domingo, 13 de mayo de 2018

Desvelo

Me desvelo ante ti, como por arte de magia, cuando tus ojos se posan en mí. Cuando te asomas a mi corazón, me vuelvo transparente.  Y los secretos que guardaba fluyen por mi ser en un anhelo de ser expresados. Tu presencia se extiende traspasando el tiempo, hilando los recuerdos de tiempos pasados, animando esperanzas y deseos dormidos, atrayendo la alegría de la promesa de la realización, liberando el peso de la frustración de lo imposible y lo inacabado. Y de repente me siento libre, viva, auténtica, creativa... completa.

Poco a poco siento deslizarse, desde mi cabeza hasta mis hombros, el velo que me separaba del mundo y las sensaciones, que me impedía ver que el camino del amor tan sólo está bajo mis pies. Ya no es necesario protegerse, esconderse, ni huir. La búsqueda ha terminado.

viernes, 6 de abril de 2018

Reflexiones para mujeres de hoy en día

Mujeres, nos están engañando. Nos prometen que seremos las que harán posible un cambio en este mundo, que nosotras tenemos el poder y que debemos luchar contra lo masculino para conseguirlo. Como si lo masculino fuera lo contrario de lo femenino, el enemigo ingrato y eterno que siempre trata de manipularnos y someternos...

Se está creando una burbuja ficticia de espiritualidad femenina en la que se alimentan y ensalzan los egos disfrazados con túnicas, se hacen iniciaciones y rituales sin la preparación debida, se distribuye información sin el marco adecuado para aprender y experimentar verdaderamente (en lugar de ello se transmite información abstracta de experiencias que si no se realizan quedan muy lejos de toda comprensión racional, con lo cual nos convertimos en loritos que repiten información que hemos oído o se  nos ha transmitido). Se organizan reuniones y talleres exclusivos para mujeres en los que se aporta una visión dualista y sesgada del ser humano, obviando o infravalorando lo masculino y que las polaridades son complementarias, ensalzando el rol de la mujer por encima de todo lo demás y alejándonos del principio más importante de las tradiciones que es la visión unitaria de todas las cosas.

Hay quien se aprovecha de la nostalgia, la melancolía y la añoranza que subyace bajo nuestra piel, en la memoria del ADN, en nuestra alma, proveniente de tiempos pasados en los que vivimos con gran fervor y pasión el culto a la Diosa y su Consorte, el Dios. Tiempos en los que prevalecía la voluntad de la Diosa que era siempre manifestada por una mujer, la cuál dirigía y manipulaba según la conveniencia del momento y los fines que persiguiera. Nos cautivan con ceremonias de tributo y homenaje a la Luna, con atuendos que nos recuerdan a nuestras vivencias de sacerdotisas, con meditaciones que nos hacen temblar de emoción recordándonos la Isla Sagrada donde se halla la puerta hacia ese lugar mágico que habita en nuestro corazón.

Que no os engañen. Se está utilizando el deseo que arde en nuestro interior por que esa época vuelva, y así también es como nos lo venden. Nos dicen que debemos provocar que vuelva el matriarcado, que lo mejor es que el poder sea de las mujeres... ¿y no os dáis cuenta del peligro?

Cualquier persona cuando empieza a realizar un trabajo profundo experimenta en carne propia que todos y todas hemos hecho de todo ya, que hemos sido hombre y mujer y que a consecuencia de todo lo que ha ocurrido antes tenemos estas condiciones en este momento. Las mujeres tuvimos el poder durante una época y también cometimos errores: guerras, asesinatos, manipulación, mentiras,traición, sometimiento, soberbia, mal uso del Arte... el matriarcado también generó mucho sufrimiento tanto para hombres como para mujeres. Todos estos errores llevaron al péndulo de la historia hacia el otro polo y el poder pasó a los hombres, y ellos han hecho tres cuartos de lo mismo.

Estamos en un momento en el que se habla de cambio de conciencia, de nueva era, de cambiar la forma de funcionar. Y ciertamente, las cosas irían mucho mejor si eso se diera. Estemos en el polo que estemos, en el femenino o el masculino, la forma de funcionar sigue siendo la misma, totalmente dualista. En ambos casos se hacen diferencias, se toman unas cosas por buenas y otras por malas. Y todo esto nada tiene que ver con la espiritualidad.

