban sobre ti. Deberíamos desarrollar la facultad de preguntar antes de juzgar, siempre va bien saber con quién se está hablando. Nos dejamos engañar por las apariencias, vemos lo que queremos ver y diría que en la mayor parte de los casos esto ocurre por vagancia y por indiferencia. Fingimos que nos importan cosas que en realidad nos dan absolutamente igual, en general sólo nos importa lo nuestro y nosotr@s mism@s. El claro ejemplo está en cuando le preguntamos a alguien cómo está, normalmente se hace por cortesía, por lo que la gente llama "educación" o como acto mecánico para saludar. Normalmente se suele contestar "bien", una palabra, que si analizamos, puede llevar un significado implícito muy variopinto: "a ti qué te importa", "si yo te contara...", "te digo bien, pero si tú supieras...", "como no sé qué decir te digo bien para rellenar", "estoy bien quitando mis problemas de salud, la mala relación con mi familia, la insatisfacción con mi vida...". Como veis, aquí de sinceridad poca, pero como a ambas partes nos importa un pepino, nos dicen bien y ya nos conformamos con eso. Pero la realidad es que las cosas en general no están bien. No vivimos bien y se nota en general que algo falla en el sistema, en la sociedad, pero sobre todo, dentro de nosotr@s mism@s. Parece que todo nos empuja a dejar de sentirnos y escucharnos a nosotr@s mism@s, a seguir unas normas que nos llevan a olvidarnos de quienes somos y a proyectar nuestra felicidad en el exterior vivimos en un sistema extremadamente consumista, siempre hay algo nuevo, algo mejor...), de forma que jamás lograremos alcanzarla. La cuestión es qué vamos a hacer al respecto... ¿qué vas a hacer tú?

Me he encontrado muchas veces con gente que venía a darme lecciones sobre temas que he estudiado y practicado desde hace muchos años, pero como ni siquiera me han preguntado al respecto, luego se han llevado la sorpresa... Ya desde que trabajaba de logopeda me encontraba con casos de esos. "Nena, que he visto en internet que lo que tiene mi hijo se puede trabajar así o asá, házselo que le irá bien", "Nena, háblale así o asá que sinó no te entiende", "Nena trabaja esto o lo otro que es lo que le conviene". Después de unas cuantas sesiones... "Ah, pues va muy bien contigo ¿eh? Yo pensaba que como eras tan jovencita...". Otras veces no se ha dado el caso de que la gente se de cuenta de su error de juicio, pero no es necesario ir demostrándole a todo el mundo que no soy lo que piensan, imaginad... ¡qué agotamiento!

Una y otra vez veo lo mismo. Las relaciones sociales funcionan mediante los juicios que hacemos con las imágenes mentales inventadas que nos creamos a cerca de las cosas, las situaciones y las personas. Y así nos va. Nos privamos de vivir muchas cosas buenas por juzgar antes de tiempo sin haber experimentado nada igual antes. ¿Cómo se puede opinar de algo que se desconoce? ¿Cómo puedo saber si algo es así o asá si no lo he probado? ¿Cómo puedo afirmar que una persona es de una forma determinada si nunca he hablado con ella o ni siquiera la he visto? ¿Por qué juzgamos compulsivamente?

Es frecuente oír a la gente cuando va a algún especialista de la salud decir, mejor con uno que sea más mayor que con uno joven. Es algo que socialmente está muy extendido y que encuentro que es peligroso. El hacer las cosas como se debe no va ligado a la edad, si bien es cierto, cuantos más años de experiencia, mayor dominio ¿pero eso quién lo valora? ¿puede juzgar una pescatera como un médico aplica las artes curativas de la medicina alopática? ¿puede un ingeniero industrial decir si una esteticista hace bien las uñas de porcelana? La cuestión es que en todos los trabajos, sean los que sean, es de vital importancia el punto de vista del que se observan las cosas. Una persona que sea capaz de ver en profundidad y trascender las meras apariencias de las circunstancias que acontecen, será mucho más eficiente en su trabajo que cualquier otra que se quede tan solo en la superficie. La experiencia se adquiere con los años, el nivel de conciencia se tiene (aunque con mucho trabajo es posible ampliarlo hasta cierto punto). Con esto quiero decir que una persona joven puede ser tan apta o mejor que una con más experiencia, según su nivel de conciencia, y darse cuenta de cosas que  otr@ más experto podría pasar por alto. Por eso no es conveniente despreciar o infravalorar a las personas jóvenes, y menos hoy en día, que generación tras generación cada vez venimos pisando más fuerte con grandes potenciales y, cada vez, mayor conciencia.

Lo mismo ocurre con la espiritualidad. Queremos hacer prácticas espirituales, y como no sabemos en qué fijarnos para saber quién es un verdadero maestro, nos fiamos de las imágenes mentales que nos hemos creado de lo que es un maestro y nos agarramos a lo primero que pasa que se parece a eso que está en nuestra mente. Gente guay que viste de blanco, que hablan del amor y de la luz, que dicen que todo lo espiritual deber ser gratis, que meditan ensoñando colores y seres... Luego vienen las decepciones, porque descubrimos que aunque dicen y hacen cosas que nos gustaría que nos dijera un maestro, hay algo que no cuadra. Por la forma de actuar podremos intuir cómo es su nivel de conciencia, por la coherencia en sus palabras y actos, por cómo se comportan con los demás... Lo curioso es que los verdaderos maestros muchas veces pasan desapercibidos o son descartados por quienes juzgan con criterios rudimentarios y sin base, por parecer secos, austeros, tajantes y de pocas palabras.

