lunes, 20 de abril de 2015

El círculo de mujeres, gran descubrimiento



Hace un tiempo sentí curiosidad por un libro que publicitaban por internet y del que hablaban muchas mujeres por Facebook, Luna Roja. Lo empecé a leer y entonces comprendí el éxito que estaba teniendo. Lo cierto es que es muy interesante y trata temas que se encuentran en la sombra de nuestro inconsciente.

Recientemente, hace unas semanas, he tenido la suerte de ser invitada a participar en un Círculo de Mujeres. Los talleres son conducidos por una profesional experta desde hace muchos años en la tradición Celta (Wicca), además de otras tradiciones espirituales esotéricas.

Tan solo hemos hecho una sesión de momento, y ya se ha empezado a movilizar en mi interior una energía inmensa que hasta ahora para mí era casi desconocida. Intuía que estaba ahí, pero jamás la había experimentado de esta forma. Tan sólo me quedaba el recuerdo inconsciente de experiencias pasadas de convivencia junto con otras hermanas, vida contemplativa, la experimentación del amor de la Gran Madre y hacia ella, el amor hacia toda las criaturas, en general hacia toda la creación.

Se ha despertado en mí algo que aguardaba el momento preciso y ahora siento que estoy preparada...

El sentido de la vida

Desde que tengo uso de razón, hay una pregunta que me turba, que me empuja a la desesperación. Me ha quitado el sueño durante muchos días por épocas y es parte del tema central de las crisis más importantes que he tenido.

Sumida en el ciclo de mi alma, me vuelvo a encontrar una y otra vez con la misma cuestión ¿Qué sentido tiene todo esto? ¿Qué sentido tiene la vida? Es algo que me turba profundamente, el no saber cuál es el verdadero sentido de todo.

Meditando me he dado cuenta de que quizá, muchos de los problemas que tengo en mi vida vienen por el apego, quizá principalmente sea porque no me atrevo de dejar ir del todo mi personalidad; ese personajillo inventado para ser aceptada, para que me quieran, para sentirme especial, en definitiva... para ser feliz. Me he dado cuenta de que estoy aferrada a unos deseos que en mi mente si se hicieran realidad, me conducirían a vivir feliz y segura. Pero hoy pondría la mano en el fuego y no me quemaría si digo que si consiguiera hacer realidad esos deseos no sería feliz y no estaría segura, porque en el fondo tendría miedo de perder todo eso...

Cuando observo mi vida, lo que he hecho, lo que sé, lo que "tengo", lo que deseo... pienso ¿y todo esto, para qué? ¿para qué me sirve? ¿a quién le sirve? ¿qué sentido tiene?

Esto me ha llevado a pensar que quizá me sentiría mejor si hablara con un maestro, si pudiera preguntarle por el sentido de la vida, a lo mejor me podría dar algún consejo o transmitirme una forma de encontrarlo y salir de este desespero. Pero seguramente me diría que la respuesta debo encontrarla por mí misma. Y he recordado algo, la única vez que he podido dejar de sentir ese desespero ha sido cuando he tratado con la muerte. Trabajar el tema de la muerte, meditar sobre ella, vivir la propia muerte en el proceso de depuración del alma, me ha ayudado a comprender esos misterios que desde la sombra me atraen y me inquietan. Así pues, me planteo ¿el sentido de la vida está relacionado con la muerte?

En este punto recuerdo las palabras de un maestro Zen que decía que para entender qué es la vida hay que entender qué es la muerte, ¿qué es la vida? ¿qué es la muerte? ¿qué/quién vive? ¿qué/quién muere?


viernes, 3 de abril de 2015

Explosión de vida

Siempre me ha gustado pasear por la montaña, en silencio, sintiendo el aire, percibiendo los aromas particulares, escuchando tan solo el sonido de mis pies al caminar.

