sábado, 16 de agosto de 2014

La vuelta a casa, periodo de reflexión y toma de decisiones

Después de poco más de un mes de intenso trabajo y muchos viajes en coche... ya estoy de nuevo por aquí. Tengo energía y ganas para emprender con fuerza una nueva etapa, pero primero toca sopesar.

Como ya expliqué en el post que escribí cuando volví del anterior viaje a Jerez, decidí participar en el primer grupo de Formación de Terapeutas en Terapia de Vidas Pasadas en Jerez de la Frontera. El trabajo que se lleva a cabo es muy profundo, no sólo aprendemos a ser terapeutas, también tratamos con nuestros propios dolores y acompañamos a nuestr@s compañer@s en su proceso. Por eso quiero dar las gracias a mis compañeros del Alma, una vez más. Porque sois fantástic@s, y es gracias al grupo que es posible realizar este trabajo tan delicado y a la vez tan profundo. Somos compañeros en las risas y en las lágrimas, en definitiva, en el trabajo de nuestra alma. Es importante aprender la técnica y ser un buen profesional, pero por encima de todo, lo mejor es ponerse en manos de alguien que además saber cuidar, aceptar y respetar tanto los dolores como los errores cometidos, y con vosotr@s me siento muy bien acompañada. Gracias de corazón.

De nuevo gracias a David, que con paciencia compartes con nosotros tu experiencia, conocimiento y sabiduría. Permaneces siempre en silencio, atento a nuestras necesidades, cuidando cada detalle para que todo salga como debe salir y nos apoyas amorosamente en la sanación de nuestras heridas. Nos miras y ves más allá de las apariencias, eres capaz de percibir el Ser que habita en nuestro interior deseando salir y expresarse sin miedo, y nos enseñas a reconocer eso mismo en los demás. A través de ti estoy aprendiendo a ver y a tratar a todos los seres de otra manera, dejando los juicios dualistas: bueno y malo, luz y oscuridad, bonito y feo... ahora puedo sentirlos a todos como iguales movidos por la necesidad de sentirse amados y con un mismo fin... ser felices.

Estos días han sido muy movidos. Y cuando digo muy movidos, me refiero al sentido amplio de la expresión. Ha sido un no parar. Pero lo más importante para mí ha sido resolver que toda experiencia tiene un aprendizaje exclusivo y específico para las personas implicadas. Me reafirmo en lo que vengo reflexionando, todo proceso tiene sus luces y sus sombras, sus noches y sus días... y cada parte tiene una utilidad para nosotros. La primera clave que he descubierto es no identificarse con una parte (día o noche, luz o sombra/oscuridad), asumir que ambas fases forman parte de un conjunto. No podemos ser sólo luz o sólo oscuridad, al igual que no existe el día sin la noche. La segunda, es ver que tanto la luz como la oscuridad nos aportan importantes aprendizajes que sin duda nos enriquecen. En el día, gracias a la luz, veo mis oscuridades y en la noche, gracias a la oscuridad, descubro mi propia luz. Con esto quiero decir que el propósito de la luz es iluminar lo que está oscuro, hacer consciente lo que aún es inconsciente, y el de la oscuridad es que nos demos cuenta de nuestras aptitudes y talentos, y en última instancia de que hagamos consciente que nuestra naturaleza original es lumínica.

Ahora, es tiempo de reflexión. Es momento de asentar lo aprendido y de reconciliar las dualidades. Siento balancearse dentro de mí las oscuridades mecidas por la luz. Tengo ganas de descansar mi mente por fin, de poder realizar por fin el plan que llevo maquinando desde hace unos años y que no encuentro forma de materializar. Será que mi proyecto es demasiado ambicioso, será que soy demasiado exigente... sé que estoy cerca y encontraré la forma :)



Foto: En las noches más oscuras encuentro la luz que hay en mí :)

