La falta de cariño y de amor por un@ mism@ puede llevarnos a pensar en el fondo que nadie nos quiere, que estamos sol@s o perdid@s. Podemos llegar a sentirnos navegando en un mar tormentoso, descontrolado e inestable de emociones, pensamientos y sensaciones cruentas y desagradables. Podemos sentir que lo que nos falta lo tiene alguien: la familia, la pareja, los amigos y amigas...
Y entonces la vida empieza a apretar poco a poco. Nos pone en situaciones en las que las personas u objetos en los que depositamos nuestra esperanza de sentirnos amad@s, desaparecen, a veces temporalmente y a veces sin vuelta atrás. Y entonces sentimos la ausencia... ¿ausencia de qué? ¿qué es lo que realmente se echa de menos? ¿quién echa de menos? ¿adónde lleva ese anhelo?
En el momento en que proyectamos un anhelo sobre algo lo estamos convirtiendo en un objeto de deseo. Y cuando ese objeto es alcanzado pronto descubrimos que eso no es lo que nos va a proporcionar lo que queremos.
Nadie puede dar amor a nadie, lo que no está en un@ no está en ninguna parte. Con esto quiero decir que una persona que no siente el calor del amor en su interior difícilmente lo sentirá a su alrededor y en las personas de su entorno. Por mucho que el entorno sea amoroso y que alguien se esfuerce por hacérselo sentir, si no hay esa aceptación, reconocimieto y apertura al amor es improbable que pueda experimentarlo realmente.
Por otra parte, para verlo en positivo, se puede decir que esta es una realidad holográfica en la que la bastedad del universo está representada en la más ínfima partícula. Por lo tanto, si el amor existe, está en cadaun@ de nosotr@s, es preciso darse cuenta, reconocerlo y poner energía en ello para manifestarlo.
La ausencia marca un estado de necesidad, de carencia centrado en los deseos del ego. Es un grito desesperación al no satisfacer las demandas y exigencias del YO, y trata de culpabilizar y echar la responsabilidad a los demás. Es un estado desequilibrado de la conciencia que se disuelve al observar y experimentar desde el plano espiritual. Por lo tanto, la sensación de ausencia es un síntoma a tomar como objeto de trabajo y meditación.
martes, 12 de diciembre de 2017
La ausencia
A l@s romántic@s nos gusta ver la belleza de los detalles y dejarnos envolver y acariciar por ella. Nos damos cuenta de que las circunstancias, los momentos, las sensaciones, los sentimientos... todo, cuanto más auténtico, más hermoso... Aunque duela, cuanto más profundo, más revelador y más real es. Podemos ver la belleza en todas partes, incluso en los lugares y situaciones más insospechados donde la mayoría sienten rechazo, miedo o desprecio. Como por ejemplo en la muerte, en las situaciones imposibles (amor platónico, utopías...), en las tragedias...
Algunos podrían ver a alguien destrozado por echar de menos a otra persona y ver sólo la desesperación, la tristeza, la pena, el llanto... otros, más allá de todo esto vemos la magia de la conexión entre individuos, la tensión amorosa entre dos polos que se atraen, la danza magnética de las energías atrayéndose, la oportunidad de ver qué falta en la vida y qué es lo realmente importante, la oportunidad de ver lo que uno anhela profundamente.
La ausencia nos ayuda a darnos cuenta de lo imprescindible, de nuestras carencias y necesidades, de nuestros deseos, de nuestras debilidades. Es la que nos hace ver cuáles son nuestros apegos y nos enseña a ver que nada es para siempre, que todo tiene un final. Nos empuja a enfrentarnos con los propios sentimientos y emociones, sale a flote lo que subyacía en silencio. Y eso puede ser aterrador, el ego desea huir, lo niega y lucha hasta desfallecer por tal de no aceptar lo que hay. La ausencia nos pone en contacto con la incertidumbre, con la sensación de pérdida inminente, de que la vida es más allá de nosotr@s y escapa a nuestro control.
Es la cuerda que une a los amantes que oscilan entre la pasión y el deseo, y la sensación de incompletitud en la búsqueda de la realización en la unión de los opuestos/complementarios.