Cuando miro a otro ser (persona, animal, vegetal...) y le digo con mis palabras o actos "yo soy mejor que tú" o "yo tengo más poder que tú", ahí no cabe la espiritualidad. La necesidad de reforzar un yo implica automáticamente discriminar un No-Yo, existo Yo y todo lo demás. Eso quiere decir que no me siento parte, que soy algo diferente de lo demás como si la vida fuera por un lado y yo por otro. Entonces claramente la vida nos demuestra que realmente el yo no tiene ningún poder a la hora de decidir lo que ocurre y se ve arrastrado por las circunstancias y en continua lucha por sobrevivir. Lo cual implica un gran desgaste y mucho sufrimiento para todos.

Cuando empiezo a ver la interrelación de todas las cosas, la interdependencia de todos los seres, el fluir de la creación a través de toda manifestación y veo la perfección y la completitud de la gran obra del Universo del que tod@s formamos parte y en el que tod@s tenemos un papel fundamental, entonces, empieza a asomar la espiritualidad. Todo cobra sentido porque de repente todo está en su lugar, todo es perfectamente armónico en el vaivén de la vida.

Así pues, deberíamos elevar nuestra mirada hacia lo alto, hacia ese lugar que está en nuestro interior que está conectado con la chispa divina. Ese lugar que nos conecta con nuestro hogar, nuestra verdadera esencia, donde todo esta bien y de donde hemos partido. En este lugar todos formamos parte del mismo entramado, todo está formado de la misma sustancia de amor y gozo que lo impregna todo, ahí no hay un yo que nos separe y no existe nada que esté fuera ni dentro de mí.

Ojalá llegue el día del verdadero cambio en el que cada cuál trabaje para recuperar su propio poder, para sanar y tomar las riendas de su vida coocreando en armonía con todos los seres y siendo testigo de la Gran Obra.

La confianza

¿Alguna vez has soñado de pequeñ@ con llegar a ser algo que te emocionaba? ¿Recuerdas de qué se trataba?

Cuando pensamos en lo que realmente nos gustaría  hacer en la vida es posible que simplemente la idea ya nos abrume. Hay quien decide dejarlo como una aspiración o un sueño de fantasía infantil, con ayuda de su entorno que le exige prioridades como la seguridad de un trabajo estable, unos ingresos y cumplir unas metas sociales establecidas, y con el tiempo lo olvida.

Hay personas que, por más que la sociedad, la familia y todo su alrededor se empeñe en empujarle a que siga las normas del redil, no pueden conformarse con lo preestablecido. Esto genera angustia y tristeza existenciales, empuja a la búsqueda y conlleva desorientación. Y en muchas ocasiones constituye la base de una crisis existencial.

Si es tu caso, agudizar el oído interior y dedicar tiempo a perfeccionar la escucha, será de gran utilidad para replantear tus proridades y reconducir tu camino. Esto te ayudará a prevenir síntomas en tu vida, desde dolores y enfermedades fisicas hasta frustraciones, depresión, ansiedad...

Es frecuente que caigan es este estado personas que han estado faltas de apoyo y asesoramiento en su vida, o que han tenido que madurar más deprisa de lo que el desarrollo de un niño requiere. Quizá se hicieron responsables de cosas que no les correspondía y dejaron a un lado el proceso de autodescubrirse y esclarecer sus aspiraciones y deseos de realización en la vida.

Es muy importante alentar y apoyar a las personas, ya desde niñ@s a ser posible, a que realicen sus sueños. Porque el camino a veces no es fácil, y cuanto más alto es el propósito mayores son los sacrificios que deben hacerse. Ante los obstáculos, un@ puede crecer en valor para afrontarlos, pero el miedo a lo que pueda suceder y la falta de apoyo, pueden ser fuertes motivos para que la persona determine que es imposible y desista.

Los sueños, los anhelos, no cumplidos, con el tiempo se transforman en frustración y condicionan la vida de las personas de forma muy profunda. Por eso es de vital importancia el papel de los padres, educadores y terapeutas, y de todas las personas que se encargan de apoyar, enseñar y acompañar.