Gracias a tod@s l@s que habéis participado estos días en las actividades. Especialmente quiero dar las gracias al grupo de compañeros del alma, por tantos momentos intensos compartidos. Hasta pronto!!!
Así, dentro de mí brotan las palabras, como un discurso fluido que recita mi alma:
"Por muy oscura que sea la noche, nada debo temer, pues veo la luz en mi interior. Cuando se haya puesto el sol en el ocaso del Alma, confiaré en la llegada del alba. Mirando hacia mi interior, aunque mi camino sea incierto, seguiré la brújula. Atravesaré las oscuras sendas, me enfrentaré a mis temores, a mis demonios y monstruos y cuando haya acabado me daré cuenta de que no son míos, los hice míos... no hay batalla, sólo creí que la había... Es tiempo de reflexión ¿Qué tiene que ver todo eso conmigo? Y... entonces... ¡ahí está! La luz de la esperanza vuelve a brillar en el horizonte... al alba."

 A las Noches Oscuras del Alma

martes, 1 de julio de 2014

La adicción al dolor, un mal muy común

A lo largo del camino de introspección nos vamos dando cuenta de muchas cosas y vamos poniendo orden en nuestra mente. Revisamos todo lo que hay en ella y soltamos lo que ya no nos sirve. Vamos encontrando cosas olvidadas, unas nos recuerdan momentos felices y otras son dolorosas. El trabajo es ir poniendo consciencia en todo ello e ir integrándolo, dando por bueno todo lo que pasó y aceptando que las cosas están perfectamente bien como son.

Pues bien, así... reflexionando, intentando entender por qué siento lo que siento y cómo funciona mi mente, un día lo vi perfectamente claro. Inconscientemente me estaba aferrando a situaciones que en su momento fueron tremendamente dolorosas para mí. El dolor me hacía sentir que estaba viva, pero que no había esperanza. Mi mente repetía una y otra vez esas experiencias, unas veces intentando cambiarlas y otras buscando un porqué o una explicación. Me preguntaba por qué a mí, por qué las cosas no podían ser de otra manera y me fustigaba con el dolor de no poder ser feliz, de no alcanzar lo que deseaba. Me sentía víctima de las circunstancias.

Internamente mi alma veía la belleza en el dolor y la poesía en la pérdida y el desconsuelo, y de alguna forma, por eso se resistía a soltarlos. Escribí varios poemas cuando estaba sumida en esa tristeza, me sentía inspirada y creativa a pesar de todo. Me quedé tremendamente aferrada a los momentos felices que me fueron arrebatados, más que a los momentos felices, al momento preciso de la pérdida, fijando justo el estado de ese momento. Así pues, todas esas emociones continuaban presentes en mi vida como si cada segundo de mi existencia reviviera continuamente todas las pérdidas que había ido acumulando, perpetuando así el sufrimiento. Os podéis imaginar qué tortura...

Parece que mi alma sea masocamente romántica, enfocada en la belleza de lo platónico, me ha llevado desde los más bellos prados de la dicha hasta numerosos y oscuros valles de tristeza, agonía y desesperación. Durante toda mi vida se ha ido repitiendo el ciclo: historias de amor imposibles que nunca serán vividas, noches bañada en lágrimas anhelando la felicidad soñada que nunca será alcanzada, las utopías idílicamente realizadas que en lo material no alcanzan a realizarse por lo dura y cruel que es la realidad y lo denso, basto y pesado que es lo material... donde los sueños raramente llegan a hacerse realidad porque no existe material lo suficientemente precioso para construir algo tan sutil, frágil y bello como son los sueños. Soñadora empedernida, no he dejado de llevarme palos por evitar a toda costa tomar contacto con el mundo físico. Los estímulos terrenales siempre me han abrumado y me han parecido demasiado bruscos, toscos y devastadores, por lo que me fugaba a mi mundo utópico sutil de amor, felicidad y sueños cumplidos. Una burbuja que tendía a explotar una y otra vez...