La ausencia no es sólo física, se puede sentir en la falta de fluidez en las relaciones, en la falta de fuerza y de pasión en la comunicación verbal y en la actitud, y en las palabras no tan por su significado como por su uso. Y también en el frío mortal de una relación sin sentimientos...
El vacío que crea una relación, del tipo que sea, sin sentimientos puede destrozar por completo un corazón romántico. Cada instante que pasa se van clavando más y más los cristales helados de la frialdad... y duele la ausencia de un amor que fue y se desvaneció sutilmente y despacito, extinguiéndose como el último hálito de vida en el ambiente. Y después... sólo frío... frío y vacío que deja la ausencia del calor del amor.
Algunos podrían ver a alguien destrozado por echar de menos a otra persona y ver sólo la desesperación, la tristeza, la pena, el llanto... otros, más allá de todo esto vemos la magia de la conexión entre individuos, la tensión amorosa entre dos polos que se atraen, la danza magnética de las energías atrayéndose, la oportunidad de ver qué falta en la vida y qué es lo realmente importante, la oportunidad de ver lo que uno anhela profundamente.
La ausencia nos ayuda a darnos cuenta de lo imprescindible, de nuestras carencias y necesidades, de nuestros deseos, de nuestras debilidades. Es la que nos hace ver cuáles son nuestros apegos y nos enseña a ver que nada es para siempre, que todo tiene un final. Nos empuja a enfrentarnos con los propios sentimientos y emociones, sale a flote lo que subyacía en silencio. Y eso puede ser aterrador, el ego desea huir, lo niega y lucha hasta desfallecer por tal de no aceptar lo que hay. La ausencia nos pone en contacto con la incertidumbre, con la sensación de pérdida inminente, de que la vida es más allá de nosotr@s y escapa a nuestro control.
Es la cuerda que une a los amantes que oscilan entre la pasión y el deseo, y la sensación de incompletitud en la búsqueda de la realización en la unión de los opuestos/complementarios.
La ausencia no es sólo física, se puede sentir en la falta de fluidez en las relaciones, en la falta de fuerza y de pasión en la comunicación verbal y en la actitud, y en las palabras no tan por su significado como por su uso. Y también en el frío mortal de una relación sin sentimientos...
El vacío que crea una relación, del tipo que sea, sin sentimientos puede destrozar por completo un corazón romántico. Cada instante que pasa se van clavando más y más los cristales helados de la frialdad... y duele la ausencia de un amor que fue y se desvaneció sutilmente y despacito, extinguiéndose como el último hálito de vida en el ambiente. Y después... sólo frío... frío y vacío que deja la ausencia del calor del amor.
miércoles, 15 de noviembre de 2017
El amor, el sexo y otros añadidos
Soy de una generación intermedia, del impás de impases, en la que aún quedan rescoldos de normas y moralidad que apenas apoyan y, ni mucho menos, favorecen a la mujer.
Hay ideas y patrones de conducta subyacentes e intrínsecos a la educación que nos transmiten nuestros padres (la mayor parte de forma inconsciente), a través de comentarios, normas, restricciones, omisiones y otras formas varias de los que nos vamos empapando. Normalmente suelen ser un conjunto de información y de creencias inconscientes que calan en nuestro ser y nos condicionan, sin nosotros saber que están ahí y aún menos de hasta qué punto condicionan nuestras vidas.
En el trabajo con las personas que llegan a consulta, que vienen a los cursos e incluso en el mío propio, hay cosas comunes y que se repiten, como son las creencias y restricciones de género y las relacionadas con la conducta amorosa y la sexual.
Queremos vivir una vida moderna, en la que podamos elegir el cómo y el cuándo a nuestro antojo. Sin embargo, muchas nos hemos encontrado en algún momento siguiendo la pauta de lo que se esperaba de nosotras, porque las normas inconscientes de la familia, de la sociedad, de la cultura, de la religión, etc. lo marcan así y su corriente nos arrastra. Así nos hemos visto en encrucijadas, en serias dudas sobre si lo que hacíamos era correcto o tal vez deberíamos salirnos de la norma y seguir el impulso del corazón. Son muchos los casos de mujeres que se sienten mal por no estar casadas a su edad, por no haber tenido ya hijos ni pensamiento de tenerlos, por no tener "la estabilidad de un hogar seguro" mientras ven que sus amigos y amigas sí que lo han hecho. Todas estas son ideas que nos anclan a un pasado en el que la mujer tenía un papel limitado a un destino, el de quedarse en casa esperando y cuidando a los demás, una vida de obligada entrega al servicio de los demás en la que poco lugar queda para la realización de las verdaderas aspiraciones y la libertad de elección.