Es mágico como en unos pocos segundos ya me siento parte, totalmente integrada, como si siempre hubiera estado ahí, como si todo lo que hay a mi alrededor estuviera hecho para mi deleite. Se amplían los sentidos y poco a poco puedo distinguir la compañía de otros amigos: una mosca volando, varios pájaros cantando entre las ramas... Los colores se vuelven más brillantes e intensos, el juego de la luz del sol y el reflejo en la hierba y las hojas de los árboles crea un ambiente mágico que me hace vibrar internamente y recordar que soy parte, que jamás fui algo independiente y separado. Que todo lo que contemplo a mi alrededor es una proyección de mi mente, de lo que soy en realidad, es una pincelada de mi verdadera naturaleza, mi verdadero ser empieza a asomar...



Contemplo el paisaje en este tiempo de primavera y veo como la vida explosiona por todas partes. Son estallidos vitales constantes que recuerdan el milagro que estamos experimentando de Ser, de Existir, de Materializar el potencial de vida. Si somos capaces de prestar un mínimo de atención a nuestro alrededor en tiempo de primavera, podremos ver lo maravilloso de la creación y aprender mucho de ella.

Una de las cosas que me ha llamado la atención es que cuando hay un veradero impulso de vida, no importa lo difíciles, adversas o duras que sean las condiciones circunstanciales, ¡la vida se da! Y ese es el milagro. Todo es conciencia, todo está vivo, todo es vida...

"Aunque me halle en medio de la adversidad, aunque las circunstancias sean difíciles como un terreno de piedras y duras como rocas; mi firme impulso de existir me ampara y me sostiene para florecer con el rojo pasional y vital de la más bella de las amapolas, y realizarme plenamente como una manifestación de la vida en todas las dimensiones de mi ser".

Anna CM



Amapola
Amapola







jueves, 26 de marzo de 2015

Mariposa, el Ser que somos?



Mariposa de mi alma,
mariposa de mi corazón,
en mis noches y en mis días,
que pueda sentirte yo...

porque dejar de sentirte sería
dejar de vivir despierto,
y sumirme en un profundo sueño
sería como estar muerto.

Mariposa de colores,
tú albergas mis pasiones
mis delirios, mis errores
mis pensamientos y emociones

Mariposa sube y vuela
alcanza la bella estela
sube y fúndete con ella
haz la magia que mi alma anhela...

Reflexiones de hoy...

Todavía no tengo claro lo que quiero, pero desde hace tiempo, tengo muy muy claro lo que no quiero en mi vida. Una de las cosas que no quiero son relaciones descompensadas, trabajar en contra de mi ética, dejar de bailar, callar lo que siento, vivir sin ser yo misma, abandonar la esperanza de que las cosas se pueden hacer de un modo mejor para todos... Aún así, utilizo todos los acontecimientos desagradables que me encuentro para encontrar un aprendizaje, procuro darle la vuelta hacia lo positivo.

Amenudo me encuentro con personas...
...que me subestiman, quizá sea para que aprenda a valorarme más
...que me dicen lo que debo hacer y cómo tengo que hacerlo, quizá sea para que aprenda a mantenerme en mí misma sin dejarme influenciar
...que me mienten, quizá sea para que aprenda la otra cara de la inocencia
...que me proponen hacer cosas que van en contra de la honestidad y el respeto, quizá sea para que aprenda el valor de la impecabilidad
...que me intentan robar mi energía, quizá sea para que aprenda a poner límites y a establecer mis verdaderas prioridades, dónde pongo mi energía?!
...que no me dejan hablar y cuando lo hacen no me escuchan! Quizá sea para que aprenda el valor de la palabra y el arte de la palabra justa
...que si no hago lo que quieren o esperan de mí desaparecen o se enfadan, quizá sea para que aprenda que vivir intentando complacer a los demás es condenarse a la esclavitud de hacerse responsable de la felicidad de los demás... y si desaparecen, quizá sea para que aprenda realmente quién vale la pena que esté en mi vida
...que se preocupan por mí cuando quieren algo, quizá sea para que aprenda que el ser humano se mueve por intereses y ahí estamos todos incluídos, detrás de todas las relaciones hay un interés aunque sea a nivel inconsciente

Supongo que todo esto os suena, ¿verdad?


domingo, 22 de marzo de 2015

Vuelta a Manresa, ya tengo el título de terapeuta de TVP :)



¡Ya he vuelto! Después del odiseico viaje, de nuevo estoy en casa :) ¡Qué aventuras, madre mía! Nos lo hemos pasado muy bien, a pesar de todos los inconvenientes, hemos dado la vuelta a todo y hemos podido disfrutar de nuestra estancia.