En resumen, que uno de los aspectos más importantes que debemos tener al considerar la fiabilidad de una persona, es el nivel de conciencia. A mayor nivel de conciencia, mayor lucidez, mayor trascendencia. Las apariencias son sólo eso, apariencias. Hasta que algún día se realice en nosotros la visión penetrante y lleguemos a discernir, entoces sabremos lo que es y lo que no.

Internamente tengo la sensación de que aún es pronto, pero quizá algún día pueda compartir el fruto de todas las experiencias y cosas que estoy aprendiendo en el sendero del autodescubrimiento, aunque sea en un libro (¡¡¡me encantaría escribir!!!). Muchas personas, si leyeran mis aventuras, pensarían que estoy loca o que tengo mucha imaginación, pero todo eso forma parte de mi historia y de mi proceso de sanación en el que estoy completamente inmersa viviendo momentos de llanto, risa, sorpresa, decepción, desesperanza, plenitud... Es sencillo compartir todo lo que concierne al mundo físico, material, palpable. Sin embargo, al entrar en niveles más internos es más fácil divagar, errar y perder la autenticidad. Eso hace que todo se desvirtúe y acabe siendo un sucedáneo barato que no tiene nada que ver. Por eso lo llamo entrar en terrenos escabrosos :P Pero como siempre pienso, si debe ser, al final se encuentra la manera.

Gracias por leer este blog... escrito desde el corazón para que os llegue al alma ¡muaaaaaaaaaa!

viernes, 10 de octubre de 2014

Sin portátil, más social que nunca y sigo reflexionando...

La avería del portátil me ha llevado a estar tiempo sin escribir, pero quiero deciros que estoy invirtiendo muy bien mi tiempo. Por fin he entrado en el proceso de salir hacia afuera, de materializar, de expresar, de crear... y en ello estoy en varios ámbitos.

Este año vuelvo a dar un curso de Aromaterapia, pero esta vez el temario es súper!!! Estoy muy contenta y emocionada por el trabajo propuesto, y estoy segura de que lo disfrutaremos a tope :)
También estoy moviendo hilos para dar clases de danza oriental ¡yuhuuu!

Por otro lado, he retomado las clases y vuelvo a ser alumna de danza oriental... me hacía tanta falta, como el aire que respiro casi... y ahí voy... aspirando a danzar como los silfos, suave, ágil, volátil y con fuerza y energía!!!

Son tiempos de reafirmarse, de confiar y mostrarse más fuerte y en sí mism@ que nunca. Así, sólo así, viviremos felices haya calma o tempestad, independientemente de los acontecimientos y amparados por la propia Luz de la Conciencia.

Vivimos inmers@s en las emociones y la mente grupal, muchas veces sin saber qué es nuestro y qué es infundado por lo que llamamos el exterior. Es tan difícil mantener la observación y discriminar sin dejarse llevar por las emociones y pensamientos... A veces tenemos integrados en nosotros aspectos que nos vienen del conjunto social, en mi opinión, éstos son los más fáciles de detectar. Pero luego, nos encontramos con que acumulamos emociones y pensamientos, asumidos como propios, del entorno familiar, patrones de conducta y de razonamiento que hemos ido integrando y hemos hecho nuestros para el accionar en la vida diaria. De pronto, un día nos damos cuenta de que no somos felices funcionando de esa forma, de que así no nos podemos expresar naturalmente como realmente somos, que estamos encorsetad@s entre normas que no tienen demasiado sentido... y nos toca decidir... SER UN@ MISM@ o SER ese YO PREFABRICADO.

Hacerse responsable de los propios actos, emociones y la actividad mental es todo un acto de valentía que exige el compromiso interno con un@ mism@ de ser coherente y estar atent@. Es un acto de compasión hacia un@ mism@ y hacia l@s demás, aunque algunas veces parezca que estamos dañando con nuestras decisiones detrás alberga un bien común mayor. Normalmente, cuando empezamos a ser nosotr@s mism@s, la gente de nuestro alrededor se enfada y se opone por diferentes motivos, entre ellos:

- Eliges las decisiones que tomas en función de lo que anhelas pronfundamente en/para tu vida.-> Los demás pierden poder sobre ti. La mayoría pensarán que se te ha ido la olla, que sólo tienes pájaros en la cabeza y ya se te pasará, que alguien te está influenciando, que vas a desperdiciar tu vida...
- Dejas de hacer tu papel, que sostiene el papel de los demás.-> Se rompen los esquemas dañinos y quienes se apoyaban en ti ahora deben buscar otro rol u otra víctima a la que asignar el lugar que ocupabas anteriormente en su vida.
- Pones los límites -> Ya no permites que te manipulen o te utilicen, ni te falten al respeto. Quienes te estuvieran robando energía se enfadarán porque no les permites seguir chupando e intentarán que vuelvas a ceder.
- Vives feliz -> Las relaciones (que se conserven) se vuelven auténticas, cesa el desgaste de energía pensando en si los demás te aceptan o qué opinión tendrán de ti... Hay personas que se molestan viendo felices a otras personas porque en el fondo sienten envidia. Les gustaría tener el valor de poder hacer lo mismo que tú y sin embargo prefieren enfadarse y buscar excusas para no hacerlo ell@s mism@s, y encima, pretenderán que abandones con intentos desesperados!!!

Si has tomado la decisión de ser tú mism@, ¡enhorabuena!, mantente en ti. Por muy duras que sean las circunstancias, todo es pasajero, ¡incluso el infierno!. Recordemos que en el fondo, todos deseamos lo mismo, ser felices y que nos quieran. No podemos ayudar a los demás si antes no nos hemos ayudado a nosotr@s mism@s. Funciona como la piedra que cae al estanque, un cambio en mí, provoca un cambio a mi alrededor :)

¡Feliz fin de semana! Espero poder escribiros el próximo post desde mi ordenadoooooorrrrr :P