En todo este proceso me di cuenta de que al rememorar momentos pasados estaba fijando la imagen mental que había creado de ciertas personas y circunstancias, confundiéndome a mí misma porque acababa creyendo que era real y eso alimentaba la actividad de mi mente que me llevaba a continuar con el ciclo de hurgar en la herida y seguir lamentándome por lo que no fue, negándome un futuro feliz y próspero porque ya sabía que todo siempre acaba igual, en un imposible.

Finalmente concluí que las situaciones que aparecían en mi mente ocurrieron mucho tiempo atrás, entonces, ya no están, ya pasaron y acabaron. Todo ha cambiado e incluso las personas relacionadas con estas experiencias ya no son como lo fueron entonces, el tiempo ha pasado para tod@s y puede que ellas ya ni siquiera recuerden lo que ocurrió. Estar con la mente en el pasado hace que mi energía esté dividida y que me pierda el instante presente, el regalo. La vida es cambiante. Es un fluido constante y renovador que nos da oportunidades infinitas de ser felices. Es cierto que nos lleva y nos trae, nos da y nos quita... desde la realidad relativa. Pero siempre nos conduce hacia un bien mayor, el de aprender a ser felices. En el momento en que sentimos dolor estamos recibiendo el aviso de que algo no va bien, hay alguna actitud que nos está apartando del fluir de la vida. Así pues, el dolor es un aliado en el camino hacia la felicidad y la realización. Debemos pues, aprender a escucharlo y utilizarlo en nuestro beneficio y en el de todos los seres :)

Aunque suene raro, la adicción al dolor es más frecuente de lo que parece. Le ocurre a muchas personas, lo que pasa es que no saben lo que es o no lo han podido identificar. Hay quien necesita el dolor para sentirse viv@, para sentirse querid@ o acompañad@ (porque otros le cuidan), para acallar el sentimiento de culpabilidad inconsciente (como un autocastigo o autocondena), para alimentar el papel de víctima... Las actitudes de aferramiento al dolor conducen a vidas de mucho sufrimiento, pues crean espirales que se retroalimentan de esta energía. Así nos encontramos a personas que llevan vidas en las que todo les sale mal, les ocurren muchas desgracias, sufren enfermedades... Son autocondenas inconscientes que pueden hacer que perdamos la fe y la esperanza en la vida y que acabemos resignándonos a ser víctimas de unas circunstancias que, sin saberlo, hemos creado nosotr@s mism@s.


martes, 3 de junio de 2014

Nostalgia

Vivimos en unos tiempos raros, extraños. La gente va estresada, a un ritmo frenético y descontrolado con la sensación de que no se puede parar. Buscan respuestas rápidas que les solucionen la vida y no se dan tiempo para reflexionar, para descansar, para sentirse... Y es agotador...

El dicho dice que no hay más ciego que el que no quiere ver, y yo añado, ni más sordo que el que no quiere escuchar... llevamos tiempo haciendo conferencias, ofreciendo sesiones por la voluntad, haciendo publi en ferias y mercados, y no es que todo siga igual... pero la gente sigue esclavizada en su rutina, incapaz de abandonar por un instante el camino marcado por un modelo de sociedad impuesta que lleva al olvido de lo que somos en realidad. Si nos detenemos a observar el comportamiento de las personas, en breve, nos daremos cuenta de que viven como autómatas, hacen las cosas porque toca hacerlas y evitan por todos los medios sentirse (qué necesitan , a qué aspiran, qué sentido tiene su vida y qué propósito...).

Siento mucha nostalgia del tiempo en que se podía hablar y compartir con otras personas sobre sentimientos, pesares, alegrías y aspiraciones. Añoro sentir la hermandad de los hermanos del alma acompañándonos en nuestro camino, en el trabajo de nuestra alma. Echo de menos abrir el corazón y sentir cómo resuena en los demás y a todo mi alrededor. ¡Qué soledad en medio de tanta gente! Me entristece ver como no somos capaces de reconocernos, de mirarnos y atravesar la fachada de las apariencias y juzgamos... una y otra vez juzgamos duramente...  y enterramos aún más nuestra naturaleza de unidad.