La confianza es algo que se tiene, pero que hay que cultivar y cuidar como un tesoro. Es la virtud que nos mantiene conectad@s con lo que nos hace sentir viv@s, lo que nos permite poder manifestarnos en el mundo tal cual somos y posibilita que se manifiesten los talentos.


viernes, 2 de marzo de 2018

Una aproximación a la Muerte y el Submundo

En todas las culturas y tradiciones se ha guardado respeto y mantenido un especial cuidado para preservar, tratar y cultivar el conocimiento acerca de la Muerte y lo que hay más allá de ella. Tanto es así, que forma parte de los misterios que cada estudiante espiritual debe conocer por sí mismo. Es un tema que a algunos les inquieta y preocupa, a otros les asusta, a otros tantos les puede fascinar... pero en definitiva, no deja indiferente a nadie. Indiscutiblemente forma parte de cada un@ de nosotr@s, sentimos su reflejo y sus efectos en cada una de las circunstancias de nuestra vida y de la existencia, aunque en la mayoría de los casos no los sepamos reconocer ni ver la relación.

Por desgracia es un tema que ha sido etiquetado como tabú y relegado al cajón desastre de lo prohibido. Se ha tergiversado todo el conocimiento y saber que está relacionado con los aprendizajes y el proceso que conlleva. Conocerla conduce a la realización de aspectos tales como: que la muerte tiene un papel importante y aceptarla es también aceptar la vida en su completitud tal y como es, que somos más allá del cuerpo físico, que el bien y el mal son conceptos inventados por el ser humano (amenudo para manipular y someter a otros), que los errores que cometemos únicamente son juzgados por nuestra propia conciencia y que el cielo y el infierno tal y como nos lo han contado quizá no existan o sean un tanto diferentes. El desconocimiento de la Muerte empuja al ser humano a un estado de esclavitud bajo el miedo, de constante búsqueda de remedios y milagros que le salven de pasar por ese trámite, de lucha por evitar algo ineludible. En esto han participado circunstancias y acontecimientos políticosociales vinculados y apoyados también por la religión (o, mejor dicho, eso que hacen en su nombre), escondiendo, sesgando, castrando y censurando el verdadero conocimiento que aporta luz y conforta las almas, utilizando leyes universales malinterpretadas o reinterpretadas a conveniencia para acotar toda conducta y someter voluntades, y alimentando el miedo que mantiene al pueblo alejado de la senda de la verdadera sabiduría y perpetúa el sistema fundamentado en los esclavos que obedecen los caprichos de grandes egos bajo esta manipulación.

Sin ir más lejos, la religión católica, por ejemplo, en todo su vagaje histórico ha clasificado a la muerte como algo malo y siniestro a lo que hay que temer, y si es posible, mejor evitar hablar de ello. Plantea el traspaso al otro mundo como un examen evaluado por un Dios misógino, déspota y tirano que reniega de aquellos y aquellas de sus hijos e hijas que no son tal y como "su libro" dice que tienen que ser. Es la figura de alguien que, si no cumples sus expectativas, te abandona. Pero no sólo es eso, sino que además te condena, y el castigo puede ser ir al purgatorio a reflexionar sobre tu vida o ir al infierno a sufrir torturas con seres monstruosos con cuernos, tridentes y calderas de fuego. Todo el mundo comete errores y tiene secretos, y esto hace que aparezca el miedo a ser juzgado ante alguien que "lo ve y lo sabe todo". Todos anhelamos ser amados y aceptados, y nos gustaría ir a un lugar mejor cuando acabe esta vida y descansar. De este modo ¿cómo va a querer alguien desvelar lo que es en realidad la muerte? ¿quién va a querer acordarse siquiera de la muerte?

En las mitologías antiguas, se hablaba y representaba a la muerte de diversas formas y se incluía en las enseñanzas acerca de la creación de la existencia y del desarrollo de la vida y del ser humano. Existen cartografías elaboradas de lo que hay en "el más allá", que explican el recorrido del alma una vez que el cuerpo físico muere. Es interesante apreciar como en todas ellas, a su forma, se describe el mismo proceso del alma. A ese lugar o plano del "más allá" se le suele llamar Submundo, término que refiere al reino de lo invisible. Esto abarca todo lo que hay al trascender el reino de la materia y lo que el consciente puede percibir (el inconsciente). Sin embargo, se ha hecho una traducción errónea, identificando el término Submundo con el concepto de infierno, el cual hace referencia a un lugar de eterno tormento y sufrimiento que, según lo que nos encontrarmos en la experiencia clínica con pacientes y en las mitologías, puede adoptar formas diferentes. Este error alimentado por una visión parcial e inquisitiva, ha sembrado la idea equivocada de que todo lo que no es material o no puedo percibir con mis sentidos, es demoníaco o tiene que ver con el demonio y los infiernos. Así, la misma muerte ha quedado atrapada en la sombra de esta mala interpretación, quedando como un misterio inherente a la vida que es contínuamente desterrado y rechazado por la mayoría de las personas, por miedo e ignoracia (en el sentido de desconocimiento).

