domingo, 28 de abril de 2019

Crisis por presión

Sentir que la vida aprieta, que por todos los flancos hay presión. Preguntas que surgen de la mente y se clavan en el corazón. Incertidumbre por navegar en el mar de lo incierto hacia no se sabe dónde, ni si es ahora el momento de elegir o conviene primero llegar a algún puerto.

Aguantar las lágrimas hasta no poder más y explotar en la locura del desvarío inestable de una realidad maleable, inatrapable y aparentemente eterna, en la soledad y la impotencia del Alma.

No saber si en el interior es de noche o es de día, si llueve o brilla el sol en el corazón, si las sensaciones son propias, adquiridas o generadas. Vivir en el torbellino arrollador de la paranoia lamentando la posibilidad de cometer errores irreparables, pues el tiempo que es perdido no vuelve y la vida es algo demasiado precioso como para dejarla pasar.

Perder el sentido de todo, los agarres, las esperanzas. Ver el rostro crudo de la existencia que exige tramo a tramo una elección, cada vez que se elige también se descarta. Contemplar infinitos puntos de vista, posibilidades, opiniones... y ver que todo está equivocado, es incompleto y diminuto.

Sentir el corsé de la vida apretando hasta casi no poder respirar, contener el aliento hasta dejar de pensar. Sentir la fría caricia de la muerte al pasar para recordar lo efímero de los instantes, la fragilidad del momento y lo importante de alcanzar los verdaderos sueños.

Nada tiene sentido si no es porque al final está la felicidad, el gozo de Ser y realizar la plenitud.


viernes, 12 de abril de 2019

21 años de Renacida

Va bien recordar la fragilidad de la vida, que se nos da la oportunidad de hacer algo bueno con ella y que cada momento cuenta y es importante.

Va bien tener presente el cambio, que todo está en constante movimiento y nunca es igual aunque nos parezca que es lineal. Navegamos en el mar de la incertidumbre de no saber cuándo la vida dará un giro, cuándo desaparecerán cosas o personas de nuestra vida o cuándo vendrán, cuándo encontraremos las respuestas, cuándo alcanzaremos nuestros sueños, y si hay algo mejor para nosotros que aún no sabemos.

Ahí está la salsita, la gracia y la maestría de aprender a convivir con los enigmas y misterios, confiando en que todo está bien como está y que la vida nos da lo que necesitamos cadaun@ de nosotr@s en cada instante, lo veamos o no.

Aprender en los brazos de la Muerte es una aventura dulce y devastadora a la vez, marca de por vida. Su profundidad y capacidad de cambio promueven el Amor a lo auténtico y a prescindir de lo banal. Se convierte en el motor del autodescubrimiento y en el propósito de Ser. Ser Uno con la muerte para vivir eternamente.

💜 Gracias a la Vida por esta oportunidad 💜 

lunes, 18 de marzo de 2019

Reflexiones de cansancio

Debí rendirme hace tiempo. Dejar que las ilusiones se desvanecieran por sí mismas, que las esperanzas se diluyeran en el tiempo como las lágrimas bajo la lluvia. Debí abandonar los sueños de cuentos de hadas, los deseos de vivir en un mundo rosa de romanticismo, ternura y pasión. Debí soltar cualquier atisbo de ilusión e impresión de que un día todo sería bonito y a mi manera.
¿Y por qué? Pues porque eso me ha hecho vivir sufriendo. Pasar el tiempo esperando algo que nunca será. Sentir la vida escurriéndose mientras descarto y juzgo si las cosas son o no como deben ser. Ver a los demás sin saber si me aman de verdad o es sólo lo que yo quiero ver.

viernes, 22 de febrero de 2019

El Tesoro de la Completitud

Estoy cansada, harta, desgastada. De tanto esfuerzo y presión interna, no he conseguido más que hastiarme de la vida, de la gente y de mí misma. Necesito retirarme, perderme un tiempo y dejarme olvidada, que el dolor se disperse y ya no se acuerde más de mí. 

Quiero dejar de buscar ser aceptada, amada y/o reconocida. Quiero ser simplemente yo en cada momento sin preocuparme por si eso hará que me quede sola o si permitirá que pueda contar con alguien.

La mayor soledad que he sentido es la de no saber si la gente de mi alrededor me ama de verdad o si sólo se mantiene cerca de mí porque ofrezco lo que se espera de mí (a mi forma, dentro de mis posibilidades, con mis virtudes y defectos).

Anhelo con todo mi Ser dejar atrás la culpa "por no ser lo suficientemente perfecta" que me obliga a someterme por sentirme en deuda con el mundo por mis errores. Mi deseo de complacer para que me amen es mi talón de Aquiles, mi ruina, la trampa de mi Yo que necesita sentirse importante y especial para alguien. Y estoy agotada, exhausta... Al borde del "ya no me importa". Pero mentiría si lo dijera, porque lo cierto es que aún siento esa tentación de la búsqueda de ser amada y aceptada, siento el vacío de la falta de Amor y ahora sé que debo partir en busca de esa parte de mi Ser...

