Fue difícil entender lo que me ocurría, hasta que descubrí mi Naturaleza.
Vengo de un lugar dónde la armonía reina en todos los rincones. La Madre Naturaleza nos brinda el regalo de abundantes y fértiles parajes. Todos los seres conviven en paz, llevando a cabo cada uno su función, respetando el lugar de cada cuál.
Por las mañanas despertamos para contemplar el amanecer y nos reunimos de nuevo al caer el Sol. Dedicamos estos momentos a agradecer la vida y la nueva oportunidad que se nos da, y las cosas que hemos disfrutado durante la jornada.
Oímos los murmullos del aire y escuchamos sus historias, consejos y mensajes de inspiración. Nos embriagamos con los múltiples aromas de flores, de plantas, del mar, de los ríos... Nos bañamos en aguas cristalinas y jugamos con las hadas, y con el reflejo de la Luna contemplamos las formas de las memorias pasadas, presentes y futuras. Danzamos alrededor de la gran hoguera, cantando, bebiendo y comiendo manjares de la hermosa y próspera Tierra preparados con exquisito mimo y atención. En el fuego forjamos las espadas, las hachas, las lanzas... símbolo de nuestro arrojo, ferocidad y fuerza. Pero no sólo eso... con el fuego creamos figuras y envases de cristal, para almacenar, reservar y compartir la magia con cualquier ser en cualquier lugar. En las nuestro hogar nunca falta una buena lumbre que nos recuerda que la Luz que guía está en el interior y que es importante conservar el fuego y el calor del Amor, así siempre estaremos en casa. Cultivamos la tierra y le rendimos homenaje, siguiendo sus ciclos y celebrando sus cambios. La consideramos nuestra Madre, pues de ella salen los alimentos y a ella volvemos buscando consuelo al final de la vida. El Padre, habita en el cielo cuidándonos con su calor, procurando que todo crezca y se desarrolle, protegiéndonos con Amor, sacrificándose para que la rueda de los ciclos siga girando y acompañándonos entre los mundos hacia la vida eterna y el descanso. Sin embargo, el Amor entre los dos lo impregna todo por doquier... y así vivimos en un fluir de puro gozo y hermandad, con las Bendiciones de la Madre y el Padre.
Y es una celebración de los cambios, la alegría de vivir, dónde nos volvemos uno moviéndonos al unísono en la danza de Amor de los Dioses. La belleza y la pureza se derraman por todas partes, el mundo brilla, más intensamente, más luminoso. Los corazones se abren y se rinden ante las Bendiciones de lo Divino y la grandeza del milagro de la Vida.
Allí el Amor entre las personas es la forma de relacionarse. El respeto y la confianza son ley. La empatía, la hermandad, el compartir y el pensamiento en comunidad reinan. Hombre y Mujer se acercan y se eligen a través de la Verdad de sus corazones, más allá del deseo y de los instintos. El encuentro sexual es un Ritual Sagrado de Unión, en el que él ve a la Diosa compañera en ella y ella al Dios compañero en él. Es Amor en Libertad. Sin apegos, sin expectativas, sin promesas, sin proyecciones, lo que es Es.
Y así, mi Alma viajera llegó a este lugar con valores que a much@s asombran y causan rechazo, y a otr@s les recuerdan algo que están buscando. Pero mira, una cosa te diré: si tienes buenas intenciones y corazón puro, de mí nada has de temer, aquí tendrás una sincera amiga; pero si vienes con propósitos ocultos o malas ideas, te aconsejo que des la vuelta por dónde has venido, no porque sea bruja, sino por antigua y guerrera.
💖🌈🦋