No me juzgues. Nada bueno puede salir de ello. Cada vez que de tu boca sale un chisme, una crítica o un juicio, estás hablando tan solo de ti mism@, de tus errores, de tus carencias, de tus miserias, quizá también de tu vacío y de tu insatisfacción respecto a la vida. Todo eso que en ti mism@ no eres capaz de ver lo proyectas en lo que te rodea.
No me juzgues, ni siquiera en pensamiento. Pues de esa forma tu mente alimenta la fantasía de ser perfectamente superior a lo demás y se piensa que está contemplando algo externo que no merece ningún respeto. De ser de otra manera, serías consciente de que no puedes percibir nada que esté fuera de ti, todo y todos somos aspectos de tu propia mente, que si respetaras lo más mínimo entenderías que es absurdo criticar pues tu visión no es total y completa.
Los juicios conllevan un posicionamiento respecto a lo juzgado. Desde las alturas veo que eres inferior, pobre infeliz... Y si observamos esto detenidamente, nos podemos preguntar ¿Quién es el que juzga? ¿Qué parte de mí es la que se siente superior? ¿De dónde surge esa actitud?
Las etiquetas y los comentarios que encasillan puede hacer mucho daño en esta sociedad porque lamentablemente la mayoría de la gente sigue funcionando a través del ego. Es como ver un ir y venir de ciegos que siguen a tuertos que dicen estar en posesión de la perspectiva y el conocimiento global. La gente genera opiniones personales a cerca de todo y se construyen sus propias imágenes mentales, que no son más que ilusiones forjadas mediante la información que les llega a través de sus empañados filtros de percepción. Así pues, podemos comprobar después que lo que dicen de tal u otra persona poco se ajusta a la realidad.
Este tipo de actitud está muy extendido, y lo peor es que la gente que más critica se cree en posesión de la verdad y privan a otr@s de ver por sí mism@s. ¡Comprueba, experimenta, siente, observa... plenamente! Pero siempre por ti mism@, ten tu experienca en carne propia y no necesitarás la opinión de terceras personas. Investiga, no te quedes con sucedáneos que aumentan la distorsión de la percepción de la realidad.
A lo largo de mi vida, en diferentes etapas, he ido topándome con personas de esas a las que les gusta ir de que conocen a la gente. Sin saber nada de mí me han endosado etiquetas y las han popularizado entre la gente conocida ¿y qué ha ocurrido? pues que cuando se han confrontado con la realidad han visto que no les cuadraba y se han enfadado. En el fondo el enfado es consigomism@s porque lo que había en su mente no se corresponde con la realidad, y eso poco tiene que ver conmigo.
Si aprendiéramos a funcionar más allá de las categorías, si desarrolláramos más la capacidad de observación, podríamos empezar a ver con mayor profundidad y a tomar cada uno la propia responsabilidad de su vida y su área de influencia. Un comienzo de respeto y amor por un@ mism@ y por toda la existencia.
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