Y si a todo esto hablamos del amor y el sexo... ¿cuántos prejuicios a cerca de lo que conviene y lo que no? ¿cuántos tabúes a cerca de lo que es amor y o que no? (¡¿pero alguien lo sabe?!) ¿cuántas reticencias? ¿cuántas condiciones debe cumplir el marido (compañero) perfecto? ¿cuántas pruebas debe pasar él o ella para ser aceptado en la familia? ¿cuál es el precio de amar libremente? ¿amar a alguien es renunciar a la libertad y el derecho de elegir? ¿una pareja constituida está destinada a estar unida para siempre? ¿sexo sin amor... amor sin sexo?
En general, en esta sociedad se valora que una chica sea "decente" y que no exponga ni hable de su faceta sexual (ni costumbres, ni gustos, ni preferencias...), que no enseñe mucha carne al arreglarse, que su aspecto sea agradable pero que disimule sus atributos y no suscite, que no destaque por la cantidad de parejas diferentes que tenga (más bien al contrario), siempre recatada y comedida, discreta. En contraste, una mujer segura de sí misma que ama a su cuerpo y se viste con prendas que resaltan sus características femeninas, que se acepta como ser completo con sexualidad y deseos, que no tiene la necesidad de vincularse a otra persona de por vida, que comprende que el amor es desprendimiento y que hay diferentes formas de expresarlo y compartirlo, sin embargo, corre el riesgo de caer en el cajón de las clasificadas como "guarras" y/o términos similares que equiparan con ser sucia y se le atribuye el hecho de no tener dignidad alguna. No obstante, en la intimidad todos prefieren a una mujer que sea abierta y provocativa y que se preste a cumplir lo que se le pida, antes que a una que sea "decente" y recatada. También que hay mujeres que optan por pasar al otro extremo de la decencia construyéndose un avatar de mujer moderna y rebelde que se salta lo prefijado y vive la vida intensamente. Pero no nos equivoquemos, tan solo es la otra cara de la misma moneda, el condicionamiento de su comportamiento continúa de igual forma ya que actúan movidas por el rechazo a ciertos estigmas. Para ser una mujer realmente completa más allá de todas estas programaciones es necesario trascenderlas.
En este sistema social repleto de contradicciones se nos educa desde pequeñas como obedientes, sumisas y complacientes, en la búsqueda de agradar siempre a los demás y conformistas siempre que veamos al otro bien (¡¿de dónde sale esto?!). ¿Cómo vive alguien con esta información en su inconsciente? Pues... en constante lucha. Por un lado está lo que quiero, por otro lo que siento y por otro lo que me han inculcado y otras cosas que van aflorando del inconsciente (que se pueden ir comentando en otros posts si es de vuestro interés). ¿Cómo no va a parecer que estamos tod@s loc@s? Después de todos los condicionamientos mencionados, ¿realmente alguien elige libremente con quién comparte su vida, si es que quiere compartirla? ¿alguien es libre realmente de elegir cómo y cuándo expresa su amor a la otra persona? ¿alguien es libre de desarrollar su ser sexual sin estar sujeto a alguno de estos condicionamientos? El impulso de nuestro ser nos propulsa hacia adelante y el contenido de nuestro inconsciente nos contiene, es un tira y afloja.
Este conflicto en el amor y el ser sexual deriva en muchos síntomas y puede afectar gravemente la vida de las personas. Se puede preguntar a la gente ¿cómo es la relación con tu pareja? ¿realmente esta relación es lo que querías para ti? Muchas contestan que no saben cómo han llegado a esto y es frecuente que recuerden a alguna persona de su vida con la que les hubiera gustado estar en pareja y que finalmente no fue así. Otras reconocen dificultades varias y problemas en la entrega amorosa, fracasos en el intento de tener pareja estable, matrimonios fallidos, dificultades para tener hijos, problemas de aceptación de la feminidad o de la masculinidad y lo que ello conlleva... Normalmente no se les encuentra explicación ni relación con estas decisiones inconscientes que hemos comentado, pero al empezar a trabajar e ir profundizando en el trabajo vamos viendo el hilo conductor que da sentido a toda esta trama.