En ocasiones me embarga la melancolía y me pregunto muchas veces sobre el sentido de mi elección de seguir el impulso de mi alma. Me cuestiono muchas veces cuál es mi función, para qué sirvo, si todo lo que he aprendido no lo puedo poner en práctica. Me siento perdida y a la espera de que aparezca un buen día clara la respuesta y pueda poner fin a esta etapa de incertidumbre. Muchas veces evito hablar con la gente, no me apetece ver a nadie e incluso me irrita ver el comportamiento de todos en general. Subyace en mí la necesidad de que me vean... ahora supongo que es porque yo no puedo verme a mí misma y necesito que alguien lo haga por mí y me lo cuente... necesito creer que todo esto tiene sentido y que hay un lugar para mí en el que pueda realizarme y compartir la realización con otr@s.

Siento nostalgia del tiempo en que era feliz con mi trabajo, me sentía útil y en el lugar adecuado. Veía felices a mis pacientes y a sus familiares y acompañantes. El gozo en mí era máximo en cada actividad, en cada sesión, en cada instante realizándome en la práctica. Era mágico sentir el fluir de los acontecimientos, de forma natural sabía qué hacer en cada momento y me surgían de forma espontánea formas hábiles de comunicarme y de llegar a cada un@ ell@s. Y todo eso se esfumó... acabaron aquellos días y debo desapegarme de esos recuerdos para poder abrirme a la nueva etapa que se está gestando. ¡Pero Dios mío, qué incertidumbre, qué pesar y qué desesperación por momentos!

Espero poder decir, muy muy pronto, por fin lo veo...

jueves, 22 de mayo de 2014

El tiempo



El tiempo es una ilusión creada por la mente, que nos permite experimentar cambios en las cosas, en las personas , en las situaciones... Permite que podamos "mirar atrás" y reflexionar sobre nuestro recorrido. ¿Qué he hecho hasta ahora con mi vida? ¿Qué decisiones he tomado para mejorar? ¿Qué errores cometí? ¿Qué me gustaría arreglar/solucionar? ¿Qué cambiaría de mi vida? ¿De qué me arrepiento?

Estas son las reflexiones que surgen naturalmente cuando la mente se enfoca en el pasado. A veces, a menudo diría yo, la mente tiende a irse del instante presente y suele hacer un recorrido por situaciones que ya han acontecido. Aunque otras veces, proyecta posibles futuros ¡¡¡y se monta unas películas que pa'qué!!!

Hoy en la meditación han aparecido en mi mente personas del pasado, gente que actualmente ya no forma parte de mi vida, a quienes me quedaron cosas por decir. Eso genera dolor en mí, porque no pude decir lo que sentía en cada momento... y lo necesitaba. He visto cómo han quedado en mí como esas palabras ligadas a las emociones de aquellos momentos, y me he dado cuenta de que cada vez que inconscientemente he tomado contacto con estas sensaciones me ha invadido la melancolía, casi sin saber por qué. Me entristece ver que ha habido situaciones en las que pude haber mostrado lo que sentía y no lo hice, pude haberme expresado y  me callé, pude haber dicho basta y aguanté... y todo esto ha ido quedando en mí, como un peso sobre mis hombros, me convertí en el hombre que lleva el mundo a cuestas.