Volveré a sumergirme en las profundidades del Gran Lago, y me dejaré llevar al mismísimo Océano Universal si es preciso, para encontrar ese tesoro que me llevará al descanso y a la recuperación de la Inocencia Realizada y la Virginidad del Ser. Completa por fin, sin vacío, sin carencia, simplemente siendo lo que siempre fui sin obstáculos ni tapujos, volveré a la superficie y compartiré lo aprendido. Porque esto no es personal, es una aventura en la que tod@s estamos implicad@s.

lunes, 19 de noviembre de 2018

La Despedida

Despedirse es un trago amargo, triste. Un final de cambio para un nuevo inicio en la distancia, en la separación. 

Especialmente si es un ser amado el que parte o del que nos separamos, podemos sentir dolor y pena.

Pero lo realmente trágico es la despedida que no llega a suceder. Palabras por decir, besos y abrazos por compartir, sentimientos verdaderos que quedan en el aire que deberán ser reprimidos y guardados... todo esto causa un dolor extremo que perdura en el tiempo, un sufrimiento que absorbe la alegría y las ganas de vivir.

Hay oportunidades que no se sabe si alguna vez volverán y las despedidas son esa clase de asuntos que quedan pendientes y nos atormentan y entristecen de por vida.

Por eso, much@s desean la segunda oportunidad, pero lo que puede ocurrir es que no llega y debemos entonces aprender a vivir con ello. ¿Cómo? Realizando el aprendizaje y dándonos cuenta de lo bueno que nos ha aportado la experiencia. 

miércoles, 17 de octubre de 2018

Experiencia Masculino y Femenino: Los Elementos

Te acercas, como una ráfaga de Aire entrando en mi Ser, en este cuerpo de Fuego. Avivando la llama del Deseo que nos une y nos consume en un abrazo de transformación y disolución en el Uno.

Te deslizas y fluyes libremente por mi cuerpo calando poco a poco, como el Agua que penetra suavemente en la oscuridad y profundidad de la Tierra, hasta las entrañas del Ser.

Somos Aire en el Fuego, Agua en la Tierra. Las polaridades del Espíritu regocijándose en la Materia.


martes, 25 de septiembre de 2018

Corazones sufrientes

Hay errores del corazón que cuestan una vida o incluso más de una. Amar a la persona equivocada, sentirse unid@ a alguien que no corresponde, desear un vida con alguien que prefiere "repartir" amor sin limitación ni compromiso alguno, perpetuar relaciones que hace tiempo que se agotaron... 

Cuando el amor no es correspondido, no fluye libre o no es bidireccional, el corazón sufre. Se ve presionado e impulsado por el deseo de poseer lo deseado, de hacerlo propio y/o por la exigencia de que se cubran sus necesidades. El deseo, en cualquiera de sus formas, opaca el amor profundo y vuelve al corazón completamente loco y sediento. Se transforma en una obsesión de ansia, incompletitud y puro egoísmo. Lo que en un principio era un estado de apertura a la vida y a la belleza de todas las cosas, se convierte en un estado de carencia, de necesidad. Se vuelve algo enfermizo y completamente opuesto al Amor. Se puede experimentar la sensación de haber perdido totalmente la cabeza, soledad, vacío, pérdida del apetito y del sueño, apatía e indiferencia, problemas de autoestima, incertidumbre, dudas, inseguridad, miedo o pánico...

El antídoto para esto pasa por la rendición a la realidad. Es necesario abrir bien los ojos y observar más allá de la bruma de la emoción, las creencias y los deseos. Ser flexible y valiente para traspasar los velos de los mundos inferiores y asomarse al balcón del observador para tener una vista panorámica de la vida y sus aspectos. Esto ayuda a tocar con los pies el suelo y a darse cuenta de las dinámicas, de los pros y los contras, de lo que es ilusión y lo que está ocurriendo.

El siguiente paso es la aceptación. Una vez se ha descubierto lo que ocurre, sólo cabe asumir que las cosas son como son y relajarse en la inutilidad de intentar cambiarlo. Si el corazón sufre es porque se aleja de su camino. Hay que revisar bien qué le duele, cuándo le duele para ver dónde está la herida y también las consecuencias que esto tiene en la vida práctica.

El Amor no duele, nos escuecen las heridas, pero eso sólo tiene que ver con cadauno. No podemos culpar a los demás de lo que nos ocurre y quedarnos ajenos, al margen. Así sólo nos volvemos víctimas que se ven arrastradas por sensaciones, instintos y pasiones ciegos que no llevan a ningún lado y suponen una gran pérdida de energía y tiempo, nos subyugan y nos esclavizan.

Si buscas el Amor auténtico y no te con formas con cualquier cosa, fíjate en lo que te hace sentir a gusto, libre, en apertura. En lo que se da de forma natural, sin esfuerzo, que viene de frente y de forma inexorable te abraza sin que puedas oponer resistencia alguna, sientes una rendición plena y sincera de todo tu Ser. Se produce una entrega incondicional y completa. Todo lo demás son sucedáneos, proyecciones, sustitutivos, fantasmas de la mente.

Si no encuentras el Amor en tu vida, mira tus heridas, en ellas encontrarás la clave.