Cada vez que nos aventuramos  a organizar algún taller o algún curso surgen nuevas experiencias que se van superando. Esta vez vengo con el subidón de haber acabado junto a mis compañeros de promoción la formación de Terapeuta de Terapia de Vidas Pasadas con David :)

En la entrega de títulos con el profe :)
Lo hemos pasado genial en el curso, hemos compartido nuestros temores, penas, fatiguitas, lágrimas... nos hemos acompañado en el nacimiento, en la muerte, en varias vidas y situaciones que nos parecían perpetuas y sin solución. Y todo esto entre risas y bromas, con mucho tacto y cariño. Así hemos hecho posible que este curso haya sido el inicio de un proceso de apertura, renovación y crecimiento hacia una mayor conciencia, una nueva forma de vivir y de comprender el mundo. Os aprecio mucho y compañer@s del alma :)



Al acabar el curso han surgido en mi mente muchas cuestiones. Se puede decir que la vida (o mi alma) me ha empujado desde muy temprano a buscar el camino hacia el descanso eterno y la felicidad. Siempre he sentido el impulso de hacer algo por que el mundo sea mejor, por sentirme feliz y ver felices a las personas de mi alrededor, por unir a las personas por un bien común en hermandad... y por diferentes acontecimientos he ido descubriendo cosas que me han ido acercando a los medios que hacen eso viable. Para mí, llegar a este punto me ha requerido muchos años de preparación y de trabajo personal. Desde una profunda noche oscura en la que me hallaba inmersa en 2006 hasta ahora ha sido un árduo camino de introspección, sesiones terapéuticas (mediante relajaciones, reiki, aura-soma, TVP, flores de Bach, aromaterapia), asistir a cursos y talleres, práctica diaria de limpiezas y protecciones, meditaciones, leer libros, conocer y acompañar a otras personas en ciertos momentos... Todo eso me ha llevado hasta el momento de hoy.

Anteriormente escribía en este blog sobre ser terapeuta, la importancia de la figura del terapeuta y la necesidad de que haya una buena formación para comprender y acompañar a la persona que lo solicite de la mejor manera posible, sin obviar detalles, sin proyecciones, evitando dañarle innecesariamente y poniendo a su alcance las herramientas necesarias para que sane sin hacerse dependiente de nadie. Mis apreciaciones, tras este proceso formativo, van más allá. Me daba cuenta de que mi visión era parcial, tenía la sensación de que faltaban piezas para que todo lo que había aprendido encajara y el trabajo que pudiera ofrecer tuviera una coherencia. Muchas veces me sentía como si me alzara de puntillas para rozar conla punta de los dedos el verdadero sentido de todo esto, y acababa por sentirme cansada, frustrada, enfadada...

Sin duda, las terapias son disciplinas que constituyen herramientas hábiles para educar, instruir y alentar a las personas a tomar la responsabilidad de su propia vida. Comprender de dónde vienen los síntomas, identificar las verdaderas necesidades del alma, hacer conscientes los errores cometidos y aprender de ellos implican cambios que repercuten en todos los niveles del Ser y transforman nuestras vidas. Nuestra misión como terapeutas es ayudar a recuperar la fuerza y la voluntad, para que sea la propia persona la que realice los cambios que necesite en su vida, dejando de ser arrastrad@ por las circunstancias y sin depender de alguien o algo externo que le indique lo que debe hacer en cada momento. Alcanzar un estado de paz, amor y serenidad es posible, la práctica hace que lo puedan traer a sus vidas, y esto repercute de forma positiva también en todo su entorno, como una onda expasiva aunque a veces no sea posible percibir el alcance de todos los beneficios.

