viernes, 20 de diciembre de 2019

Loca


Me llamaron loca, por elegir mi nombre y gritarlo en voz alta. Por soñarme despierta y vivir mi esperanza.

Me llamaron loca, por poner palabras a lo que siente mi corazón, por expresar los anhelos de mi alma y compartir el dolor de mis heridas.

Me llamaron loca, por amar sin razón, soñar sin fronteras y caminar guiada por el impulso interior.

Me llamaron loca, por pedir respeto, mirar con inocencia y confiar en un mundo mejor.

Me llamaron loca, por mostrarme como soy, por ser sincera, por confiar en la bondad de los desconocidos...

Me llamaron loca, y ahí estoy, navegando entre los puertos de la cordura y el desvarío,  meciéndome en el mar infinito de la Vida entre tormentas de la mente acariciada por la suave brisa de los sueños y, de vez en cuando, azotada por las crueles tormentas de pesadillas de lo peor que podría pasar. A pesar de todo me mantengo, con determinación me sostengo en mi brújula y a ella me encomiendo. Después de todo, no me ha ido tan mal...

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Cumpleaños en la cueva

Este año celebro mi cumpleaños en mi cueva. Amparada por la Luna Nueva, me sumerjo en la oscuridad del vacío en el sendero hacia las profundidades. Me dirijo sin dilación inexorablemente hacia el corazón de la noche insustancial. Voy sintiendo, paso a paso, desvanecerse el camino bajo mis pies. El pasado y las ilusiones de un futuro parecen ahora fantasías lejanas e inalcanzables, tan ajenos a mí como perfectos desconocidos...

En la negrura de un paisaje sin forma, sin textura, ni olor... sólo diferentes tonalidades de negro y oscuridad. Intuyo un camino que se extiende hacia adelante, de grutas inexploradas, antiguas, primitivas y a la vez que están siendo creadas en este instante. 

Me refugio en mi interior, buscando el Amor, la compañía y la Presencia. Me necesito más que nunca, siento que estoy abandonada, olvidada, con la tarea por hacer, agotada, triste. Tengo la sensación de que no hay nada por delante, ni expectativas, ni ilusiones, ni planes... no tengo ni idea de hacia dónde... todo lo que deseaba realizar caducó o se descartó de mi vida y ya no hay más, mi mente se para y se vacía.  Tan sólo me queda avanzar hacia la cueva de la Luna Nueva, fundirme en la oscuridad silenciosa del olvido y descansar.

Veo que estoy sola, que depende de mí. Que ya nada importa salvo mantenerme en el centro del Ser, observando los movimientos, abasteciendo en la necesidad,  transformando lo que debe ser cambiado y cultivando el Amor que Mora por naturaleza en el corazón.

Feliz cumpleaños en el seno de la Anciana. Cambio, transformación y renacimiento. Duro es nacer y respirar por primera vez, pero la oportunidad de tener una nueva vida es un regalo Divino por el que merece la pena morir.

viernes, 22 de noviembre de 2019

El silencio, la espera, el cambio

Sentirse sola, abandonada, sin lugar al que ir ni nadie con quién hablar. Sufrir en silencio el dolor de no saber nada, de necesitar cambiar las cosas y no ver cómo. Sentir el latido de un cambio que se gesta y puja por salir, con la incertidumbre de qué será, cómo, cuándo. 

Sentir que algo grande se muere y se va, y no poderlo explicar. No hay palabras, ni modo alguno de poderlo transmitir...

Sólo silencio, el de una tumba. El aire espeso y viciado de un nicho o un sepulcro en el que el tiempo quedó atrapado y se paró. Flotando, las partículas bailan suspendidas iluminándose centelleantes recogiendo los residuos de la luz que un día animó estos restos. Ya nada queda de lo que fui, ni recuerdos, ni quién me recuerde. Todo se lo llevó el viento en un suspiro al anochecer, llevándome con la marea oscura al centro del vientre de la madre sin vela, sin remos, ni medios para orientarme. Y morí en la incertidumbre, la desorientación y el desespero de coger una mano, del calor de un abrazo, de la dulzura de la comprensión, de la ternura de los ojos del Amor. Tragada por la marea negra de la aflicción, engullida por el vacío, sumida en la Nada Eterna, sin oxígeno, sin escapatoria, hasta la profunda rendición. 

Y resuena en mi Ser un voz olvidada: Rendición profunda y total, soltar todo hasta olvidar la propia cara. La única forma de salir es el abandono, trascender los límites que contienen y convertirse en el autoabarcado, ilimitado, inatrapable, inalcanzable. Es imposible escapar del Sí mismo.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

El Camino

Me rompo en pedazos, me quiebro y duele.
Sentir como llega algo que se ha deseado y, un segundo antes de empezar a consumarlo, saber que esa no es la forma. Darse cuenta de que la forma es importante, cada paso cuenta, para no perder el rumbo ni la esencia.

Perderse en soledad en la confusión, el desasosiego del no tener apoyo ni referencia, en el no saber y no encontrar cosa alguna que sostenga salvo el deber de hacer lo que se ha venido a hacer. ¿Pero quién determina eso? ¿Cómo saber qué hay que hacer y cómo hay que hacerlo en el momento adecuado?

He aprendido a no olvidar el impulso interno, a no abandonar la voz de mi Ser que hoy grita herida en silencio que no la escuché. Quise brillar e integrarme aceptando normas e imposiciones y, sin embargo, el espíritu no tiene límite ni recipiente que lo contenga, para que esté vivo debe ser libre de brotar y surgir a su antojo, espontáneo y fluido. La fuente derramándose sin mesura impregnándolo todo y llenándolo de vida.