En este caso me he centrado en la perspectiva de la mujer en la sociedad, pero también se podría ver la del hombre puesto que todos llevamos cargas de estereotipos, normas y creencias que nos pesan y condicionan.
La cuestión es ahora que sabemos esto ¿qué vamos a hacer con ello?
El Caos
Este año la Luna del Caos es más larga. Estamos notando cómo su influencia se hace notar en los diferentes movimientos de las energías, de las personas, de todo cuanto nos sucede día a día y sobretodo en los cambios políticos que están habiendo ¡madre mía la que hay montada!
El tiempo del caos es el que precede a la antigua festividad llamada Samhain por los celtas. En estos días las energías residuales y desequilibradas del año están dando los últimos coletazos antes de extinguirse, con lo cual, podemos encontrarnos sorpresas en estos días. De repente resurgen antiguos temas, ocurren cosas inesperadas que nos llevan a hacer cambios, recordamos a quienes ya no están... todo está removido y patas arriba, así que ¡cuidado y atentos a que el caos no os atrape!
El tiempo del caos es el que precede a la antigua festividad llamada Samhain por los celtas. En estos días las energías residuales y desequilibradas del año están dando los últimos coletazos antes de extinguirse, con lo cual, podemos encontrarnos sorpresas en estos días. De repente resurgen antiguos temas, ocurren cosas inesperadas que nos llevan a hacer cambios, recordamos a quienes ya no están... todo está removido y patas arriba, así que ¡cuidado y atentos a que el caos no os atrape!
Por este motivo es una buena época para resolver y cerrar asuntos inconclusos, para hacer lo que hasta ahora no hemos tenido oportunidad de hacer o no nos hemos atrevido y también para empezar a recordar el significado de la muerte y lo que eso significa en nuestras vidas. La muerte... ¡qué olvidada y cuán ignorada tenemos a esta vieja amiga!
Todos los movimientos que veamos alrededor los podemos ver como una manifestación física exterior (a lo que llamamos YO) que refleja lo que está ocurriendo en nuestro interior ¡especialmente estos días! El Ser se revuelve, se agita y se desprende de lo acumulado que ya no sirve... es tiempo de reflexión y de despedida.
Vamos a ir descubriendo muchas cosas a cerca de nosotr@s en este camino eterno del autoconocimiento. Veremos hasta qué punto la mente nos condiciona y opaca nuestra percepción. Vamos a ir sientiendo sus movimientos, las mareas que van y vienen con pensamientos, sensaciones y emociones... las distracciones son muchas... pero ahí está la determinación del que sigue con fervor ese impulso hacia lo que verdaderamente anhela... el sí mismo.
...............
Pasito a pasito voy recorriendo este loco tránsito de ciclo, muriendo poco a poco a lo que ha sido, desprendiéndome de lo que me impide mirar hacia mi interior y resguardarme en el frío invierno en el cálido hogar del Ser Eterno.
viernes, 8 de septiembre de 2017
Reflexiones inocentes
Con
la dulzura de la inocente belleza de una niña, con la cara angelical.
Con esos ojos claros de mirada transparente sin mácula, ¿qué daño
puedes hacerme tú? Esa ingenuidad que te hace bonita y maleable,
influenciable y persuasible, será tu perdición. Eso es lo que piensan
quienes no te conocen, quienes te miran y ven sólo tu apariencia, y no en
profundidad.
Tras ese aire de juventud naif, se ve y se siente que eres mujer, eres maga y eres reina. Tienes en tus manos el poder de elegir y transformar tu vida, tus
decisiones son en verdad las que cuentan, y en tu vida nada pasa si no es por ti. Tus armas son el valor y la dulzura con las que enfrentas el mundo y sus dragones, tu fuerza es tu voluntad y la intención de vivir, tu poder es el amor que eres, emanas y compartes sin límite. Guerrera, ganas batallas sin enfrentamiento con la ternura de tu dulce mirada y tu sonrisa, eres fuerte ante la adversidad y continúas donde otr@s abandonan, ni el miedo que te hace temblar ni la soledad te apartan de lograr tu objetivo.