Ahora no tendría ningún sentido habar con todas esas personas, puesto que muy probablemente ellas ya no recuerden aquellos momentos con la misma intensidad. Muchas de estas personas quizá ya ni me recuerden. Pero para mí es importante haber descubierto que lo más importante de toda esta reflexión es saber que gracias a ellas y a lo que ocurrió me he dado cuenta de lo importante que es decir y expresar lo que se siente en cada momento. Cada instante cuenta, por eso es importante aprovecharlo al máximo y dejar que ocurra lo que deba ocurrir. Tratar de impedir lo inevitable es intentar resistirse a algo que es más grande que nosotr@s, porque realmente no entendemos el propósito hasta que podemos revisar con perspectiva las situaciones. Y aún así, existe un propósito mayor, "El Propósito", que escapa a la comprensión de la mayoría de nosotr@s, con lo cual lo mejor es confiar en que todo es para un bien mayor.

Hay ocasiones que sólo se nos presentan una vez en la vida, es responsabilidad nuestra tomar la decisión de lo que queremos, de apostar por lo que verdaderamente nos importa y de ser conscientes de que debemos ser consecuentes con nuestras elecciones. De todo lo que he vivido puedo decir que no me arrepiento de nada, aunque si pudiera cambiaría algunas cosas. Lamento profundamente haber causado dolor en otras personas, en cada momento he procurado hacer las cosas, en función de lo que veía, lo mejor que he podido y soy consciente de que no siempre lo he hecho de la mejor manera. Se que he hecho daño y esto me ha llevado a pasarlo mal a mí también. También lamento no haber expresado mis sentimientos, la verdad es que muchas veces sentía como si los tuviera encapsulados muy adentro de mí y no era capaz de dejarlos salir, de compartirlos. Creo que por eso me he perdido cosas importantes, y realmente lo siento...

Sin embargo, a raíz de todo esto he aprendido a aceptar que no soy perfecta, que cometo errores, ¡muchos!, y que éstos causan dolor en mí y a mi alrededor. Por mucho que no quiera dañar, de alguna forma u otra siempre ocurre, es inevitable, puesto que el dolor y el sufrimiento son inherentes a este tipo de existencia. Si os fijáis... están por todas partes...

El tiempo... el tiempo nos recuerda que cada instante es importante, que es imposible hacerlo eterno... lo que ocurre ya no vuelve. Vivid el momento a tope.

martes, 13 de mayo de 2014

La importancia del amor

Qué bonita se ve la vida cuando se está enamorad@... Parece que el filtro con el que se ve, hace que todo tenga colores más vivos, que todo sea más hermoso y que el vínculo con la naturaleza original de todas las cosas se haga tan estrecho que parece que seamos UNO con toda la Existencia, infinitos, inacabables, inalterables...

El Amor es la fuerza que mueve, anima y sana todas las cosas y a todos los seres. Con Amor todo es posible y se es capaz de todo. Es capaz de transformar, de crear y de destruir. Marca nuevos principios, final de una etapa, deja huella y produce cambios en las personas. Incluso nos ayuda a darnos cuenta de cosas, como por ejemplo, de lo que realmente vale la pena y lo que no.

Se suele hablar del enamoramiento como un estado de atontamiento y adormecimiento mental, en el que nos quedamos embobad@s, pensando en corazoncitos, sintiendo maripositas en el estómago y viendo la vida de color de rosa. Esto, producido por haber conocido a una persona que ha hecho que se despierten en nuestro interior fantasías que avivan ilusiones. Al cabo de un tiempo, la burbuja de la ilusión explota y vemos lo que había detrás de esos corazoncitos y el color rosa, y bajamos de golpe de la nube de atontamiento en la que flotábamos a la cruda realidad.

El Amor de verdad es fácil de reconocer por la contundencia con la que llega a nuestra vida. Es sentir el corazón de la otra persona antes de haberla mirado a los ojos, y cuando por fin lo haces, sentir cómo en la mirada los dos seres se funden en uno. Es reconocer en el otro la complicidad y la chispa de amor que enciende e inflama el corazón, que hace que ya nunca más te sientas sol@ ni abandonad@ porque tu compañer@ de viaje estará ahí. Es experimentar cómo por fin la vida cobra sentido, es sentirse capaz de levantarse las veces que haga falta para afrontar los retos y obstáculos de la vida, es sentir que todo es posible. Es sentir el Despertar de la Ilusión por compartir hasta el más íntimo rincón de un@ mism@ con el otro, los deseos más internos afloran y son el regalo más bello que se pueden ofrecer mútuamente dos personas que se aman.