Cuánto podríamos aprender si dejáramos atrás los juicios y las ideas impuestas sobre la muerte. Viviríamos libres del miedo a dejar de existir, a morir, a que se acabe la vida. Zanjar asuntos, acabar relaciones o situaciones que no conducen a nada, las despedidas o defunciones, serían acontecimientos por los que transitaríamos de forma natural, conscientes de que son parte del suceder de la vida. Posiblemente, no habría tal miedo a perder que nos enganchara a la actitud de conseguir, guardar y aferrar. Podríamos tranquilamente acercarnos a Caronte y conversar con él sobre su función y los misterios del proceso de las almas tras la muerte. Podríamos abrirnos a tener experiencia más allá de esta existencia física para redescubrirnos como conciencia que vive y es más allá de la materia. Quizá, cuando llegue la hora, nos resultaría más fácil poder despojarnos de los apegos a esta vida material y dejarnos llevar a orillas del río Estigia, hasta las puertas del Submundo, para renovarnos y habitar en el descanso de la vida eterna.

A lo largo del trabajo que llevo realizado hasta ahora he aprendido que ni mucho menos es a la muerte a quién debemos temer. Es una aliada que nos permite cortar y cesar situaciones que están en proceso de degeneración, que producen pérdidas de energía, que conllevan sufrimiento. También cuando el obstáculo es el cuerpo físico que ya no funciona debidamente, posibilita finalizar el vínculo con lo material para dar paso a una nueva vida. Por eso en muchas culturas la figura, ser o dios/diosa que se asocia a la muerte es también confortadora, porque nos libera de las cargas y alivia nuestra alma. Así pues, permitirse realizar las muertes necesarias durante la vida, nos brinda la oportunidad de deshacernos de lo que ya no nos sirve y enfocar nuestra energía en crear un espacio nuevo en el que se gesten y se desarrollen nuevos proyectos que harán nuestra vida próspera y fructífera para nosotr@s mism@s y quienes nos rodean. Y también nos asegura poder realizar el tránsito a la otra vida lo más liger@s posible. La reconciliación con la muerte es el primer paso hacia la realización de la experiencia en el Ser Eterno.



domingo, 18 de febrero de 2018

Concluir, Ser Feliz Ahora y Siempre

¿Te ha ocurrido alguna vez que llegan a tu mente pensamientos, sensaciones o imágenes de alguna situación de tu vida en la que te faltó algo por decir o por hacer? ¿Alguna vez has sentido el regusto amargo de tener algo que decir y que se extinguiera la oportunidad de hacerlo? ¿Alguna vez te callaste sentimientos, deseos, quejas, necesidades... que ahora te das cuenta de que necesitabas expresarlas y aún sientes que te gustaría hacerlo?

Todas estas preguntas hacen referencias a situaciones inconclusas de la vida. Experiencias que quedaron a medias, que captan nuestra atención a medias y no sabemos muy bien qué hacer con ellas, como libros abiertos sobre la mesa que nunca tenemos tiempo de leer pero que tampoco los cerramos y guardamos en el lugar que les corresponde. Nos inquietan y nos mantienen en un sinvivir alejado del presente, en realidades hipotéticas de lo que pudo ser o me hubiese gustado, sufriendo en desespero, anhelando... desgastándonos de forma inútil, sin conseguir nada más que alimentar ese dolor. 

Existe el anhelo de acabar con algo que ya pasó, nuestro verdadero Ser lo pide, lo reclama y exige por derecho propio. Quizá si lo hubiéramos escuchado, nos podríamos haber ahorrado toda esa pérdida de energía que nos quita de estar plenamente en este instante. 

Si la persona o personas con las que quedaron asuntos pendientes están vivas, existe la esperanza de hablar de nuevo o de volverlas a encontrar para zanjar el tema. A veces es cuestión de tiempo que la vida vuelva a juntar a los implicados para resolver el conflicto o aclarar o compensar la situación. Otras veces es posible que, por mucho que nos empeñemos, la otra parte no quiera saber nada o que no encuentren necesario hablar o resolver nada y que sea simplemente algo que tiene que ver con un@ mism@; aquí es importante respetar esa decisión y aceptar que es un aspecto íntimo a trabajar y resolver en un@mism@ (con un@ terapeuta debidamente formad@ a ser posible).

