martes, 7 de enero de 2020

Refugio



Anhelo de descanso, hastío eterno que no acaba, que desgasta y aniquila. Impulso de repararme, echar a correr a los brazos del silencio, la quietud y el vacío. Deseo de paz, de alivio que solivianta mi alma atrapada en un día a día que consume mi vitalidad y mi alegría.

Camino interminable hacia la aventura de lo inimaginable. Libertad de Ser bajo el Sol invernal, danzando las aguas salvajes que juguetean bajo el hielo. Envuelta en el aroma de lo Sagrado que sopla en mi mente mensajes del presente, del futuro y del pasado, son reveladas verdades inmanentes albergadas en lo oculto esperando ser reconocidas, celebradas y realizadas.

Subí con gran fervor a las cumbres buscando el descanso y allí te encontré. En la morada de los Dioses, me reconoces como tu hija, me cuentas los secretos y me muestras los errores. Me recuerdas mis armas, que son las virtudes y fortaleces mi voluntad con el poder del Sí mismo. Padre Odín, tú que me invitaste a tu mesa y de tu cuerno me diste la bebida de los Dioses, eres el ojo sagrado de la sabiduría que me cuida y me guía. Gran protector, a tu salud este trago, valor en la batalla para vernos al otro lado. Skäll!

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