El miedo a no ser amado en la misma medida por la otra persona puede hacer que nos cortemos o nos cohibamos a la hora de expresar nuestros sentimientos y/o nuestros anhelos. El temor a ser rechazad@s nos priva de disfrutar de reconocer una faceta de nosotr@s mism@s que sólo somos capaces de descubrir gracias a nuestra pareja. Reprimiendo nuestros sentimientos estamos afectando a la relación, creándonos un sufrimiento innecesario. La pareja es compartir, dar y recibir en todos los niveles; por lo tanto hay que encontrar el equilibrio entre ambos para no crear descompensación. Si el amor es verdadero y mútuo, nada será más beneficioso para ambos que el precioso regalo de dejarlo todo al descubierto. Compartir las vulnerabilidades y los deseos refuerza el vínculo entre ambos miembros de la pareja e incluso lo fortalece. La transparencia es una de las cualidades que deben primar, ya que facilita que pueda haber una libre comunicación, salvando malentendidos, y que ante cualquier acontecimiento la relación siga fluyendo amorosamente.

Me considero infinitamente afortunada porque cada día por la mañana tengo el privilegio de despertar y lo primero que veo son sus ojos; y lo último que oigo antes de dormir, es su voz diciéndome que me quiere... Cada abrazo es un volver a casa, donde siempre se está a salvo de todo, donde no existe el tiempo. Podría quedarme así ilimitadamente... Cuando me mira me resulta fácil perderme en sus ojos, en esa mirada profunda, firme y serena que misteriosamente siempre me aguarda y me consuela. Siento como si pudiera ver mi interior, hasta llega a asomarse a echar un vistazo a mi corazón. Su voz es como un bálsamo, me reconforta y me sosiega... Y cada acción va cargada de amor y cuidado hacia mí, ojalá yo pueda hacerle sentir lo mismo cada uno de los días que estemos juntos! Mi mayor regalo es verle feliz.

Hay otras formas de Amor a parte del de pareja. Está el amor fraternal (entre herman@s), el amor entre compañer@s o amig@s, el amor a los padres. Y por otro lado, no porque sea diferente, está el Amor hacia lo Divino, hacia Dios, la Fuente, el Creador, el Universo... Reflexionar sobre a forma en la que nos comportamos hacia cada uno de ellos nos aporta información sobre qué aspectos de nosotros estamos negando, ocultando o simplemente a cuáles debemos prestar más atención. (Más adelante escribiré un post sobre ellos).


Si tuviera que dar una definición de Amor diría que Amor es el milagro que crea y destruye, que lo mueve todo, que lo compone todo. Amor es la materia de la Vida y de la Muerte, es la belleza de la complejidad de la existencia y de los misterios de la noexistencia. Amor está en todas partes, Amor es todas partes, Amor es todo, todos somos Amor... 

Pase lo que pase, recordad, ¡a tod@s nos mueve el Amor!


martes, 6 de mayo de 2014

Soledad en compañía vs Acompañada en Soledad

La Soledad

No hay peor soledad que la de la amargura de sentirse incomprendid@. Muchas veces, a pesar de estar rodeados de gente, nos sentimos solos. El alma tiene sus propios anhelos, va siguiendo sus propios ciclos, independientemente de lo que nuestro EGO o YO PERSONAL quiera en cada momento. Aunque el ritmo de la sociedad nos exija que sigamos un ritmo determinado, bajo las capas superficiales de la personalidad subyace el alma deseando sanarse y aflorar a la conciencia aprovechando la más mínima oportunidad. Cuando dejamos de escucharnos, cuando reprimimos los fuertes instintos que luchan por aflorar, sea por el motivo que sea, estamos negando nuestra propia naturaleza.

