El tiempo es una ilusión creada por la mente, que nos permite experimentar cambios en las cosas, en las personas , en las situaciones... Permite que podamos "mirar atrás" y reflexionar sobre nuestro recorrido. ¿Qué he hecho hasta ahora con mi vida? ¿Qué decisiones he tomado para mejorar? ¿Qué errores cometí? ¿Qué me gustaría arreglar/solucionar? ¿Qué cambiaría de mi vida? ¿De qué me arrepiento?
Estas son las reflexiones que surgen naturalmente cuando la mente se enfoca en el pasado. A veces, a menudo diría yo, la mente tiende a irse del instante presente y suele hacer un recorrido por situaciones que ya han acontecido. Aunque otras veces, proyecta posibles futuros ¡¡¡y se monta unas películas que pa'qué!!!
Hoy en la meditación han aparecido en mi mente personas del pasado, gente que actualmente ya no forma parte de mi vida, a quienes me quedaron cosas por decir. Eso genera dolor en mí, porque no pude decir lo que sentía en cada momento... y lo necesitaba. He visto cómo han quedado en mí como esas palabras ligadas a las emociones de aquellos momentos, y me he dado cuenta de que cada vez que inconscientemente he tomado contacto con estas sensaciones me ha invadido la melancolía, casi sin saber por qué. Me entristece ver que ha habido situaciones en las que pude haber mostrado lo que sentía y no lo hice, pude haberme expresado y me callé, pude haber dicho basta y aguanté... y todo esto ha ido quedando en mí, como un peso sobre mis hombros, me convertí en el hombre que lleva el mundo a cuestas.
Ahora no tendría ningún sentido habar con todas esas personas, puesto que muy probablemente ellas ya no recuerden aquellos momentos con la misma intensidad. Muchas de estas personas quizá ya ni me recuerden. Pero para mí es importante haber descubierto que lo más importante de toda esta reflexión es saber que gracias a ellas y a lo que ocurrió me he dado cuenta de lo importante que es decir y expresar lo que se siente en cada momento. Cada instante cuenta, por eso es importante aprovecharlo al máximo y dejar que ocurra lo que deba ocurrir. Tratar de impedir lo inevitable es intentar resistirse a algo que es más grande que nosotr@s, porque realmente no entendemos el propósito hasta que podemos revisar con perspectiva las situaciones. Y aún así, existe un propósito mayor, "El Propósito", que escapa a la comprensión de la mayoría de nosotr@s, con lo cual lo mejor es confiar en que todo es para un bien mayor.
Hay ocasiones que sólo se nos presentan una vez en la vida, es responsabilidad nuestra tomar la decisión de lo que queremos, de apostar por lo que verdaderamente nos importa y de ser conscientes de que debemos ser consecuentes con nuestras elecciones. De todo lo que he vivido puedo decir que no me arrepiento de nada, aunque si pudiera cambiaría algunas cosas. Lamento profundamente haber causado dolor en otras personas, en cada momento he procurado hacer las cosas, en función de lo que veía, lo mejor que he podido y soy consciente de que no siempre lo he hecho de la mejor manera. Se que he hecho daño y esto me ha llevado a pasarlo mal a mí también. También lamento no haber expresado mis sentimientos, la verdad es que muchas veces sentía como si los tuviera encapsulados muy adentro de mí y no era capaz de dejarlos salir, de compartirlos. Creo que por eso me he perdido cosas importantes, y realmente lo siento...
Sin embargo, a raíz de todo esto he aprendido a aceptar que no soy perfecta, que cometo errores, ¡muchos!, y que éstos causan dolor en mí y a mi alrededor. Por mucho que no quiera dañar, de alguna forma u otra siempre ocurre, es inevitable, puesto que el dolor y el sufrimiento son inherentes a este tipo de existencia. Si os fijáis... están por todas partes...
El tiempo... el tiempo nos recuerda que cada instante es importante, que es imposible hacerlo eterno... lo que ocurre ya no vuelve. Vivid el momento a tope.
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