Y me duele, porque pudiendo ser libre fui incapaz de recordar la importancia de permanecer fiel a mi camino. Y me sentí extraña, ajena a lo que hacía, vacía de sentimiento, aislada de mí y de los demás, pura carcasa de lágrimas de plata meneándose y flotando en el vacío insustancial, sola, sin apoyo, desorientada.

Me perdí y hoy me vuelvo a encontrar, mientras retiro los trocitos de carcasa. Quizá es ahora el momento de deshacerme de ella, de desterrarla y disolverla y salir al mundo, sin esconderme más.

Cuando todo se volvió oscuro y no encontraba la respuesta, la llamada del Sendero avivó el fuego de mi corazón. El calor de la Madre y el amparo del Padre alimentaron el Amor en mi Ser y hoy me alzo con confianza hacia un nuevo amanecer.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Un adiós


Hay días que me pregunto si exististe de verdad, si todo lo vivido fue una ilusión o realidad. Aún todavía hay preguntas sin contestar...

Y de repente desapareciste. Saliste de mi vida desvaneciéndote, como un sueño vívido al abrir los ojos.

De pronto ya no estabas, se borró tu rastro y cualquier atisbo de tu existencia. Ya no queda nada que me ligue a ti, ni nada que me traiga tu recuerdo.

Eres una vaga ilusión, una sutil sensación de algo que fue y que ya no volverá. La alegría del corazón diluyéndose en la niebla del velo de la memoria entre lo perecedero y lo eterno. Rayo de esperanza que pasó de largo rozando mi Ser, acariciando mi Alma, estremeciéndome hasta lo más profundo. 

Navegarás en la inmensidad, más  allá del tiempo, hasta fundirte y disolverte, allí dónde emanan todas las cosas. Todo estará bien, y ya no tendré que sufrir, ni desesperarme, ni dudar. Seré feliz y todo estará en su lugar. Nueva vida, renovación y libertad.

Adiós dulce ilusión, Esperanza de Vida, rayo de Amor. Que ya no pesen las cargas de lo imposible, que podamos abrir las alas y volar, que el Amor reine por siempre y podamos descansar.

miércoles, 16 de octubre de 2019

Mundo interno


Soñando con un mundo mágico suspendido en el tiempo, apartado de lo mundano, dónde reinan la paz y la armonía y los seres respiran puro Amor.

La Luna llena gobierna el cielo estrellado y baña la Tierra de luz de plata. El mundo entero resplandece y el corazón de todos se abre ante tanta ternura y delicadeza. 

Las aguas son cristal líquido transparente, que en ocasiones se tornan espejo del Alma de quién las mira buscando y preguntando lo que su corazón anhela.

La sabia lechuza canta entonces, entonando una canción que resuena en el interior, en la antigua cueva de los secretos dónde se congeló la emoción, el deseo, la pasión y la alegría de vivir. Es el lugar dónde aguarda el tesoro que debemos descubrir.

El desespero por encontrar aquello que nos complementa, podría llevarnos hasta la misma locura en la realidad cotidiana que nos atormenta. Pero en mi mundo se convierte en la fuerza y valentía para mirar de frente a las aguas puras y sinceras.

Y ahí estás, frente a mí, en la etérea pantalla cristalina. Presencia radiante, cercana y distante a la vez. Quisiera alcanzarte con la punta de mis dedos, si lo intento te siento desvanecer... y mi deseo es que la fina capa que nos separa desaparezca para poder volverte a tener.

Alegría de mi corazón, sé que un día nos volveremos a encontrar. Y la noche ya no será tan oscura y los días no serán tan fríos. Mi Alma estará serena y completa y nunca más sentiré ese vacío. 

viernes, 11 de octubre de 2019

Nostalgia

Es el nombre que lleva el Baladi que me ha enseñado una importante lección. 
Durante tiempo, escuchaba esta canción soñando con que algún día sería capaz de bailarla. Me imaginaba en un escenario, entrando de formas diferentes, con un vestido cada vez, me preguntaba ¿con velo o sin? ¿Y si hago doble? ¿Y con las alas de Isis? Pero no me decidía. 

Empecé a probar algunos pasos, a dejar surgir los movimientos... pero siempre acababa dando vueltas, girando y girando. Tenía la sensación de que lo único que podía hacer era girar...

Decidí sentir la música, dejar surgir la emoción y dejarme llevar por el sentimiento... pero cada vez que abría mi corazón brotaban las lágrimas y no podía dejar de llorar. Así que no podía bailar... me sentía extraña bailando y llorando a la vez.

Persistí, probé todas las combinaciones que se me ocurrieron. Y nunca encontré la forma perfecta...

Y un día que tuve que hacer una exhibición en público, me dije a mí misma "esta canción es para este momento". Y la improvisé...

Estuve serena y emocionada. Me sentía alegre, gozosa. No hice una gran coreografía, ni fui la mejor bailarina, no sucedió ningún tipo de cosa extraña o paranormal que me hiciera triunfar, pero durante todo lo que duró la pieza fui la mujer más feliz sintiéndome parte del fluir creativo de la vida, expresándome tal cual simplemente siendo lo que soy, estando donde debía estar en el momento justo, aprovechando las oportunidades únicas que ofrece el Universo.

Sentí que la nostalgia está ahí, que no viene por nada ni por nadie, que soy yo la que se sintoniza con ella... al igual que la felicidad.