Cuando era pequeña, soñaba despierta. Jugaba a ser Sailor Moon, como si yo fuera Serena. ¡Me encantaban esos dibujos! Instintivamente creía en la magia, en que podía surgir de mi interior un poder en los momentos precisos para transformarme y hacer frente a "los malos".
Es muuuuy curioso, porque siempre quise tener un gato como compañero. Era como una necesidad de poder compartir con un hermano menor gatuno. ¡Y finalmente lo conseguí! Estoy tremendamente feliz por tenerlo de compañero de aventuras :)
Con el paso del tiempo esas sensaciones poco a poco habían ido quedando enterradas, o mejor dicho desterradas, puesto que la mente racional forjada por la educación social siempre tiende a negar lo que va más allá de la razón. Lo que trasciende toda lógica suele ser tildado de locura, delirio, imaginación desbordada, fantasías que no conducen a ningún lugar...
Pero con paciencia y mucho trabajo interno, todo se va dando a su tiempo. Lo que parecían fantasías y sueños infantiles, ahora son un lenguaje encriptado tras el que se abre el sendero que me ha estado aguardando. Me emociono al pensar que siempre supe cuál era mi camino. Me he dado cuenta de que me volví desconfiada y, en consecuencia, me lo he negado a mí misma durante años pensado que era demasiado hermoso, demasiado gratificante como para ser cierto y diciéndome que eran fantasías y sueños utópicos...
Todo trabajo tiene su recompensa, si estamos atent@s a este instante y sabemos reconocer lo que la vida nos trae, sin esperar nada, es sorprendentemente gratificante. Siento cada vez más como todo se pone en su lugar, las cargas se desvanecen, se disuelven las carcasas que no me permitían Ser y me derramo sobre el mundo bendiciendo todas y cada una de las cosas que toco, todo ser, toda existencia. Me siento infinitamente unida a la creación y conmovida por su grandeza, belleza y perfección. Me abruma la gratitud que siento hacia todo y la sensación de reprocidad universal.
Siento que es el momento, que ha llegado a mi vida algo crucial. Que aquellos sueños que vivía de forma inconsciente, los alcanzaré en realidad y podré acabar de desvelar el misterio que tanta incertidumbre me ha generado siempre ¿para qué estoy aquí? ¿cuál es mi camino? ¿qué voy a hacer con mi vida para ser feliz?
Como decía, se me abren las puertas del sendero que había permanecido oculto. Quizá, lo hubiera pasado por alto en otras circunstancias. Pero el anhelo de mi alma es tan profundo, el impulso es tan fuerte, que ya no puedo negarlo ni ignorarlo, tan sólo entregarme...


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