Trabajar de terapeuta es asumir una gran responsabilidad. Todo lo que se dice a un paciente en la consulta tiene una repercusión, sino inmediata, a nivel inconsciente, y va trabajando. Igual que cuando pasamos la baqueta por el cuenco tibetano poco a poco se va produciendo una vibración, las palabras del terapeuta quedan suspendidas en el campo vibratorio del paciente y van ejerciendo influencia. Así pues, todo cuenta, nuestras palabras, la intencionalidad, la intención, nuestro nivel de conciencia, todo va a influir en el desarrollo de la relación terapeuta-paciente. 

Deberíamos plantearnos entonces, por ejemplo, qué ocurre cuando le digo al paciente cosas que percibo de él o que "he visto" durante la sesión. Son situaciones que plantean dudas sobre todo en maestros y terapeutas de reiki, imposición de manos, terapias energéticas y en personas sensibles/perceptivas. Antes de decir nada debemos reflexionar sobre las siguientes cuestiones: ¿cómo le va a influenciar eso? ¿en qué le va a beneficiar?. Si lo que le voy a decir le va a ayudar a crecer, a ver las cosas de forma positiva y a sentirse mejor, deberé procurar comunicárselo de forma que lo pueda entender y encajar teniendo en  cuenta el momento en el que está. Por ejemplo: si percibo que las decisiones que está tomando en su vida le llevan a situaciones de dolor y sufrimiento, puedo hacerle preguntas que lel hagan reflexionar sobre su actitud y que le ayuden a darse cuenta de los fallos que está cometiendo. Pero siempre de forma imparcial y que sea él/ella quien se de cuenta y quien saque sus propias conclusiones!!!

Conviene olvidarnos de la antigua práctica de decirle a la gente cuántos entes lleva enganchados, qué ha sido en vidas pasadas o cuántas encarnaciones le quedan. Todo eso son hipótesis que no llevan a ningún lado, o al menos no le solucionan nada a la persona, ni hacen que aprenda nada, ni que se ilumine...

Lo importante es que la persona haga su trabajo, que se de cuenta de las cosas que suponen impedimentos para que pueda ser feliz, que se de cuenta de sus errores, que tome conciencia y se haga responsable. Debemos ayudarle a que tenga valor y la constancia necesaria para permitirse mirar hacia su interior y desentrañar los misterios de su sombra. Por eso pienso que el mayor reto que tenemos es la confianza. El acompañamiento desde la confianza es un descanso para el terapeuta y esperanzador para el paciente. El gran problema que se encuentra mucha gente es que cuando acude a la consulta de un profesional es que el poder reside en el terapeuta, y mientras eso se mantenga, la perona no podrá realizar verdaderamente su trabajo porque pondrá la responsabilidad en los demás (en este caso en el terapeuta) y seguirá yendo "a que le sanen".

Por eso me encuentro muy agradecida a la formación que he recibido, a los terapeutas que me han acompañado durante mi proceso hasta ahora y a mis compañeros del alma. Todas estas experiencias me han llevado a recompilar todas estas reflexiones, apreciaciones y conclusiones.

El alma es la primera capa sensible y sutil que nos encontramos cuando miramos hacia nuestro interior. Está llena de sorpresas, unas agradables y otras llenas de dolor y sufrimiento. Cuanto más trabajamos para conocerla más nos damos cuenta de su fragilidad y poderío, de cómo un cambio a este nivel deriva en cambio importantes en la vida física ordinaria. Sanar una herida del alma acerca al descanso de la plena conciencia, nos ayuda a traer más luz a nuestra vida y a ser más felices.