Si fallecieron, la cosa es un poco más complicada, pero se puede resolver. En el trabajo con la Terapia de Expansión de Conciencia, es posible concluir las experiencias abiertas, los asuntos pendientes, que pesan y presionan desde el inconsciente y se manifiestan en la vida cotidiana. La cuestión es rescatar las sensaciones y darles salida, poniendo de nuevo ante el paciente la situación oportuna para que haga lo que necesite hacer. De esta forma, también es liberada la conciencia de la o las personas que murieron a la par que la energía de dicha persona atrapada mediante la atención en esa experiencia. Pero indiscutiblemente, es preferible hacerlo todo en vida y, si es en el instante en el que acontece, mucho mejor.

Así pues, cerrar temas nos ayuda a tener nuestra energía a punto en cada intante y a estar presentes. Es algo que contribuye a sentirnos fuertes, en equilibrio y en paz con nosotr@s y la vida. Y también, llegado el momento de nuestra muerte hará que el tránsito sea más fácil. Acabar, concluir, cerrar, significa también aceptar e integrar. Es, en esencia, morir.

Por eso, antes de abandonar este mundo, arregla tus asuntos, cierra los temas pendientes, retira el velo de lo que ocultaste, confiésate contigo mism@ y con tus seres amados si lo necesitas,  (también los secretos son un lastre). Es la forma más sana y amorosa de soltar amarras pata tener una partida calma y serena. Esto constituye una de las claves para prepararse hacia una buena muerte. Resolver los asuntos pendientes para emprender el viaje ligeros de cargas. La muerte es el aliado que nos recuerda la importancia de soltar para tener un verdadero comienzo.


domingo, 11 de febrero de 2018

Reflexión sobre la palabra



Cada frase que sale de nuestros labios planta una semilla. De nosotros depende que sea de bien y genere repercusiones positivas hacia nosotros y los demás; o que sea de mal y cree condicionamientos que coarten el crecimiento y desarrollo de potencialidades, ya sean de un@ mism@ o de los demás. 

Es interesante reflexionar acerca de lo que se va a decir antes de expresarlo, observar la intención, qué nos motiva a querer decir eso y cuál es la finalidad. Entonces, quizá decidamos ahorrar palabras y empecemos a moderar la tendencia verborreica comúnmente extendida, vacía de contenido y carente de responsabilidad. Detrás de cada acción hay una elección, y eso tiene unas consecuencias cuya repercusión es incontable.

Cuánto bien podría hacerse a los niños y niñas, a familiares y amigos, a alumnos y pacientes, y en general a todo ser viviente. Quizá nos liberaríamos de la esclavitud de determinaciones y afirmaciones que deforman nuestra percepción de la realidad y nos someten a complejos inconscientes que condicionan nuestra vida y reducen nuestra visión y expresión del potencial por manifestar. Quizá seríamos más libres para elegir y ser verdaderamente nosotr@s mism@s sin limitaciones que nos impidan desplegar todo nuestro ser y brillar con todo nuestro esplendor.

La palabra es poderosa, no debería tomarse a la ligera ni banalizarse su uso. Una frase adecuada en un momento crítico puede cambiar la vida de una o más personas de forma radical con un darse cuenta instantáneo o sumirlas en la más profunda de las oscuridades empujándoles hacia estados obnubilados de conciencia.

Cadauno elige lo que siembra con la semilla de sus palabras.

viernes, 2 de febrero de 2018

Experiencia con lo Masculino

Tus ojos serenos, balcones abiertos al espacio infinito del universo. Espacio sagrado donde reposa mi mirada y descansa mi alma. Me encuentran cansada, desesperada y desolada por el dolor de no haber encontrado el verdadero amor, me acogen y sosiegan con el brillo de la esperanza de un nuevo comienzo, una nueva andanza.

Anhelo, tan ingenua como inmóvil, tu cálida cercanía. Como una suave brisa, me acaricias y tiemblo, me envuelves con tu manto protector. Me pierdo en tu abrazo confortador y sereno, me enseñas la entrega y que es posible trascender el dolor. Con los sentidos embriagados y mi corazón confiado en tus manos, se abren las puertas del templo para un ancestral reencuentro de los principios primigenios. Ni tú, ni yo, ni Diosa, ni Dios... vamos derritiéndonos poco a poco en la divina esencia del Ser Eterno, elevándonos en una espiral de puro amor.

(Escrito fruto de experiencias internas).