miércoles, 16 de abril de 2014
Camino hacia el Cambio de perspectiva
El cambio de perspectiva ha sido aparentemente brusco, pero en primera persona ha sido lento y de mucho trabajo personal. Me siento afortunada, porque durante mi vida me he sentido muy cuidada y protegida en varios niveles y porque siempre he encontrado la ayuda necesaria en los momentos clave.
Cuando me di cuenta de que era el momento de emprender el viaje hacia mi verdadero Ser, empecé a trabajar terapéuticamente. En breve los terapeutas me dijeron que ya estaba, pero esa sensación interna de desazón, vacío y sed seguía ahí... sin explicación, sin respuesta. Yo sentí que lo que ocurría era que no sabían qué hacer conmigo. Tuve suerte de encontrar el gran libro de Thomas Moore que me dio suficientes fuerzas como para comprender la primera "Noche Oscura" fuerte que pasé, fue un periodo en el que me sentí más sola y perdida que nunca por primera vez. ¿Y cómo explicar eso a nadie, si yo misma estaba perdida a cerca de lo que me estaba ocurriendo...?
Después de esto, entré en contacto con Reiki, ¡una bendición por lo mucho que he aprendido desde entonces!. Cierto es que me ayudó a hacer cambios en mi vida, porque me di cuenta de muchas cosas, sobre todo de los errores que había cometido y de las heridas del alma que a través de los años, en lugar de curarse, se enquistan e interfieren en todo. Aprendí los aspectos positivos de trabajar en grupo y lo importante de compartir no sólo lo bueno, también el dolor. Por fortuna, como un regalo del cielo, también entré en contacto con Aura-Soma, una herramienta maravillosa con la que me encanta trabajar.
Entre todo el movimiento interno de Reiki, justo cuando empezaba a concretar qué hacer con mi vida, hacia dónde dirigirme y qué cambios hacer, apareció la persona que puso todas mis estructuras, todas mis ideas, todas mis ilusiones patas arriba. Todo lo que había planeado se fue directamente a tomar viento. Y, paradógicamente, ahí empezó a emerger con fuerza mi felicidad. Gracias a David empecé a encontrar respuestas y sentido a lo que me ocurría. Pude encontrar sosiego y esperanza. Empecé a trabajar con él con la Terapia de Vidas Pasadas y paralelamente él me hablaba sobre la existencia de las Tradiciones Espirituales y sus enseñanzas. Desde entonces voy haciendo un trabajo terapéutico regular combinando la TVP y las terapias en las que me he instruido como tratamiento coadyuvante. Con el tiempo también he empezado a practicar la meditación Zen.
No encuentro palabras para expresar lo feliz y afortunada que me siento por haber llegado hasta aquí en tan buena compañía. Cada mañana cuando me levanto y veo el sol, doy gracias por la vida que tengo y porque en cada momento doloroso he tenido algo o alguien que me ha recordado lo importante que es ver la Lucecita interna, es esa chispa, es ese aliento Divino de Vida imperecedero e inmutable desde el que todo está bien. Muchos de los pesos que llevaba a cuestas han ido desvaneciéndose, muchas heridas han ido sanando y las relaciones que eran insanas han desaparecido o se están fortaleciendo.
No hay más que decir, salvo...
GRACIAS
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