Viendo la magia de interactuar con el alma, de saber escucharla y comprenderla, ya tengo mis dudas resueltas. Por fin mi trabajo tiene sentido. Poco a poco las piezas del puzle encajan... y es que, más importante que la técnica que usemos, de los cursos que hayamos hecho, de la edad que tengamos, del país que seamos... está el nivel de conciencia. Cuando hemos tenido la experiencia de unidad, entonces podemos transmitir a los demás que ese estado es posible. Cuando nos hemos experimentado como la gran madre, entonces podemos acompañar a otras mujeres en el proceso de sanación de su feminidad... porque sabemos lo que es por experiencia propia, tenemos la certeza de que eso es así...

Mis palabras tan sólo expresan el deseo sincero de la autenticidad en todo lo que hagamos. Estamos en un momento en el que es urgente poner conciencia a nuestras vidas. Lo que hasta ahora servía ya no nos vale. Es hora de funcionar de forma diferente y de darnos cuenta de que la opción de hacer un mundo mejor, de ser felices y de cambiar las cosas está en nuestras manos. De nosotros depende mirar a la cara a todo aquello que tememos para colocarlo en su lugar y que no suponga un obstáculo, tomemos las riendas de nuestras vidas, hagámonos responsables y seamos nosotros quienes decidamos.

He tomado la decisión consciente de dedicar mi vida a traer la luz y conciencia y con ello ayudar a todas las personas que quieran hacerlo también. En el fondo, todos buscamos lo mismo, el problema es que muchas veces no sabemos cómo conseguirlo y nos metemos en cada marrón... No obstante es bueno saber que entre tod@s hacemos un mundo mejor.

Desde mi corazón hacia vuestra alma,
Anna



sábado, 14 de febrero de 2015

Feliz día de San Valentín


¡Feliz día de los enamorados! O como yo prefiero llamarle, ¡Feliz día del wisky!


Conozco a mucha gente que no le gusta este día. Se deprimen porque no tienen pareja o porque el recuerdo que guardan no es demasiado bueno. Es frustrante que te recuerden cada año en la misma fecha aquello que deberías tener y no tienes. Por eso en lugar de San Valentín, prefiero llamarle San Ballantine's... que al menos nos ameniza y nos ayuda a olvidar...

Este día de celebración es otra oportunidad más para recordarnos aquello que no tenemos o la imperfección de lo que tenemos. Nos envían un mensaje implícito que dice algo así como, en este día debes tener pareja y debéis regalaros algo.

¿Pero qué ha de cierto en un amor que se celebra una vez al año bajo una masiva campaña publicitaria? ¿Qué valor tiene que alguien se acuerde de su amor cuando todo el entorno nos bombardea con llamativos corazones y todo tipo de marketing "I love you" y ositos? ¿A caso si no se tiene pareja no se puede celebrar el amor?

Cuántos estereotipos y cuánto interés consumista... no nos dejemos engañar.

El hecho de no tener pareja no es nada malo y tampoco nos priva de que celebremos el amor. Podemos estar enamorados de la vida, amar a todas las cosas y a todos los seres, aceptar todo tal y como es, y vivir en ese estado en cada instante. Podemos amar cada una de las cosas que hacemos y proyectar ese amor hacia todo lo que nos envuelve, ese sí que es un buen regalo de amor que seguro que será más provechoso y mejor recibido que cualquier otra cosa. Esto también va para quienes tenemos pareja. Debería ser más importante procurar la salud de la relación que hacer un regalo un día al año. El amor se demuestra instante a instante, con cada gesto, cada mirada, cada palabra... si el 14 de febrero hay un regalo y no hay un verdadero amor y respeto, la relación está vacía, muerta, perdida y es absurdo y falso cualquier intento de disimularlo, porque internamente se sabe. Si hoy digo "te quiero" y cada día hablo mal a mi pareja, no la escucho ni dialogo, no confío en ella/él, le grito, le guardo rencor... ¿Qué sentido tiene?

Con pareja o sin, amar por haber amado todo eso que nos hemos llevado... libres de ser quienes somos a la aventura en este universo peculiar, agradeciendo la grandeza y la magnificencia de esa energía que nos junta y nos separa, que nos trae y nos lleva, y nos guía simplemente a la felicidad de ser infinitamente amados.

Feliz día Corazones :)