Mujer, hónrate a ti misma. Agradece los dones de lo femenino y disfruta de ellos. Ábrete al mundo cual flor a la luz y despliega tu potencial, compártelo. Sé un destello en el oscuro cielo, sé blanca espuma en el mar. Habrá alguien que realmente te verá y te querrá recordar.
jueves, 8 de junio de 2017
El tiempo (Reflexiones en el tren)
El tiempo... para quien tenga la paciencia como aliado, será un amigo muy apreciado. Pero cuidado... cuidado con el tiempo, pues todo lo que te hubo dado algún día te será arrebatado. Pues es muy medido, nada es de nadie, si verdaderamente lo aprecias dejarás que pase y se marche...
El tiempo...
viernes, 30 de diciembre de 2016
Sobre la muerte
Durante la revisión y el estudio sobre la muerte, he encontrado unas palabras que creo que pueden ser de interés para reflexionar y acercarse más a este tema, tomando otra perspectiva.
"Se necesita valor para enfrentar la realidad de la muerte, y para formular en forma muy definida nuestras creencias sobre el tema... La muerte es el único hecho que podemos predecir con absoluta seguridad y, sin embargo, la mayoría de los seres humanos se rehusa a considerarlo, hasta que lo enfrenta de modo inminente y personal." (A. Bailey)
En general se nos ha educado para vivir ajenos al dolor, al sufrimiento y a la muerte. Nos han dotado de toda clase de armas para defendernos de ello, para ignorarlo y negarlo. Esta resistencia genera una lucha interna sin sentido, pues el cuerpo físico tiene una duración finita, y tarde o temprano todos deberemos pasar por el tránsito de muerte.
Cuando sobreviene una situación en la que una persona está próxima a la muerte, se genera un movimiento tanto en ella misma como en toda la gente de su alrededor. Surgen dudas y posibilidades, miedos, y muchas veces, temas que estaban enterrados afloran. De repente, si no está integrado el tema de la muerte, puede ser como si todos entraran en shock, todo se descoloca y cada cual lo encaja como puede. Se generan situaciones a veces muy incómodas especialmente para quien está en su proceso de muerte y esto le priva de lo necesario para centrarse en lo que viene y en la confianza de que todo saldrá bien.
La negación de la muerte nos lleva a querer hacer fijas las cosas, a hacer que las personas y el entorno que conocemos se queden igual para siempre... y esto en definitiva es negar la propia vida, porque la vida es fluídica, en sí misma es cambio.
Así, para que exista lo que llamamos vida, es necesaria la muerte. Ese proceso transformador que posibilita el cambio, como en la transición de gusano a mariposa. Morir, dejar de existir, en un contexto/plano/situación, implica nacer o surgir en otro.
La muerte no es una desaparición rotunda, no es un final, no es oscuridad ni maldad. Es un proceso natural y necesario para la continuidad de la vida tal y como la conocemos.
El concepto vida/muerte continúa ligado a la visión dual en la que hay algo que nace y más tarde muere. Pero desde la visión profunda del ser, se puede observar que en el conjunto de la Totalidad realmente no existe algo como tal que nace y muere, simplemente son movimientos de la mente creando ciclos sin fin. Es la conciencia experimentándose a sí misma a través de las fluctuaciones.
¿Quién teme a la muerte? ¿Qué es lo que teme desaparecer?
Ese yo cultivado y henchido que lo único que persigue es continuar perpetuándose. En la realidad relativa todos los fenómenos siguen la ley de la impermanencia, así pues, el yo está destinado a la extinción y cuanto mayor es la resistencia, mayor es el sufrimiento.
La muerte es una experiencia considerada en las tradiciones ancestrales como iniciática. Comprender la muerte significa conocer los misterios de la vida, rendir el yo a los pies del Ser espiritual para dejar que lo que verdaderamente somos se exprese en el mundo.
Por eso es tan importante apoyar y ayudar a las personas que están en proceso de morir. Cuando el yo se resiste a lo inevitable, el sufrimiento se hace más largo e intenso. Resolver los asuntos pendientes y las causas del miedo a la muerte es vital para realizar el tránsito de una forma tranquila y serena, y proporciona lo mismo para los familiares y acompañantes. La reconciliación con un@ mism@ lleva a serenar la mente, a relajar la guardia y el control para permitir que la vida siga su curso.
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