En estos momentos en los que necesitamos poner distancia con todo, ya sea en las Noches Oscuras o en pequeñas crisis, podemos notar cierta incomprensión o perplejidad por las personas de nuestro alrededor. Muchos se lo tomarán como algo personal y se enfadarán, otr@s se distanciarán porque perderás interés para ell@s (como lo que decía del anuncio antiguo de donettes), otr@s no te entenderán en absoluto y te exigirán que te justifiques, otr@s creerán que se te ha ido la bola: "l@ hemos perdido", otr@s te dirán lo que tienes que hacer, otr@s quitarán importancia a la situación por la que estás pasando...

Todo esto puede hacer que nos sintamos tremendamente sol@s en compañía y vivamos la vida de una forma intensamente amarga y sumid@s en un profundo desamor porque, al parecer, nadie nos comprende.

Sin embargo, empeñarse en entender un proceso (como es el de la Noche Oscura del Alma, o en sí sus ciclos), que ni siquiera muchos terapeutas conocen ni comprenden, de forma racional, no lleva a buen puerto puesto que el alma trasciende la mente personal. Si verdaderamente alguien tiene interés en acompañar y ayudar a alguien que está pasando por una crisis, lo mejor es ser humilde y ofrecerle respeto a su proceso y a su Ser. Las palabras que más consuelo dan son las que ofrece alguien cuando dice: "estoy y estaré aquí si me necesitas", "quiero acompañarte, ¿puedo?".

Hay una gran diferencia entre sentir soledad estando rodead@ de gente y estar acompañad@ mientras se vive un proceso de soledad. Cuando se tiene la suerte de contar con la compañía de alguien que respeta las necesidades íntimas del Ser, facilita que el Censor de la mente personal se relaje y el proceso del alma se hace más llevadero. Eso estar acompañad@ en la Soledad.

Aunque nos intenten vender que una persona "sana" está siempre feliz y saludable, en el fondo todos sabemos que eso no es así. La naturaleza es cíclica y nosotros estamos incluidos en ella. Así, pasamos periodos de alegría y expansión en los que creamos ideas, otros de plantar semillas de nuevos proyectos, otros de espera a que las semillas den su fruto, otros de recolecta de la cosecha producida por nuestro esfuerzo, otra de sequía y esterilidad en la que parece que nada es productivo y hay que reflexionar cómo hacer las cosas... y cada etapa es única e igual de importante y debe ser respetada y vivida asumiendo con naturalidad los ciclos.

Por ello, la mejor medicina para el Alma es dejar que fluya lo que necesite expresar, dejar que la brújula indique hacia dónde y respetar sus tiempos sin juzgar... y si se puede, contar con un buen terapeuta Iniciado.

jueves, 1 de mayo de 2014

Reflexiones en la ducha... La vida es como un anuncio de Donettes



Sí... la vida es como un anuncio de Donettes. Cuando tienes algo que interesa a los demás, te salen amig@s por todas partes.

Ya me lo decían mis padres, amig@s las podrás contar con los dedos de una mano. Y si tienes algun@ que no vaya por interés, da gracias.

El hecho es que somos seres interdependientes, nos necesitamos unos a otros para relacionarnos, para nuestra salud, para crecer y desarrollarnos como Ser multidimensional. En sí, se podría decir que todas las relaciones albergan un interés más evidente o más oculto según el grado de necesidad entre las personas.

Dicho así, el concepto de amistad parece quedar en una utopía de ensueño. Incluso las relaciones románticas quedan opacadas por la amargura del "por interés, te quiero Andrés". Pero no hace falta dramatizar, no es que tu pareja o tus amig@s finjan querer estar contigo. A veces el interés es tan interno, que se queda en el nivel de las tendencias kármicas, y por lo tanto, en la mayoría de las personas es inconsciente.