Me llamaron loca, por elegir mi nombre y gritarlo en voz alta. Por soñarme despierta y vivir mi esperanza.
Me llamaron loca, por poner palabras a lo que siente mi corazón, por expresar los anhelos de mi alma y compartir el dolor de mis heridas.
Me llamaron loca, por amar sin razón, soñar sin fronteras y caminar guiada por el impulso interior.
Me llamaron loca, por pedir respeto, mirar con inocencia y confiar en un mundo mejor.
Me llamaron loca, por mostrarme como soy, por ser sincera, por confiar en la bondad de los desconocidos...
Me llamaron loca, y ahí estoy, navegando entre los puertos de la cordura y el desvarío, meciéndome en el mar infinito de la Vida entre tormentas de la mente acariciada por la suave brisa de los sueños y, de vez en cuando, azotada por las crueles tormentas de pesadillas de lo peor que podría pasar. A pesar de todo me mantengo, con determinación me sostengo en mi brújula y a ella me encomiendo. Después de todo, no me ha ido tan mal...


